El pintor surrealista Salvador Dalí
12/04/2026
Periodista y escritor
3 min

Dalí, Dios lo haya perdonado, estaba equivocado. También su padre, el Dios de la religión catalana, Francesc Pujols, de Barcelona-Martorell. El de Figueres se atrevió a decir que el centro del mundo, del universo era… “Este lugar se encuentra exactamente en el centro de la estación de Perpiñán“. Y más desorientado que unos bigotes reloj que no dan ni cuartos ni horas, recuerda Dios padre: “Todas las cosas importantes pasan allí, y Pujols también lo vio claro, porque Montpellier, Perpiñán, es el lugar donde ha de ser descubierta la verdad”. No podemos parar de reír. La verdad está en la Panadella.

Joan Coromines la conocía bien. Detective de la lengua, filólogo y máximo especialista en lingüística románica. Se pasó toda la vida interrogando palabras. Y sacudiendo la Panadella acabó confesando que quiere decir Pan y Beber. Aquí los seres se detienen para eso. Y después continuar el largo viaje. La Panadella ha sido un presente continuo de este país. Un gerundio de nuestra existencia. El giro de guion de nuestra historia. Clic.

La Panadella es muy pequeña pero es muy grande. Viven allí unas cuarenta personas. Pero aquí ha pasado todo y todo el mundo. De vía romana a camino real, o reial. Sí, protegidos por nuestros Reyes del Juego-Choque de Tronos genético. La autopista política, económica, social, militar de lo que somos: la Corona Catalanoaragonesa (1162). El camino más directo entre Barcelona (condado de Barcelona), Balaguer (condado de Urgel) y Zaragoza (Reino de Aragón). Somos esto: el asfalto de la primera confederación universal. Desde el s. XII es centro de gravedad permanente.

La Panadella nodo de Cataluña. Una infraestructura humana y comunicativa. Por aquí circulan, hablan, pactan, ideas, noticias, productos, personas... Todo. Conocido como el Camino del Trigo desde los días de la Edad Media y los días del canal de Urgel. Trigo, fruta, hortalizas que de Ponent van a Barcelona. Y de Barcelona a Europa, al mundo. La comida y las ganas de comer. La sed y los sedientos. La Panadella es la capital del entremedias.

La Panadella es la bisagra que abre las puertas, los postigos. La Panadella refleja las cuencas de los ríos Segre y Llobregat. La Panadella, punto de encuentro del músculo del catalán oriental y occidental. La Panadella, encuentro natural de la geografía de Lleida, Barcelona y Tarragona: único, aquí se tocan las placas tectónicas. Barandilla de la Cataluña Vieja y la Cataluña Nueva. La Panadella, memoria colectiva. La Panadella es la olla, el trencadís, la coca de recapte, el alioli... que hace un país. Y ahora vuelve como el Terminator catalán.

Más de cien alcaldes de diferentes puntos de Cataluña y asociaciones económicas y sociales se encuentran este lunes 13 en la Panadella para ello. El futuro de Cataluña ya no se juega ni en Girona ni en Barcelona. Dalí, Empordà; Pujols Barcelona-Baix Llobregat ya no tienen nada que decir. El mañana se juega en la balanza Panadella. El equilibrio y el desequilibrio del país. ¿Dónde está la Cataluña real? ¿Es la del 50% de los que viven en menos del 5% del país en el área metropolitana, o bien en un 30% del país donde vive solo el 2% de la población, como en los Pirineos? ¿Unos son más importantes que los otros? ¿Y si los menos tienen más? ¿Dónde está el Pan y Beber? ¿Dónde está la vida? ¿Dónde está la muerte?

Dalí viene cagando leches hacia aquí. Pintará un nuevo cuadro sobre el centro del Universo. Una gran mesa redonda de alimentos físicos y espirituales llena de criaturas bailando. La gran plaza mayor de la libertad de Cataluña está en la Panadella. Pan y beber, ver, vivir: Pacto de la Panadella, Pacto de Cataluña.

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