Un 'thriller' que no habla como los demás
No es habitual que una serie, más allá de narrar una historia, plantee un reto al espectador sobre las convenciones que utiliza para contárnosla. Es el caso de Reunion, una ficción magnífica de la BBC que encontrará en Filmin. Se trata de un thriller cinco capítulos que se desarrolla en un contexto cotidiano. Daniel Brennan, un padre de familia sordo, sale de prisión después de haber cumplido la condena por el asesinato de un buen amigo suyo, un profesor que trabajaba por la inclusión de las personas sordas. Nadie sabe las razones que le abocaron a esta trágica situación. Brennan intentará rehacer la relación con su hija, pero el rechazo del entorno le llevará a ajustar cuentas con un pasado que le atormenta.
La singularidad de Reunion no se limita al qué sino que también trata el cómo. Buena parte del elenco son actores y actrices con sordera que se comunican a través de la lengua de signos británica. Muchos de los papeles fueron reescritos o adaptados después del proceso de casting, creando una comunidad sorda desde la máxima naturalidad. Los actores y actrices oyentes aprendieron a firmar para garantizar la comunicación y credibilidad de las escenas. El creador, director y guionista de la serie, William Mager, también es sordo y, por tanto, creó una serie donde esto no fuera una simple nota de diversidad ni tampoco lo que describe los personajes. Tanto el equipo creativo como el técnico eran bilingües para garantizar que los matices y todas las condiciones comunicativas se trataban desde la igualdad y no desde la excepcionalidad.
La serie invita al espectador a reflexionar sobre las múltiples formas de exclusión que existen a la hora de comunicarnos. A las personas oyentes nos muestra la realidad y los obstáculos de las personas sordas, y cómo esto puede afectar a su personalidad y sus experiencias vitales. A la hora de ver la serie es importante que, aunque sea durante un rato, desactive los subtítulos. Los rótulos de la pantalla desvirtúan la producción tal y como está pensada, porque también traducen la lengua de signos y borran el contexto comunicativo que la ficción quiere acentuar. Todo ello obliga a reconfigurar aspectos como los encuadres y el montaje. Las composiciones deben respetar la lengua de signos, incluyendo las manos, la cara y el torso. Y el montaje no puede fragmentar las intervenciones de los personajes como lenguaje oral. La realización no fuerza a los personajes sordos a adaptarse a los códigos audiovisuales, sino al revés. La expresión facial y la gestualidad forman parte del tono y la emoción. Y el silencio adquiere un nuevo y transformador valor. Por lo que respecta al sonido, se facilita que el espectador comparta las circunstancias y el aislamiento que afectan a las personas sordas. Lo que no se ve, por ejemplo, tampoco se siente. Reunion es, sin duda, una puerta a la sensibilización y la empatía con la comunidad sorda, pero sobre todo, es una muy buena historia por sí misma, que, a menudo, es la mejor herramienta para la normalización, la inclusión y el respeto a la diversidad.