Atención al titular que marca OK Diario: “Imágenes exclusivas del catalán al que han autorizado la eutanasia: sin muletas, haciendo la compra y en coche a toda velocidad”. Pasemos por alto el punto despectivo que intuimos refiriéndose a una persona que no quiere vivir como “el catalán” y centremos en detenernos un segundo y, sí, constatar que el diario presume de haber filmado a un ciudadano particular que no quiere seguir viviendo para demostrar que, bueno, no está tan fastidiado como dice si puede quemar rueda e ir a buscar tabaco y medicinas. Estaría bien que el medio aclarezca qué estado de deterioro físico acepta antes de dejar que un catalán pueda ejercer un derecho, el de la eutanasia (que tiene sus procesos y barreras). El hombre en cuestión tiene reconocida una discapacidad del 75% después de haber sufrido un par de infartos y cuatro ictus y asegura sufrir un “sufrimiento crónico imposibilitante”: antes de juzgar nada por un vídeo mezquino, quizás habría que saber si el grueso del sufrimiento es psicológico.
De hecho, el diario lanza la piedra en la última frase, cuando cita unas fuentes anónimas que aseguran que el hombre necesita “un tratamiento de salud mental”. Si esto es así, ¿a nadie del medio se le ha activado el mínimo resorte de decir que quizás no es buena idea perseguirlo y someterlo a toda esta presión mediática? En las personas con un perfil público acostumbra a prevalecer el interés informativo al derecho a la intimidad, pero no es el caso de este hombre, que además se encuentra en evidente situación de vulnerabilidad. Lo acosan porque así satisfacen su obsesión antisocialista (y anticatalana). El padre, de 95 años, quiere impedir que se le aplique la eutanasia y el Supremo tiene que decidir si un progenitor tiene derecho a hacerlo cuando el hijo ya es mayor de edad y en plenas facultades. El debate podría ser pertinente, y el juicio será éticamente interesante, pero en ningún caso admite persecuciones obscenas de personas que solo piden que cese el ruido de la vida. No debería compensar los clics.