Trump y Netanyahu son los padres
Me declaro a favor de la fantasía, de mantener la ilusión de que todavía hay sitio para el misterio en este universo newtoniano y mecánico. Pero quizás el espacio para hacerlo y alimentar esta gozosa inocencia infantil no son las portadas de la prensa. Trump se aferra a la idea de que es un gran líder mundial capaz de asear las guerras del planeta e intenta con Palestina colgarse, por fin, una medalla digna del mágico Andreu. Y sorprendentemente –o quizás no tanto– hay periódicos que le siguen el juego y aplauden este desfile de carrozas discursivas delirantes cada uno más fastuoso que el anterior. La Razón, por ejemplo, explicaba en primera página: "Netanyahu y Trump pactan en la Casa Blanca un plan de paz para Gaza". O El Mundo: "Netanyahu acepta el plan Trump: alto el fuego, entrega de rehenes y una junta de paz para Gaza". Cualquier plan no triangular es evidente que está condenado al fracaso y, de hecho, el diario de Planeta declara en su subtítulo que "si Hamás no lo acepta, EEUU apoyará a Israel para destruirlos". Como si hasta ahora no hubieran estado facilitando exactamente esto y, de paso, la aniquilación de decenas de miles de civiles.
Por eso estos titulares contrastan de manera dolorosa con el de medios como El País ("Trump y Netanyahu acuerdan un plan para someter a Gaza"), donde se hace muy evidente la distancia entre el relato de paz y la cruda realidad de validar la carnicería perpetrada por las fuerzas israelíes. El presidente estadounidense, de hecho, era obscenamente explícito con su deseo de convertir la Franja en una especie de parque temático para placer de quienes ya tienen a Honolulu demasiado visto. Con todo este contexto, poner en una misma frase "Trump", "Netanyahu" y "paz" como hacía La Razón sólo puede ser una broma de mal gusto. Espero que les lleven carbón.