Si a los hijos les va bien en la escuela, ¿es gracias a los padres?

¿Los niños y los jóvenes se desenvuelven mejor en la escuela gracias a los padres? ¿O es responsabilidad suya y de otras variables como los amigos, la escuela y las propias capacidades personales?

Si als fills els va bé a l’escola, és gràcies als pares?  Què vol dir  tenir èxit escolar?  Com es pot educar els fills en l’esforç?
Trinitat Gilbert
04/11/2016
5 min

María Antonia Rovira es madre de tres hijas, y abuela de siete nietos. Las hijas, Mar (41 años), Ana (39) y Gloria (34), fueron buenas estudiantes. "Las dos mayores más que la pequeña, que necesitó refuerzo de las materias escolares a partir del instituto, pero las tres se espabilaban solas porque yo nunca he sido partidaria de hacer los deberes con ellas".

La madre no hacía los deberes con las tres hijas, pero sí que controlaba como les iba a la escuela, qué trabajo tenían, y supervisaba que los deberes se hicieran y que siempre estudiaran. Es decir, "fomentaba el compromiso y la disciplina con el ejemplo", dice María Antonia, rodeada de nietos, porque por las tardes ahora cuida a los hijos de las hijas.

El caso es que María Antonia se define como una madre presente, que siempre estaba, con un libro en la mano o escuchando música, porque siempre las "implicó mucho en la cultura: ir a ver teatro, cine y escuchar música especialmente ".

Ahora, con los años, cuando las hijas ya son madres, y las tres con el trabajo que les gusta (directora de escuela; empresaria de parquets, y tendera de ropa), afirma que se ha dado cuenta de que no perdió el tiempo. "Me cansaba de hablar con ellos una y otra vez; les repetía lo mismo con el objetivo de darles unos valores a las tres", dice. Por eso, ella misma se atreve a animar a los padres a que persistan, "que no tiren la toalla, porque las palabras de los padres no se las lleva el viento", aunque lo pueda parecer.

Y todo ello, lo que hizo con las hijas, ahora lo practica con los nietos. "A Martí, de 9 años, le pregunto:«¿Tienes deberes? ¿Tienes que estudiar?», y si necesita ayuda, me lo dice, pero los deberes los hace él, porque insisto en que los deberes los deben hacer los niños, y no los padres".

El peso de los padres

A la hora de valorar la influencia de los padres en los hijos, los estudios aseguran que una décima parte de las notas de los hijos son responsabilidad de la familia. "Es lo que afirman algunos estudios sobre la influencia de los padres, que la cifran en un 10%", explica el profesor de pedagogía de la Universidad de Barcelona (UB) Enric Prats. Ahora bien, también hay estudios que aseguran que en las notas "la responsabilidad recae en los propios alumnos, y también en los maestros", continúa Prats.

Ahora bien, todo esto si se mide el rendimiento escolar de los niños y de los jóvenes por las calificaciones. En cambio, "si «ir bien en la escuela»significa ser cumplidor, llegar a la hora o tener un trato correcto con los demás, está claro que la influencia de la familia debe aumentar", dice el profesor, que acaba de publicar el libro Aprender de letras (editorial UB).

Por tanto, en un plato de la balanza están las actitudes (personales y de trabajo, en el que influye la familia), y en el otro está el trabajo que el alumno hace en clase, que es responsabilidad suya.

El pedagogo busca una comparación con la lectura. "Es evidente que una casa con libros es un ambiente propicio para fomentar la lectura, pero esto no significa que el niño adopte el hábito". Lo que sí que la familia habrá conseguido es "crear un poso, que tendrá efectos a largo plazo, pero no a corto plazo".

En buena lógica, una casa sin libros no es una buena palanca, aunque eso tampoco significa que salga un niño sin interés por la lectura, porque puede haber encontrado alicientes en otros ambientes. "Se acabó poniendo un exceso de peso en la familia como responsable en el éxito educativo y, al mismo tiempo, se ha descargado a otros posibles actores, como la influencia de los amigos, la presión del entorno, el tipo de escuela (recursos disponibles, etc.)", sostiene Prats.

