Debe haber libros que sean atractivos para los lectores jóvenes
09/04/2026
Escritora
2 min

Llego a la librería Parcir, de Manresa, para predicar, que a los autores nos dejan ir por Sant Jordi. Como es pronto, pido a las libreras (hace muchos años que nos conocemos) que me dejen un rincón para escribir. Y hete aquí que me permiten sentarme en el mostrador. "Pero te vendrán a pedir libros", me advierten. Nada me hace más feliz que jugar a librera o a barman. Me siento. En la pantalla de mi mesa tengo pendiente de entrar Las gratitudes, de Delphine de Vigan. Los parroquianos ríen y hablan de mí como de "esta becaria nueva".

Un chico se me acerca. Es un chico con pulseras y collares de pinchos, con camiseta negra de manga corta y un corte de pelo descabellado. Me pide un libro. Romper el círculo, de Colleen Hoover. "Ahora miro si lo tenemos", le digo. Y él remarca: "Lo quiero en catalán". Me erizo toda yo. Debe tener dieciséis o diecisiete años y va vestido como uno de los personajes de Els joves (referencia que seguro que no conoce). No lo tenemos, pero tenemos otro título de la autora, que es una autora de bestsellers, que se llama Confesiones. Piensa. "Es para mi hermana y no sé si este otro lo tendrá", dice. Por lo tanto, es un libro para ser leído por una chica joven, como él, que lee habitualmente.

Las libreras me explican que los jóvenes compran libros. Este que él pide es una ficción que explica los maltratos que sufrió la madre de la protagonista y se ha vendido mucho. Podemos discutir muchísimo si tal libro u otro es literatura (todos lo son) y si es buena o mala literatura (eso dependerá de nosotros).

El acto de leer (convertir signos en mundos) es único y radicalmente diferente del acto de mirar una historia en la pantalla. Es un acto complicado, inteligente y plácidamente difícil. Quien se queja de la banalidad de las lecturas de los jóvenes (en especial de las chicas jóvenes) suele no leer nada de nada. Por eso, hoy, las libreras, los parroquianos y la escritora, que somos, sobre todo, lectores, nos miramos al joven con ganas de adoptarlo, de tan gentil que nos parece.

stats