Una retransmisión en directo muestra al consejero delegado de SpaceX, Elon Musk, el día de la salida a bolsa de SpaceX, en la ciudad de Nueva York.
09/09/2026 - 18:21 h.
Periodista
2 min

Después de leer que el investigador de Anthropic Jacob Coxon ha dimitido porque “los que están construyendo la inteligencia artificial creen sinceramente que nos podría matar a todos antes de que acabe la década”, podríamos cerrar aquí este artículo con la frase de otro que ha dimitido hoy, Josep Lluís Trapero: “Bueno, pues molt bé, pues adiós”. Ya es mala suerte, ahora que el Barça vuelve a tener equipo para ganar la Champions.

Francamente, si la perspectiva a tres años vista de la actual revolución tecnológica ya no es la destrucción de puestos de trabajo sino la destrucción de la vida misma, será ocioso que les hable aquí de los policías expedientados por agredir a aquel chico con una estelada o de la exhortación de Aitana para mantener el catalán, y del resto de noticias que encontrarán en las páginas del diario, a continuación.

Esta galopada tecnológica hacia el precipicio tiene fundamentos reales: la IA ha cogido una velocidad que supera las previsiones. Y también tiene fundamentos teóricos. En La Ilustración oscura (Edicions 62), el profesor Arnaud Miranda explica que entre los neoreaccionarios hay aceleracionistas, que son los que propugnan intensificar el despliegue del capitalismo, entendido como la propia autodestrucción frenética, porque "la autodestrucción del capitalismo es el capitalismo en sí mismo". Enfrente solo tendrían un oponente, la democracia, que con su ideología igualitaria vendría a ser un desacelerador. He aquí un motivo de peso para defender la democracia, porque sería sinónimo de vida.

Estoy seguro de que la decencia de la mayoría puede oponerse a los delirios de los Doctors No de la vida que tienen otros planes para nosotros. Y creo que por muchos años nos podremos seguir dando los buenos días. Eso sí, tendremos que salir a defender la vida con algo más que artículos y buenos deseos.

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