La serie que no gustará a los testigos de Jehová

Imagen promocional de la serie documental 'Sobrevivir al Paraíso'.
Periodista y crítica de televisión
2 min

En la cultura contemporánea se está haciendo evidente un retorno a la fascinación por lo religioso y su iconografía. Rosalía y su disco Lux han sido el ejemplo más visible y global. Pero en los últimos años ha habido un auge de expresiones de inspiración litúrgica y de imaginería espiritual en el mundo de la moda, la publicidad y la música. A veces sólo con pretensiones estéticas y otras como un recurso emocional para apelar a la trascendencia y a sentimientos de devoción y éxtasis. El lenguaje sagrado en versión pop y kitsch está conquistando espacios de laicidad. Incluso ayer pudimos escuchar cómo un cura bendecía el nuevo estudio de RAC1 y rezaban un padrenuestro como si fuera una emisora de la Iglesia.

A esta inercia contrasta una tendencia opuesta en el género documental, cada vez más interesado en destapar las interioridades de comunidades religiosas con dinámicas de control y abuso. La plataforma HBO es una de las que más está insistiendo en este escrutinio crítico. Primero con El minuto heroico, donde se ventrilaba el Opus Dei; después con Marcial Maciel. El lobo de Dios, que explicaba las atrocidades de la congregación de los Legionarios de Cristo. Y ahora, recién estrenada, Sobrevivir al Paraíso. Más allá de los testigos de Jehová. Esta nueva producción, de tres capítulos, recoge el testimonio de antiguos integrantes de esta confesión que se han unido para alertar de la explotación laboral, las coacciones y el control que ejercen sobre sus miembros. Como ha ocurrido en ocasiones anteriores, el documental no será bien recibido por la organización cristiana. 

Hace muchos años, era habitual que los testigos de Jehová llamaran a la puerta de casa para hacer proselitismo y cantar las excelencias de un supuesto paraíso que acogería a sus miembros cuando llegara el fin del mundo. Repartían una revista llamada ¡Despertad! que, en la portada, representaba rayos de sol que emergían de entre las nubes, paisajes idílicos y comunidades humanas armoniosas. En Sobrevivir al paraíso descubrimos qué había más allá de aquella tarea de evangelización a domicilio. La serie, sencilla pero eficaz, se estructura en tres capítulos y juega, quizás demasiado seriamente, con esta estética celestial. El primer episodio explica la fe, las jerarquías y la vida de la comunidad, para hacer entender el proceso de captación y aislamiento de sus integrantes. El segundo muestra las dinámicas de vigilancia y coacción, los sistemas de financiación y los abusos. Y el último explica las dificultades para desvincularse de la organización y la lucha ante la justicia. 

Sobrevivir al paraíso atrapa gracias a este arco narrativo que se construye a partir del relato de los protagonistas y que va profundizando, progresivamente, en la parte sórdida y oculta de los testigos de Jehová. Es como ver la otra cara de aquello que siempre hemos oído llamar. En un momento de fervor religioso, es bueno tocar de pies a tierra de vez en cuando.

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