Leemos en elDiario.es que Vox recurre al catalán solo en las comarcas donde es fuerte el partido de Silvia Orriols. Han hecho carteles con el eslogan de Plataforma per Catalunya, “Primero los de casa”, en una lengua o en la otra, según mercado, y punto. En las demarcaciones de Barcelona y Tarragona verán los carteles en castellano, mientras que en las de Girona y Lleida los verán en catalán.
Cataluña es diferente incluso en esto. En Garriga ya demostró que es un catalán de pura cepa cuando, en una entrevista con David Miró en el diario, dijo: “Yo quiero que, de aquí a unos años, mis hijos continúen pudiendo disfrutar de las fiestas tradicionales, de las sardanas, y que no sean sustituidas por la fiesta del sacrificio del cordero o el Ramadán. No es un discurso en contra de nadie, es un discurso de defensa de nuestra identidad”. Los hijos de Garriga son los únicos catalanes que hacen sardanas. Los de los otros hacen todos reguetón. Me morí de envidia, sinceramente.
Tenemos que agradecerle a Silvia Orriols, aparte de muchas otras cosas, que haya conseguido que los fachas sean nuestros. La singularidad de derechas y catalana a mí me parece maravillosa. Quiero fachas de kilómetro cero. Y una vez conseguido esto, encuentro que todos ellos deben ampliar el concepto de sustitución cultural, que solo va en una dirección: los magrebíes, como si no hubiera ninguna otra, de posible sustitución cultural. Quiero decir que el espantajo de las sardanas solo sale cuando hablamos de musulmanes, nunca de los nunca cuando hablamos de otros recién llegados de otras zonas, que en catalán no piensan decir ni “buenos días”. A ver, entonces, cómo les cambia la intención de voto.