Orden
Misc 05/12/2022

Limpiar y ordenar también son una forma de 'mindfulness'

La disciplina llamada 'cleanfulness' propone hacer de los momentos de limpieza un rato de bienestar consciente

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Una persona aseando el armario en una imagen de recurso.

BarcelonaProbablemente, si hacemos una encuesta rápida de las cosas que más nos cuesta hacer en nuestro día a día, descubriremos que las actividades relacionadas con el mantenimiento del hogar –como limpiar o planchar– son las que encabezan la lista. Son trabajos que a menudo nos da pereza afrontar, que encontramos aburridos y que nos hacen sentir una exasperante sensación de déjà vu y de pérdida de tiempo. ¿Por qué? Pues, probablemente, porque tradicionalmente han sido unas tareas que se nos han impuesto (especialmente a las mujeres), lo cual ha contribuido a crear esta imagen negativa de lo que supone limpiar y ordenar.

Ahora bien, no todo el mundo lo ve del mismo modo, y durante el confinamiento por la pandemia, fueron muchos y muchas los que descubrieron que pasar un rato poniendo orden a un armario o planchando, si se hace con tranquilidad y poniéndole atención, puede llegar a regalar un rato de intimidad y concentración que no siempre podemos encontrar en otros momentos. Es lo que defiende la disciplina del cleanfulness, derivada del mindfulness –método contemplativo que se basa en poner toda la atención en cualquier experiencia que realizamos–. El cleanfulness es una nueva manera de convivir con los trabajos domésticos que invita a situarse en el aquí y el ahora mientras se ordena y se limpia la casa.

Adelaida Gómez, organizadora profesional y responsable de Orden Studio, explica que, para ella, el cleanfulness "significa ser consciente de cómo quiero tener mi casa y del hecho de que, cuando estoy limpiando u ordenando, estoy presente en aquel momento, centrada en lo que estoy haciendo". "Esta actitud –añade– me permite aprovechar este tiempo para que me sirva para estar conmigo misma. Entiendo ese momento en el que estoy haciendo el cambio de armario o limpiando las baldosas de la cocina como un momento de conexión conmigo misma, porque al final va de esto, de atención completa". Y es justamente esto, puesto que el método propone concentrarse en la tarea que realizamos, bajando el ritmo y actuando de manera consciente y tranquila, puesto que crear un ambiente agradable de manera consciente ayuda tanto a aclarar la mente como a armonizar los espacios. "El beneficio principal es el hecho de vivir aquí y ahora –apunta Adelaida Gómez–. Sales del piloto automático en el que solemos vivir y apagamos aquella voz que siempre nos tiene pensando en algo pendiente mientras hacemos aquello que hacemos. Tu nivel de estrés se reduce porque realizas la tarea con toda tu atención; y esto supone que eres capaz de llegar a lugares o de encontrar soluciones que antes no eras capaz de encontrar". Por su parte, la también organizadora profesional Clara Massons recuerda que "el orden y la limpieza nos aportan calma y concentración, especialmente a los niños y adolescentes, lo cual repercute en su bienestar, en el descanso y en los resultados académicos". "Nos ayuda a ganar espacio en casa –asegura– y a encontrar las cosas a la primera. Esto nos ahorra dinero en metros de vivienda y nos evita hacer compras innecesarias. Poner orden nos ayuda a tomar decisiones: a poner conciencia en qué queremos y qué no queremos en nuestra vida y nos acerca así a nuestros objetivos".

