Pues ya ha pasado: un expresidente del gobierno español, a quien ahora ya nadie osa recordar por el apodo de Bambi, ha declarado en calidad de imputado por primera vez. Los diarios lo digieren y los titulares son, de manera casi unánime, críticos con José Luis Rodríguez Zapatero porque sus explicaciones, parciales y etéreas, no convencen a nadie, empezando por el juez. Que la caverna iría a la yugular se daba por descontado, pero es que hasta esta decepción supura en las primeras páginas de los diarios habitualmente amables con el PSOE como La Vanguardia (“Zapatero niega que cobrara por el rescate de Plus Ultra, pero no convence al juez”) o El Periódico (“Zapatero no convence al juez, pero mantiene el pasaporte”). Solo hay un diario que le juega a favor, El País, con “Zapatero declara que no influyó en el rescate: «Pido confianza»”. Es el único diario que no habla del magistrado y de los indicios de corrupción que se mantienen. Hay titulares sin gluten judicial y este es uno. Con el añadido de una pequeña trampa: la frase entre comillas no corresponde a la declaración ante los magistrados, como podría parecer, sino que se trata de una frase extraída del comunicado de prensa posterior. Y es una frase vacía, que apela a una confianza de cara, o de ceja (pero las cejas del público están aún más anguladas que las suyas, tras filtrarse detalles de la investigación).
Negarse a responder las preguntas sobre las joyas ciertamente no ayuda a disipar la fetidez. Aquí, de nuevo, El País acude al rescate con “Los expertos ven poco recorrido penal a las joyas de Zapatero si acredita que las recibió como regalo siendo presidente”. Sugiere que no hay problema si en lugar de endosarte un regalo –“¡qué cojones hago con esto!”– el típico jeque obsequioso te obsequia con un zafiro. Pero si se libra será porque el delito fiscal que implica no declararlas ha prescrito, ya que han pasado más de diez años, no porque la práctica sea aceptable. Quizás se ahorrará la pena (judicial), pero difícilmente el socarrón.