Opinión 04/11/2021

El análisis de Antoni Bassas: "¿«A cambio de nada», Gabriel Rufián?"

Esquerra y Junts, aunque dentro del gobierno todos los 'consellers' te dicen que todo va perfectamente, siempre saben encontrar un elemento para pelearse. La mesa de diálogo es el preferido. Pero estos días han encontrado otro escenario, porque en Madrid también están tramitando los presupuestos

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¿Se acuerdan de aquella broma de la cuenta atrás de “A la una, a las dos, a las dos y media, a las dos y tres cuartos…” y el tres no llega nunca? Pues los partidos independentistas están estirando los tiempos de la negociación de los presupuestos de la Generalitat de una forma parecida. Esquerra va diciendo que los quiere pactar con la CUP, la CUP dice que no le parece bien porque no les escuchan, los socialistas se ofrecen para pactarlos, Esquerra dice que ni en broma, y Junts dice lo que diga el responsable de cuadrar las cuentas, que es el conseller Giró, independiente puesto por Junts, que obviamente quiere que los presupuestos salgan adelante. 

De momento, el Govern ha anunciado que aprobará las cuentas el próximo martes, en el seno del consejo ejecutivo, para enviarlos al Parlament y que empiece la tramitación, como siendo ajeno al malestar de la CUP, partido que el president Aragonès ha dicho trescientas veces que es el socio preferente, entre otras cosas porque facilitó su investidura, meses antes que Junts. 

Aragonès ha dicho, hasta ahora, que no quiere los votos de los socialistas. Lo ha dicho hasta ahora porque era una manera de hacer valer los votos de Esquerra en Madrid, para los presupuestos de Pedro Sánchez. Pero una vez los hayan pactado, la cosa podría cambiar. ¿Junts se opondría? Pues depende a quien le preguntes, habrá gente más predispuesta y gente que menos. En el fondo, Junts, como Esquerra y la misma CUP, saben que estamos saliendo de la pandemia, empieza una recuperación, vienen fondos europeos, hay muchas necesidades sociales que esperan unos presupuestos y el país no puede volver a entrar en la parálisis administrativa. O sea que me parece bastante claro que el gobierno Aragonès-Puigneró aprobará los presupuestos, pero ya veremos con quién.

Porque, además, Esquerra y Junts, aunque dentro del gobierno todos los consellers te dicen que todo va perfectamente, siempre saben encontrar un elemento para pelearse. La mesa de diálogo es el preferido. Pero estos días han encontrado otro escenario, porque en Madrid también están tramitando los presupuestos. Ayer empezó en el Congreso el debate sobre las cuentas de Pedro Sánchez - Yolanda Díaz. Quedó claro que el gobierno español tendrá los votos necesarios. Esquerra y el PDECat votarán a favor de la tramitación; Junts y la CUP, en contra. 

El portavoz del PDECat, Ferran Bel, pinchaba a Junts: “¿Qué es lo que junta a los que presentan la enmienda a la totalidad?, ¿Cuál es el objetivo de la enmienda? Pues son los del «no a todo», los de «cuanto peor, mejor», son los que quieren hacer caer al gobierno para ponerse ellos. Yo que el Partido Popular y Vox presenten esta enmienda a la totalidad lo entiendo, pero ¿por qué lo presentan el resto de grupos? Esto lo tendrán que explicar ellos”.

La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, iba fuerte: "JxCat no damos nuestros votos a cambio de nada, porque precisamente es nada lo que han conseguido quienes les han dado a ustedes cheques en blanco. Es una lástima que sea precisamente una parte del catalanismo que a cambio de nada les permita seguir con esta prepotencia".

Hoy le contestará Gabriel Rufián, que tendrá que demostrar que no ha pactado a cambio de nada. Trifulca en Madrid, gobernando en Catalunya y así llegaremos a 2022. A la una, a las dos, a las dos y media, y tres cuartos...

Un recuerdo para los exiliados y para los represaliados. Y que tengamos un buen día.

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