Un hombre con el paraguas medio roto cruza un paso de cebra en Barcelona
15/09/2026 - 18:00 h.
Filósofo
3 min

Hoy hace justo una semana, la Generalitat medio paralizó el país por el riesgo de unas tormentas nunca vistas. Es la segunda vez que ocurre en poco tiempo. Algunas personas malintencionadas y siempre negativas dijeron que este alarmismo desmesurado solo servía para cubrirse las espaldas sin tener en cuenta el caos ocasionado en ámbitos como la educación, la salud, etc. Yo no lo veo así: ante cualquier riesgo, por insignificante que sea, hay que actuar con radicalidad. Un amigo mío que trabaja en el Servicio de Alarmas Apocalípticas de la Generalitat (SAAG, con sede en la población ampurdanesa de Ultramort) me ha explicado que están terminando de redactar un informe donde se examina, con la máxima rigurosidad y los medios adecuados, la hipótesis de que un organismo gigantesco de origen indeterminado —conocido internacionalmente como Godzilla— pueda emerger en las costas catalanas. La directora del SAAG, Mònica Dàver, considera este escenario “extraordinariamente improbable... pero no imposible”: diversos elementos naturales e históricos permiten plantearlo como objeto serio de estudio. Y eso es lo que se está haciendo de momento con fondos europeos y perspectiva de género. La administración catalana ha dado prioridad absoluta al estudio. Las primeras sospechas surgieron a raíz de determinados registros localizados entre Ocata y Premià de Mar. En los últimos años, se han detectado microvibraciones submarinas que, según los expertos, podrían corresponder a movimientos tectónicos menores o, en un escenario extremo, a la presencia de un organismo enorme y potencialmente destructivo, tal como lo explicó el experto en criptozoología Cast Higat en el programa de Iker Jiménez Cuarto Milenio. Los datos, a pesar de no ser concluyentes, han sido suficientes para que algunos investigadores del SAAG propongan estudiar el fenómeno con más detenimiento. Disponen de un presupuesto de 250 millones de euros. Otro factor que alimenta la hipótesis es la temperatura del Mediterráneo. El calentamiento, documentado por múltiples informes, ha favorecido la llegada de especies exóticas. A pesar de que ninguna de estas especies supera los dos metros, algunos científicos de renombre, como el doctor Tom Ackett, han especulado que un ecosistema alterado podría, en teoría, facilitar la aparición de organismos desconocidos de grandes dimensiones. Una parte de la comunidad científica rechaza la idea, pero admite que el Mediterráneo es un mar “más imprevisible de lo que parece”, sobre todo cuando el fenómeno de El Niño provoque la extinción de miles de especies vegetales y animales, la reaparición de otras que creíamos extinguidas y el hambre en el mundo.

El informe analiza la morfología urbana del litoral catalán, especialmente en zonas densamente edificadas. Según algunos arquitectos consultados, determinados bloques de pisos construidos entre los años sesenta y ochenta presentan una geometría que, en un contexto hipotético, podría ser interpretada por un animal gigante como Godzilla como estructuras manipulables o frágiles parecidas a juguetes, destruibles con un par de golpes de puño y una bocanada radiactiva. Esta observación, a pesar de ser puramente especulativa, ha sido incluida para completar el marco teórico del estudio. En cuanto a la respuesta institucional, Protección Civil ha elaborado un protocolo preliminar basado en modelos de riesgo utilizados para tsunamis y grandes deslizamientos. El documento recomienda evitar el litoral en caso de detectar olas anómalas, vibraciones persistentes o un ruido grave de baja frecuencia. También se aconseja mantenerse alejado de edificios que puedan sufrir desplazamientos estructurales. El protocolo menciona explícitamente a Godzilla, y fuentes internas reconocen que “la hipótesis del monstruo ha sido considerada en escenarios de simulación generados por la IA de pago”.El informe concluye con una reflexión. Cataluña es un territorio acostumbrado a gestionar riesgos naturales diversos —vendavales, incendios, lluvias torrenciales, cantadas de habaneras— y dispone de una infraestructura de respuesta notable. En caso de que un organismo gigantesco de origen japonés apareciera en la costa, los expertos coinciden en que el país reaccionaría con la combinación habitual de astucia y caos. La reflexión y pregunta final que formula el documento es bastante clara: “No es muy probable que Godzilla llegue a Cataluña, aunque tampoco es imposible. Si esto pasara algún día, ¿estaríamos preparados?”. Según los especialistas, la respuesta es que sí, tanto por capacidad técnica como por la tradición cultural de hacer el ridículo sin complejos y con un puntito de épica. Es previsible que mucha gente malintencionada y siempre negativa se oponga a estas medidas de prevención. Son unos irresponsables.

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