Josep Maria Nadal: “Me duele que Cercas justifique la violencia cuando de él aprendí a no justificarla”
Exrector y profesor de la Universitat de Girona, catedrático y doctor en filología catalana
Asegura que no sintió ningún dolor mientras recibía violentos golpes de porra por todo el cuerpo, ni cuando los agentes de la Guardia Civil lo tiraron al suelo y lo arrastraron unos metros, ni cuando lo pisoteaban deliberadamente con sus botas, ni cuando, sin fuerzas para levantarse, se quedó blanco y se ahogaba. Josep Maria Nadal, exrector de la Universitat de Girona, profesor y catedrático de filología catalana, explica que el dolor lo sintió justo cuando los guardias civiles abandonaban el colegio electoral de Aiguaviva con gritos de “ ¡Viva España! ” Del 1 de octubre todavía le quedan marcas en el cuerpo, pero no le duele tanto el mal físico que sufrió sino el daño moral que le provocan las voces que niegan o justifican las brutales cargas policiales de aquel día, como ahora la del escritor Javier Cercas, exprofesor de la UdG.
Cercas dijo que solo hubo dos hospitalizados a resultas de las cargas policiales del 1 de octubre. ¿Usted, que fue uno de los numerosos hospitalizados aquel día, le ha respondido? Del colegio de Aiguaviva yo fui uno de los hospitalizados, pero solo de este municipio ya fuimos siete, de hospitalizados. Por eso le pregunto a Cercas: “¿Cómo puedes decir eso? Puedes estar contra la independencia, pero no mentir para defender unas ideas”. Diciendo eso, Cercas está agrediendo a más de 2 millones de personas.
¿Siguen siendo amigos?Hemos sido muy amigos. Ahora hace tiempo que no nos vemos y no sé si todavía lo somos. Lo que sí que sé es que ahora no le respeto. De él me han sabido mal muchas cosas. Sobre todo una, porque me demuestra que no ha sido una persona honesta, y es el hecho de que él ahora justifique la actuación del 1 de octubre, cuando fue él quien me enseñó que la violencia física nunca está justificada. Yo era de los que intentaba entender las actuaciones de ETA, como lo hicieron algunos que fueron ministros de Aznar y que años antes habían sido de Bandera Roja y habían brindado cuando la banda terrorista asesinó a Carrero Blanco. Cercas me decía que no ganaríamos ninguna batalla hasta que no admitiéramos que nos equivocábamos justificando la violencia. Me hizo cambiar, y el día que en la Universidad de Girona hicimos un minuto de silencio contra un atentado de ETA mientras un grupo de gente con la cara cubierta nos increpaban, Cercas me dedicó un artículo elogiando aquella acción. Por eso ahora me duele su postura. Y también el hecho de que diga que lo que pasa en Cataluña es una guerra entre ricos y pobres, porque se lo inventa para atacar determinadas cosas.
¿Qué recuerda del 1 de octubre? En Aiguaviva habíamos organizado una comida colectiva en la plaza y justo cuando acabábamos nos avisaron de que se acercaban varios furgones de la Guardia Civil. Nos concentramos delante de la puerta del colegio y nos pusimos con las manos en alto, pero ellos empezaron a romper la barrera que habíamos hecho clavándonos golpes de porra y tirando gas a la cara de la gente. A mí me cogieron, me hicieron caer al suelo y me apalearon, primero con las porras horizontales, después con la punta, como si me pincharan. En aquel momento el dolor no existía. No sé si por la adrenalina o la mala leche... Hasta al cabo de un rato, cuando ellos ya se habían marchado, no noté que me dolía por todas partes. Al día siguiente tenía el pie morado, porque una de las cosas que hacían era pisarnos con las botas.
Pero conseguisteis salvar la urna. Yo no lo vi, porque se me llevaron en ambulancia al hospital, donde estuve ingresado hasta las dos de la madrugada. Pero sé que entraron y se llevaron, como si fuera un gran tesoro, una urna llena de sobres vacíos. La urna de verdad ya la habíamos escondido. Esto les debió de cabrear mucho, porque hicieron el ridículo. Como les cabreó el hecho de ver que el presidente Puigdemont los toreaba como si fuera James Bond y conseguía votar en otro colegio mientras ellos saboteaban el que le correspondía para votar, o el hecho de ver que aquel día había urnas y papeletas.
¿Cree que el miedo frenará el paso adelante que parte de los ciudadanos reclaman para declarar la independencia? Sinceramente, pienso que no. Hay quizás un cierto miedo a una crisis económica, pero el miedo a la Guardia Civil, a las porras, a la agresión... ya no existe. La gente ha descubierto que si te pegan y estás con los brazos en alto, tú recibes una paliza pero los que te pegan reciben diez, porque todo el mundo ve que son salvajes. Creo que esta actitud pacífica se mantendrá. Es lo que nos hace fuertes. Lo que sí ha quedado claro, porque nos lo han dicho, es que no somos españoles. Cuando la gente grita “ ¡A por ellos! ” están diciendo que nosotros somos ellos, es decir, no somos de los suyos. Ahora 2,5 millones de catalanes o más ya no nos sentimos españoles, y una parte de la población catalana que se siente española está siendo sustituida por generaciones que suben y en las que no todos se sienten españoles.
¿Le ha sorprendido la respuesta de los estudiantes con las movilizaciones de estos días? Es evidente que estamos donde estamos porque la gente joven se ha volcado. Su capacidad organizativa, con la ayuda de las redes sociales, ha sido espectacular y ha sido clave en el éxito de la logística del referéndum. Con los estudiantes, exactamente lo mismo. Con radicalidad, pero con madurez, han salido masivamente a la calle. También quiero destacar el papel de la CUP, que ha demostrado ser más madura de lo que pensábamos. El último discurso de Anna Gabriel ha sido de los mejores que se han hecho en el Parlament. También demostraron madurez el día que la Policía Nacional quiso entrar en su sede e hicieron un cordón para proteger a los agentes y evitar actos de violencia.
Como profesor, ¿qué piensa cuando se acusa a las escuelas de adoctrinar a los alumnos para odiar España? Si García Albiol quiere hacer creer a los españoles que adiestramos niños a odiar España es porque quiere que los españoles nos odien. Cuando algunos españoles salen a la calle y gritan “ ¡A por ellos! ”, los culpables no son los que lo gritan. Los culpables son García Albiol, Arrimadas, Rivera, Rajoy... Son los que obligan a aquella gente a odiarnos. Algún día tendrán que responder de este atizamiento del odio.