Un panfleto policial
A simple vista,Ícaro: la semana en llamases un panfleto de blanqueamiento policial que parece destinado a proyectarse en institutos y salones de la enseñanza, a ver si despierta vocaciones y sirve para reclutar a jóvenes para los antidisturbios de la Policía Nacional."Volví a aprender por qué levanto este uniforme", dice una agente emocionada, al final. Quizá sea la misma agente que firma la bandera española con la que empieza y termina el documental con frases como "Yo también defendió la unidad de España". Pero Ícaro es más que un panfleto, claro.
La pieza tiene valor documental por las imágenes y el sonido inéditos, pero no llega a documental. No existe el contexto de la violencia policial del 2017 contra votantes pacíficos, y no hay ningún testimonio de los manifestantes. Si alguien no supiera de qué va, vería la historia de un grupo de pobres policías dejados de la mano de sus mandos y de la clase política, vejados y agredidos, como si fueran un grupo demarinassin provisiones ni brújula, perdidos en Iwo Jima y rodeados de japoneses por todas partes, ignorantes de los que les esperaba, enfrentados a una turba violenta y festiva a la que, al final, ganan sin que se sepa ni se entienda por qué. "O el caos o la paz", decía uno. Gana la paz. El cine estalla en aplausos y los espectadores se secan una lagrimita. Como si realmente la unidad de España hubiera colgado del hilo de unos esforzados y pacientes policías antidisturbios. Como si el Estado no tuviera rey, ejército, espías, jueces, prisiones, policías patrióticas, embajadas y cloacas.
Es un relato patriótico con valor político, destinado a ganar la batalla del relato y de la historia, de modo que diga que, en el Proceso, la violencia la pusieron los catalanes y no la policía española. Un agente concluye, con razón: "La sociedad no lo va a olvidar".