Salud
Misc 08/11/2021

Robyn Begley: "Crece el interés por la enfermería, pero a la vez hay un problema con las facultades"

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Robyn Begley, directora ejecutiva de enfermería de la Asociación Americana de Hospitales.

BarcelonaCon más de 20 años de experiencia como enfermera en el estado norteamericano de Nueva Jersey, Robyn Begley es desde hace tres años la directora ejecutiva de enfermería de la Asociación Americana de Hospitales. Esta semana aterriza en Barcelona para participar en el 44º Congreso Mundial de Hospitales, organizado por la Unión Catalana de Hospitales, que se celebrará en la capital catalana entre el 8 y el 11 de noviembre. El ARA habla con ella sobre el futuro de la atención sanitaria y las secuelas emocionales que sufren los profesionales después de 20 meses de pandemia, así como de la necesidad de reconocer el liderazgo de las enfermeras. 

La pandemia ha cambiado la manera de como los centros y los profesionales sanitarios ofrecen asistencia.

— El coronavirus ha afectado enormemente a los trabajadores sanitarios y, por supuesto, a las enfermeras. La primera línea de atención al paciente ha sufrido muchísimo y una de las primeras lecciones que nos ha dejado es la importancia de la formación transversal: enfermeras y médicos y otros profesionales han trabajado fuera de sus especialidades para cubrir las necesidades de atención al paciente. Hacía falta que la plantilla fuera flexible y aprendiera a hacer las cosas de otro modo y surgieron nuevos modelos de atención, especialmente interprofesionales, que trabajaban como un equipo único.

¿Qué se tendría que reforzar para cubrir las nuevas necesidades sanitarias?

— Hemos aprendido muchas cosas durante la pandemia y es fundamental que las incorporemos en el currículum de educación médica y de enfermería. El covid ha cambiado fundamentalmente la manera como se presta la asistencia sanitaria y ya no podemos volver a hacer lo que hacíamos antes. Un ejemplo es el uso de la tecnología, que se ha adoptado ampliamente y se mantendrá para gestionar nuestros flujos de trabajo y las interacciones con nuestros pacientes. Ya sabemos que a veces necesitamos las manos y el cara a cara para atenderlos, pero a veces es muy posible utilizar la telemedicina. Sobre todo porque en nuestro país hay zonas rurales donde la asistencia no es accesible y estos encuentros virtuales nos ayudan a llegar a estos lugares.

¿Cree que el coronavirus ha hecho más visible el trabajo de las enfermeras?

— En nuestro país la enfermería es la profesión en la que más ha confiado la población durante los últimos 20 años. Cuando las enfermeras hablan, la comunidad escucha sus consejos y se los toma en serio. A menudo se dice que las enfermeras son el corazón de la asistencia sanitaria porque se centran en la compasión y el cuidado, y esto es muy cierto. La pandemia ha supuesto un gran toque de visibilidad para nuestro papel clínico en la protección y promoción de la salud de las comunidades.

Catalunya sufre una falta estructural de enfermeras. ¿Pasa lo mismo en los EE.UU.?

— Creo que es un problema global. En los Estados Unidos también estamos experimentando una escasez de enfermeras y a la vez un problema serio con las facultades de enfermería. Tenemos que hacer un trabajo todavía mejor para asegurarnos de que la fuerza de trabajo de las enfermeras es potente, sobre todo ahora, porque desde que se produjo la pandemia la imagen de la enfermera se ha mostrado muy positiva. Una encuesta reciente de la Asociación Americana de Colegios de Enfermería demuestra que ha crecido el interés en la enfermería.

¿La pandemia ha despertado el interés de los jóvenes por la profesión?

— Sí, y esto es muy positivo. Pero al mismo tiempo en los EE.UU. nos enfrentamos a un gran reto con las facultades de enfermería. En nuestro país tenemos muchas enfermeras que se acercan a la jubilación, pero en 2019 las escuelas de enfermería rechazaron a 80.407 solicitantes cualificadas de los programas de bachillerato y del posgrado de enfermería debido al número insuficiente de profesores, de centros clínicos, de espacios de aula y de preceptores clínicos, así como por limitaciones presupuestarias. Esto es un reto y todos trabajamos de manera colaborativa –la academia, las universidades y los centros– para ampliar estos programas y asegurarnos de que apoyamos e impulsamos realmente las facultades de enfermería y la profesión.

Sin los profesionales de la salud habría sido imposible hacer frente a esta pandemia, pero la factura emocional que ellos pagan ahora es muy elevada. ¿Qué se puede hacer en situaciones tan agobiantes?

— Muchas de nuestras enfermeras sufren traumas, tienen el síndrome de la trabajadora quemada y problemas de salud mental. Para hacer frente a todas estas cicatrices emocionales se requiere tiempo y compasión, y los líderes sanitarios y las organizaciones sanitarias tienen que ayudar a sus trabajadores normalizando la búsqueda de ayuda proporcionándoles recursos. El personal sanitario intenta esconder su situación y salir adelante porque no se siente cómodo parándose para intentar entender todo lo que ha vivido en los últimos 20 meses, pero tienen que reconocerlo y procesarlo. De hecho, tenemos que crear una cultura que promueva el bienestar, y esto, desgraciadamente, es un reto a largo plazo.

¿Cree que el liderazgo femenino en el sistema sanitario ha mejorado con los años o que todavía se puede hacer mucho más?

— Las mujeres hemos ganado influencia, pero todavía hay mucho por hacer. Representamos el 65% del personal sanitario del mundo y esto hace que sea uno de los pocos sectores que contratan a más mujeres que hombres. Aun así, esta representación en la plantilla no siempre es evidente en el nivel ejecutivo. Las mujeres tardan de tres a cinco años más en lograr el cargo de primer ejecutivo y solo representan alrededor del 13% de los consejeros delegados. Hemos avanzado mucho, pero tenemos que centrarnos en la mentoria y asegurarnos que funcionamos como modelos que inspiren las carreras a otras mujeres. Y las instituciones sanitarias tienen que apoyar al talento femenino ayudándoles, sea cual sea su formación, con mentoría y patrocinio.

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