Raimon en el Palacio de Deportes en 1975
17/02/2026
Periodista
2 min

Hace un par de meses Raimon cumplió 85 años y ahora sale a andar por el Raval de Barcelona con pasos cortos, una imagen que no casa con la que guardamos de un artista que siempre ha exhibido en el escenario unas portentosas facultades vocales, aquellas que Josep Pla inmortalizó con la descripción "exhala, en catalán de Valencia, una vociferación fenomenal. Lo cierto es que el tiempo corre. Raimon ironiza diciendo que él es ahora "un vulnerable anciano, que no venerable", y el periodista y amigo Miquel Alberola acaba de publicar la biografía Raimon. Ese yo que yo soy (Ara Llibres), que esta noche se presenta en el Ateneu Barcelonès.

Aparentemente todo está contado, en la vida del cantante: el viaje en Vespa en el que nació Al viento, la relación paterno-filial con Espriu y la de pareja con Annalisa, con quien en agosto celebrará 60 años de matrimonio, los conciertos en París y Japón, la censura, los logros y las dudas; es decir, la exigente trayectoria de un músico y poeta que ha puesto su innegociable individualidad al servicio de la colectividad.

Pero es aquí donde esta biografía puede considerarse nueva. Raimon. Ese yo que yo soy es la crónica brillantemente escrita de un tiempo y de un país, que incluye la decepción provocada por un cambio político insuficiente y la perplejidad frente a una sociedad secuestrada por el deseo de consumo. Precisamente, los años que han pasado dan la perspectiva necesaria para que las generaciones de ahora y las del futuro entiendan de qué miedo y de qué violencia estaba hecho ese silencio antiguo y muy largo de donde venía Raimon y veníamos todos, y la fuerza interior y el talento que debía tener un joven que, a base de decir que no, contribuyó a devolver a una lengua prohibida un prestigio oculto.

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