Feijóo lo ha vuelto a hacer y, cuando parece que los vientos le soplan a favor (con la modesta ayuda de la magistratura, la Fiscalía, la Guardia Civil, la UCO, y una parte mayoritaria de los medios de comunicación españoles y españolistas, y del Ibex-35), consigue demostrar que todavía es capaz de dispararse en el pie. Y con puntería. Esta vez ha dicho que las bajas laborales remuneradas incentivan el "cáncer" del absentismo laboral y, por tanto, el fraude. Meteoro antifraude y anticáncer. Viendo el revuelo levantado, el portavoz Borja Sémper salió en las redes y por todas partes para intentar clarificar el mensaje: fue peor, porque en este caso el mensaje era la persona de Sémper. Hace poco, el portavoz más meloso de la derecha extrema tuvo que coger una baja laboral remunerada, justamente por un tratamiento de cáncer. Los intentos posteriores desde el partido de hacer ver que Feijóo no había dicho lo que sí había dicho tampoco han servido de mucho.Garamendi y Sánchez Llibre –pareja casi cómica de tacaños– apuntaron que Feijóo demuestra “sensibilidad” por un problema que “los empresarios” denuncian desde hace tiempo. Una sensibilidad exquisita. Habría que saber con más concreción, por otra parte, a qué “empresarios” se refieren. ¿Son el tipo de empresarios, quizás, que explotan a inmigrantes sin papeles mientras piden mano dura contra las pateras? ¿De los que obligan a los empleados a ser falsos autónomos? ¿De los que se niegan a pagar las horas extras? ¿De los que abusan de los empleados en prácticas? El trabajador absentista es un ser de la misma galaxia que el okupa que te quita la vivienda cuando te vas de vacaciones, el alumno catalán que no sabe hablar en castellano o el moro violador de jóvenes blancas, católicas y bien educadas y alimentadas. Son personajes que forman parte del imaginario de las derechas de ahora, creados a partir de medias verdades y de mentiras completas, que sirven para rellenar los cuentos de miedo que explican en sus actos públicos, en sus mítines, en sus artículos y tertulias y podcasts y todo lo que ustedes quieran. En cualquier caso, de denunciar el absentismo laboral a identificar los derechos laborales como “un cáncer”, y hacerlo desde un lugar tan identificado con el privilegio y el parasitismo como la clase política, hay un trecho.Feijóo afirma tener la cura para esta enfermedad: una reforma laboral (no negociada con los sindicatos) que incluya un recorte a los sueldos de los trabajadores que estén de baja. Por fuerza hace recordar la reforma laboral impulsada por su compatriota Rajoy, aprobada con el rodillo de la mayoría absoluta al grito de “Que se jodan”, proferido dentro del Congreso por la diputada Andreíta Fabra, hija del corrupto Carlos Fabra, el del aeropuerto de Castellón. Han pasado casi quince años y la doctrina del PP en materia laboral sigue allá donde estaba: ahora, si acaso, con el presupuesto de que la precariedad y las desigualdades crecientes (y eso que vivimos en una dictadura comunista, según ellos) justifican cualquier atropello contra los derechos laborales.