Cuando los americanos brindaban en Sant Sadurní

Visita de Franco a Barcelona en 1952.
08/07/2026
Periodista
2 min

Con Cataluña a 40 grados y con el registro histórico sin precedentes en el Observatorio Fabra de 40,5 °C, no es que las amenazas de Trump no hagan ni frío ni calor, pero es que de calor no pueden hacer más (o eso deseamos). Cuando en menos de 24 horas, Trump amenaza Dinamarca por Groenlandia, a Irán con el alto el fuego y a España con el corte comercial, es que estamos ante una nueva operación de “inundar la zona” con titulares cortos, contundentes y provocadores que marquen la agenda, como ya le aconsejaba el siniestro Steve Bannon en la campaña del 2016.

No hay duda de que el presidente norteamericano tiene el poder de complicarnos la vida siempre que quiera con su administración caprichosa de premios y castigos. Pero las relaciones políticas, económicas, militares, culturales y humanas no se cortan de un día para otro y hay mucha gente interesada en que no se corten.

He estado ojeando portadas de la prensa en Cataluña de 1952. Los Estados Unidos habían decidido que el anticomunismo de Franco era muy útil para librar la Guerra Fría, y que el hecho de que fuera un dictador y antiguo aliado de Hitler y Mussolini era un detalle prescindible. En enero de aquel año, buques de la VI Flota norteamericana atracaron en los puertos de Barcelona, Tarragona, Valencia y Palma de Mallorca. Marineros americanos fueron a las Cortes a ver el Barça-Atlético de Madrid de Liga (5-2), el Orfeó de Sants fue a cantar a la cubierta del buque insignia, el crucero Des Moines, un grupo de oficiales visitó las bodegas de Canals i Nubiola en “San Esteban Sasroviras” y las bodegas Codorniu en Sant Sadurní, donde se sirvió un “delicado lunch” y se brindó con “champaña” de las reservas de Codorniu. Hace tres cuartos de siglo, y diría que, a pesar de Trump, los brindis continuarán.

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