En este sentido, María Rosa Buxarrais, catedrática de teoría e historia de la educación de la Facultad de Educación de la UB, enumera más variables a la hora de evaluar la influencia de la familia en el éxito escolar: "Las expectativas de los padres sobre el niño; los recursos económicos de la familia; la importancia que dé a los estudios; la inteligencia y la predisposición del niño; el nivel cultural de la familia (si disponen de libros o bien tienen una preocupación por la cultura y el ocio); la relación con los hermanos (competencia); el talante o carácter del niño, así como el trato entre padres e hijos ". Y hay más.

Padres motivadores

Sea como sea, la catedrática sostiene que el papel de los padres es el de ser "motivadores de todo lo que el niño hará en la escuela". Dicho con otras palabras, "sus actitudes en relación a los aprendizajes dejan una huella inconsciente en los hijos, que, por tanto, podrán tener más o menos motivación para los aprendizajes escolares en función de si captan esta actitud".

Por su parte, Susana Pérez de Pablos, autora del libro El papel de los padres en el éxito escolar sobre hijos (Catarata), aporta cuatro pistas para saber que los niños van bien: 1) Las familias hacen un seguimiento (por preguntas, conversaciones y actividades comunes) de la formación que sus hijos reciben en los centros escolares. 2) Mantienen un nivel alto de exigencia (siempre según las capacidades del hijo). 3) Vigilan que los hijos dediquen un tiempo determinado a estudiar en casa. 4) Supervisan la manera en que aprovechan el tiempo. Pérez de Pablos precisa, sin embargo, que "la relación enumerada no es causal, porque entran en juego otros factores, tales como las capacidades de los niños".

A pesar de este factor -la capacidad del niño-, el libro recuerda que en estudios como Evaluación de la Educación Secundaria. Fotografía de una etapa polémica, realizado por el Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo, hasta un 43% de los padres reconocen como una de las principales causas del fracaso escolar "el poco esfuerzo del alumno". Cuando el estudio enfocaba la pregunta a los hijos, ellos reconocían en un 78% este mismo argumento, que se habían esforzado poco.

Justamente sobre el esfuerzo, la escritora del libro El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos indica que los padres deben exigir que vaya siempre hacia mejor y, en cambio, es preferible ser flexible con el resultado final. Así pues, el esfuerzo en el estudio se debe exigir, "sin ningún tipo de complejos", para luego exigir también "un determinado resultado según el esfuerzo que hayan hecho".

Para hacerlo, padres e hijos deben fijar juntos unos objetivos, realistas. Y después una planificación de las horas que se necesitan para lograr los objetivos acordados desde el primer momento, y acordarlos padres e hijos. "Hay que tener presente que las notas no son relevantes por sí mismas; sino que lo que es muy importante es la tendencia". Las notas "permiten saber de dónde viene el alumno y localizar progresos".

Para acabar, María Antonia Rovira, madre de las tres hijas que se desenvolvieron con éxito en la escuela, confiesa que lo más importante es que todo lo que hagan los padres lo hagan desde el amor. "Incluso cuando estén enfadados, si es el caso por motivo de la escuela, que lo digan desde el amor".

Como educar a los hijos en el esfuerzo?

Según la psicóloga clínica y escolar de la Universidad de Granada Trinidad Aparicio:

  • Hacerles ver la cara positiva del esfuerzo: es valioso y necesario, y les ayudará a alcanzar los objetivos y las metas que se han propuesto.
  • Provocar ocasiones en que los hijos tengan que esforzarse: levantarse temprano, comer algo que no les gusta mucho, hacer algún trabajo de casa que les resulte molesto.
  • Explicadles que las cosas que se empiezan deben acabarse y que no se deben hacer mal. Al principio habrá que ayudarles a ser realistas antes de empezar algo, y enseñarles a prever las consecuencias de sus actos y decisiones.
  • La disciplina y el esfuerzo van juntos. Es aconsejable tener un horario, cumplir unas normas en casa y hacer deporte.
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