El presidente del gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, de Coalición Canaria, se queja de que la ministra de Sanidad, Mónica García, le ha “ridiculizado” y le ha “llevado al meme” por su teoría de las ratas nadadoras que podrían escapar del crucero MV Hondius y diseminarse por territorio canario mordiendo a diestro y siniestro a la sufrida ciudadanía, una idea que sostenía en una captura de pantalla cogida de una IA. Tal vez Clavijo no se dé cuenta, pero ha sido él mismo quien se ha puesto en ridículo y quien se ha ofrecido como protagonista de memes, al haber aportado la sinopsis de una película de serie B a un operativo sanitario extremadamente delicado y con una fuerte repercusión internacional. La risible —que no graciosa— sobreactuación de Clavijo no ha podido evitar que Pedro Sánchez haya vuelto a llevarse aplausos en la comunidad internacional: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el de la ONU, António Guterres, y también el presidente de la OMS, Tedros Adhanom, han elogiado la gestión que el ejecutivo español ha hecho de la situación. El portavoz nacional de Vox José Antonio Fúster ha apostillado: “Qué miedo, cuando la OMS te elogia, mala cosa debe ser”. Porque como sabemos, la OMS es uno de los objetivos preferidos de las mentiras y las visiones conspirativas de la ultraderecha mundial. Quizá por todo ello, Clavijo ha anunciado la posibilidad de llevar al gobierno de España a los tribunales por la gestión del hantavirus (de hecho, la llegada del barco ya ha sido objeto de resoluciones judiciales: el viernes, la Audiencia Nacional rechazó paralizar de urgencia el desembarco, y al día siguiente, el Tribunal de Instancia de Madrid confirmó la imposición de una cuarentena a los pasajeros del crucero). Cuando les falla el mecanismo del miedo (la teoría de la invasión de las ratas anfibias, por mucha broma a la que haya dado pie, no era más que un intento de sembrar el miedo entre la población), siempre les queda la carta de llevar las cuestiones, sean cuales sean, a los tribunales. No siempre ganan (muchas veces sí), pero como mínimo ya han conseguido empantanar la discusión.”Expertos en esparcir falsedades y judicializar, la entidad ultra Abogados Cristianos ha puesto el grito en el cielo porque quieren evitar que el papa León XIV, en su visita de aquí a un mes a Barcelona, visite el estadio Lluís Companys porque, aducen, bajo el mandato de Companys “murieron asesinadas más de ocho mil personas”. Se refieren a las persecuciones de religiosos por parte de la FAI durante la Guerra Civil, pero omiten precisamente eso: que había una Guerra Civil causada por un levantamiento militar y fascista, que contó con el apoyo de la Iglesia. Proponen que, en vez del estadio Lluís Companys, el pontífice vaya al Valle de los Caídos, como ellos lo llaman todavía. Se ve que bajo el mandato de Franco no debió morir nadie, empezando por las 33.833 personas (12.000 de las cuales no identificadas) que el dictador hizo enterrar en su túmulo de Cuelgamuros: la fosa común más grande de una España fascista a la que algunos quieren volver así como sea.