Tenemos los maestros en huelga –y este fin de semana se manifiestan–, pero hay otro colectivo (y me entenderéis si digo que es más silencioso) que también la hace: los bibliotecarios. En principio la huelga era solo en Barcelona, pero se ha extendido a toda Cataluña. Denuncian la falta de reconocimiento laboral y las consecuencias del nuevo convenio.
La falta de reconocimiento no hace falta ni mencionarla. Le dices a un estudiante si querría hacer biblioteconomía y te mira como si le hubieras propuesto ir a picar piedra a Siberia. Los mayores miran a los bibliotecarios como una especie de holgazanes que se pasan el día leyendo.
De las condiciones laborales sí que podríamos hablar. Hacen 11 horas al día y, sobre todo, no hacen su trabajo. Hay quien va a buscar libros a la biblioteca. Pero hay quien va a leer revistas. O diarios. Y ahora que muchos son digitales, no hace falta ir a buscarlos. Los bibliotecarios, pues, son hoy unos gestores de wifi. Incluso queda atrás aquel pasado reciente en el que los chicos y chicas iban para usar los ordenadores con internet y se determinaba un tiempo de uso para que lo disfrutara todo el mundo. Ahora los chicos y chicas no hace falta ni que entren en la biblioteca para tener internet. Se sientan en el pretil de la entrada y aprovechan la red para mirar reels. No me parece mal, que conste. Vengo de un tiempo en el que si alguien te preguntaba –con sinceridad– “¿Cómo estás?”, podías contestar con toda clase de matices lingüísticos. Hoy el “¿Cómo estás?” se puede contestar con un emoticono. Una sonrisa, una caca, una cara enfadada.
Puede pasar que el trabajo de bibliotecario sea, en un futuro, tan testimonial que lo pueda hacer un robot. Que no haga falta guardar libros en papel. Como no hace falta ahora guardar discos. Escribo estas líneas desde la Biblioteca Gabriel García Márquez, de Barcelona, donde he ido a grabar un pódcast para la Semana del Libro en Catalán. Me he sentado en una de las butacas, tan cómodas, y he mirado alrededor. He pensado, viendo los carteles en las paredes que llamaban a la huelga, que hay que dar todo nuestro apoyo a los bibliotecarios y bibliotecarias de Cataluña.