La IA no debe estar amparada por el derecho a libertad de expresión

El Chat GPT abierto en un navegador.
07/07/2026
Jefe de Media
2 min

La pregunta no es solo un ejercicio retórico, de salón, sino que tiene consecuencias relevantes. Lo planteaba esta semana la Columbia Journalist Review y una experta en derecho e información explicaba que el debate no está concluido, pero que ella consideraba que no, que las inteligencias artificiales generativas no crean “expresión”, porque no hay intención comunicativa. Coincido. Los chats solo dan una mera respuesta refleja –por compleja que sea– donde el algoritmo juega a las probabilidades para satisfacer lo que el usuario espera recibir. Ya ha habido dos casos concretos en Estados Unidos en que se ha puesto a prueba esta fiscalización de la IA. Primero, con aquel chatbot que animó a un adolescente a suicidarse. Segundo, con una respuesta de Chat GPT que se considera que fue instrumental para preparar un tiroteo masivo. El primer caso se resolvió con un acuerdo extrajudicial y el segundo apenas se está empezando a instruir. Las compañías tecnológicas, no hace falta decirlo, piden que sus aplicaciones queden protegidas por la Primera Enmienda de la Constitución, donde se garantiza de manera férrea la libertad de expresión.

El quid de la cuestión es entender que palabras con sentido no necesariamente constituyen un discurso. Europa marca el camino: un juzgado alemán condenó a Google por una desinformación que contenía el pequeño resumen elaborado por IA que aparece ahora cuando haces una búsqueda. Según el magistrado, aquel texto “no era la expresión de una convicción adquirida de las personas que la expresaban, sino el resultado de un algoritmo”. Las big-tech invertirán muchos millones –los que se ahorran parasitando contenidos sin pagarlos– en abogados y lobistas para ganar esta batalla legal. Se trata, una vez más, de invocar tramposamente la libertad de expresión para conseguir lo que de verdad persiguen: el derecho a la irresponsabilidad.

stats