Opinión 11/01/2021

Catalunya, Escocia y el Reino Unido

Joan Majó
5 min
Catalunya, Escòcia i el Regne Unit

Soy consciente de que la probable evolución de la pandemia hará que algunos de los procesos políticos, tanto en España como en el Reino Unido, queden alterados. Habrá que aplazar fechas de convocatorias electorales, hecho que paralizará los conflictos no resueltos; se pararán o bajarán de ritmo algunos caminos de negociación actuales, y esto retrasará las soluciones. Pero, sobre todo, la voluntad de los partidos de sacar provecho electoral creará fuertes confusiones en la opinión pública, puesto que nos encontraremos con informaciones contradictorias a la hora de atribuir las dificultades económicas y los problemas sociales que desgraciadamente viviremos en los próximos años.

A pesar de estas incertidumbres, hago una reflexión contemplando, simultáneamente, el Brexit británico, la buscada independencia escocesa y el Procés catalán. Me fijo en dos elementos que considero muy importantes: los conceptos de soberanía que se usan y el papel de la UE en cada caso.

1. Soberanía. En los tres casos se usa como elemento de convencimiento y de entusiasmo la voluntad de recuperar la soberanía, cosa que se quiere conseguir separándose, en un caso de España, en el otro del Reino Unido y en el tercero de la UE. A pesar de esta coincidencia, hay que notar que la situación es muy diferente, puesto que así como en el Reino Unido Boris Johnson pretende, creo que equivocadamente, haber conseguido ser nuevamente un pueblo soberano, en los otros dos casos no se ha escondido la intención de volver a ingresar en la UE, cediéndole competencias. Creo que el error de Johnson es mucho mayor que el de los otros dos, pero que estos tampoco están del todo acertados, ni seguros de lograrlo. Me explico.

En un mundo globalizado, tanto el concepto de soberanía como el de independencia han quedado claramente anticuados. Creo que ahora es mejor enfocar las aspiraciones sociales teniendo en cuenta tres otros conceptos: soberanía compartida, interdependencia y colaboración multilateral. Hace dos o tres décadas que esto se fue haciendo evidente en el sector económico viendo cómo el poder financiero global ha pasado por encima de los poderes políticos de la inmensa mayoría de los estados, quizás solo con tres excepciones: China, los EE.UU. y, parcialmente, la UE, que por cierto después del Brexit todavía será más débil.

Más recientemente, el combate no exitoso contra el virus ha puesto de manifiesto, tanto en España como en el mundo, que la no coordinación de las decisiones individuales y soberanas de cada estado, diversas y a menudo equivocadas, ha sido una de las causas de gran impotencia, y que solo una verdadera colaboración multilateral es el camino posible para vencer la pandemia u otros peligros importantes como los problemas de sostenibilidad.

2. La Unión Europea. El papel que puede jugar, y tendría que jugar, la UE en estos procesos no lo están valorando lo suficiente los otros actores.

A) Johnson la ha ninguneado y se ha enfrentado a ella despreciándola altivamente. Aunque lo disimule, al final ha salido perdedor, y el resultado y las consecuencias serán mucho más duras para el Reino Unido que para el resto de estados de la UE.

B) Tanto el objetivo escocés de reingresar en la UE como la estrategia moderada de negociación para hacerlo están bien vistos en Bruselas, y por lo tanto pueden contar con ellos como aliado y tener todo su apoyo para intentar resolver democráticamente sus problemas internos previos.

C) La aparente voluntad del independentismo catalán de romper de forma no negociada con el Estado, como se vio en 2017, y la posible incomodidad que crea en la UE tener que responder a una petición de ingreso con la oposición de uno de sus miembros más importantes, ha hecho y hará que la posición de Bruselas siga siendo muy tibia.

3. Mi preocupación. Qué me preocupa de lo que puede pasar a partir de ahora.

A) Creo que Johnson ha cometido un gran error que llevará a su pueblo a una situación de la cual pronto se arrepentirán. Integrándose más intensamente en la UE, entrando en el euro y pasando a ser la segunda potencia dentro de la Unión, habrían tenido un papel en el mundo más importante que en su “futuro soberano”.

B) Escocia tendrá dificultades para conseguir volver a la UE, que es lo que quiere, pero podrá contar con el pleno apoyo de Bruselas, que es una condición necesaria e importante para hacerlo posible.

C) Catalunya está en la situación contraria, puesto que la UE no la podrá apoyar contra uno de sus socios más importantes, que es España. Como soy de los que piensan que necesitamos cambiar, para mejorar, nuestra situación dentro del Estado, necesitamos repensar la estrategia teniendo una conciencia más clara de los límites de nuestra fuerza y de las actitudes de nuestros posibles aliados.

4. Conclusiones. La independencia no es un objetivo al cual hay que renunciar si es posible y fácil; pero creo que no es necesariamente el único ni probablemente el mejor. Temo que es muy peligroso, si no se puede garantizar un reingreso fácil en la UE.

Pienso que hay alternativas y que hay que hacer propuestas de tipo federal, tanto a nivel español como europeo, que pueden tener más ventajas.

La estrategia fundamental es buscar, con un poco de paciencia, consensos aquí, en Madrid y en Bruselas.

Y tenemos que evitar responder a las actuaciones indignantes o violentas del Estado con acciones que den una imagen de nuestra estrategia que dificulte las alianzas que necesitamos.

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