La mentira de las banderas españolas en los balcones
Remover el estado de ánimo es una vieja práctica de los periódicos para avanzar su línea editorial. Es lo que hacían medios como La Razón, El Debate o OK Diario con piezas inflamantes en las que se afirma que colgar la bandera española en el balcón puede acarrear una multa de 600 euros. Según la ley de propiedad horizontal, afirman, cualquier alteración de la fachada puede ser merecedora de sanción. Ahora bien, todo el mundo con dos dedos de frente (y ojos en la cara) sabe que la praxis no es ésta. Cómo explica Newtral, esta previsión es necesaria sólo para modificaciones estructurales –colgar un pedazo de tela no lo es– o que comporten una disminución del valor de aquella vivienda para el resto de los vecinos –si alguien pusiera una esvástica, por ejemplo–. En el caso de una bandera española, difícilmente se alcanzaría una multa. El objetivo, claro, es excitar al lector y hacerle creer que le coartan la libertad. En una de las noticias se afirmaba que "en la España de Sánchez todo es posible", como si el presidente español en persona fuera por las casas, talonario en mano.
Bolas como estas funcionan por el impacto emocional y los medios atizadores de esta rabia se escandalizan por lo que podría ocurrir, pero, ay, no presentan ningún caso donde efectivamente haya sucedido lo que tanto temen. Rojigualdes serán exhibidas este 12-O como cada año y no faltará quien lo haga crispado, como acto de tremenda rebeldía contra una amenaza inexistente, en un win-win de manual para la caverna. Algunos de los artículos incluso revelan el gran truco para esquivar ese peligro (que nunca ha afectado a nadie) y que no es otro que colgar la bandera por la parte interior del balcón, que es de uso privativo. Reducir esa distancia entre el relato y la realidad sería una de las medidas más inteligentes que podría asumir la prensa para resolver su crisis, que lo es de credibilidad en parte por tonterías como ésta.