Para conseguir cambiar la perspectiva y hacer de estas tareas de limpieza y orden un rato placentero, podemos tomar algunas medidas, "como poner en el vaporizador un olor que nos guste, ponernos música mientras trabajamos o hacer pequeñas paradas para disfrutar de un buen té". "Te tienes que tomar el hecho de ordenar o limpiar como una ceremonia o ritual, y pensar que cuando acabes tendrás una recompensa. Si lo planteamos así, estos trabajos pueden ser, incluso, un momento de liberación", reflexiona Adelaida Gómez. Por su parte, Clara Massons remarca: "Limpiar en silencio nos aporta equilibrio y nos ayuda a la atención completa en el acto de limpiar, de notar la temperatura del agua, el olor de los productos (preferiblemente naturales), el aire limpio que ventila y el tacto con nuestros trapos preferidos. Buscamos el placer sensorial del simple hecho de limpiar y la experiencia. Ahora bien, hay quien puede sentirse más motivado si se pone música de fondo o un podcast". Y añade: "Para reconectar, creo que es importante saber dentro de nosotros por qué limpiamos. En el día a día se traduce en practicidad y bienestar: a todos nos gusta tener los utensilios de la cocina limpios y las superficies recogidas antes de ponernos a hacer la cena. Pero si miramos más hacia dentro, podemos darnos cuenta de que el hecho de limpiar es la manera de mostrar nuestro agradecimiento y respeto por lo que la casa nos da. Una casa limpia y aseada es nuestro santuario, el lugar de recogida que tanto necesitamos para encontrar un rato de paz cada día, para compartir risas con los amigos o crear recuerdos y tradiciones con la familia".

Poner orden a nuestra vida

Adelaida Gómez alerta de que los conceptos limpio y ordenado no siempre van de la mano. "La mayoría de las personas se preocupan solo por la apariencia y priorizan que la casa se vea limpia por encima de ordenada", y así olvidan que son dos conceptos que van juntos. "Cuando me pongo a sacar cosas del armario en casa de mis clientas, su primera preocupación es limpiar el armario, cuando lo que realmente les tendría que preocupar es quitarse de encima todo lo que no les sirve y entender que a menudo no hacen una limpieza a fondo porque tienen demasiadas cosas y eso lo dificulta. Es una contradicción, dado que no nos estamos ocupando del problema en su orden lógico. La pregunta clave es: ¿tengo lo que tengo que tener y eso me facilita mantener los espacios limpios asiduamente?"

Gómez reconoce que limpiar y ordenar en general no gusta, pero lo atribuye al hecho de que son tareas que siempre se hacen desde un posicionamiento negativo. Ahora bien, a su entender es un planteamiento erróneo, "porque todo lo que sea autocuidados tendría que tener un enfoque positivo. Y mantener el espacio donde vivimos limpio y aseado es cuidar de nosotras mismas. Hace falta que asumamos que estas tareas las hacemos por nuestro bienestar". Massons reconoce: "Ocuparse de la casa no está valorado. No está remunerado y la sociedad capitalista no lo encuentra productivo. Forma parte de la gran tarea silenciosa e invisibilizada socialmente que son los cuidados. Se percibe como una carga más, una obligación que tenemos que cumplir cuando estamos agotadas de trabajar o criar, justo cuando preferiríamos descansar o irnos de vermut con nuestros amigos. Yo, personalmente, creo que, en realidad, sentir bienestar cuando limpiamos depende del talante de cada uno. Limpiar puede ser como cocinar o salir a correr: hay quien encuentra el placer y la calma, y hay quien lo encuentra en otras cosas. Y no pasa nada".

Resumiendo, lo que defiende el cleanfulness es que cuidando vuestra casa podréis conseguir más calidad de vida. Limpiar no es solo una cuestión de higiene y salud, es un acto de cuidado y de respeto hacia nosotros mismos, dicen las expertas. A partir de aquí, que cada cual lo haga como buenamente pueda, que bastante trabajo tenemos.

¿Cómo podemos hacer de la limpieza un momento agradable?
  • 1 Tener la casa recogida nos facilitará la limpieza. Desinfectar un espacio sin trastos de por medio es mucho más rápido y menos cansado.
  • 2 No esperemos al fin de semana para recoger toda la casa, porque será una tarea pesada que nos hará vivir la mayoría de los días en un ambiente desordenado y estresante.
  • 3 Recojamos todos los días antes de ir a dormir. O todavía mejor: acostumbrémonos a dejar las cosas en su lugar cuando hemos acabado de usarlas. Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa.
  • 4 Mantengamos los espacios limpios cada día. De este modo, nos dará la impresión de que limpiamos “sobre limpio”, en lugar de enfrentarnos a fogones llenos de grasa, lavabos manchados de cal y sábanas que desprenden olor a sudor. Ponerse a limpiar espacios repugnantes no motiva a nadie.
  • 5 También puede servir “recompensarse” para motivarse a limpiar. Además de la recompensa inmediata de ver la casa limpia, ventilada y recogida, hay a quien le puede resultar útil darse un premio después del esfuerzo.
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