Política 05/12/2021

Calviño, la piedra con la que tropiezan los socios del PSOE

La disputa con ERC por el audiovisual es lo último de una serie de choques con la vicepresidenta en el centro

4 min
La vicepresidenta primera del gobierno español, Nadia Calviño.

MadridSin carné del partido y con uno de los perfiles más tecnócratas del gobierno español, Nadia Calviño ganó peso en el ejecutivo de Pedro Sánchez el pasado mes de julio cuando, con el cese de Carmen Calvo, pasó a ser la vicepresidenta primera. Antes, con el adiós de Pablo Iglesias el mes de marzo, ya había protagonizado un pulso para quedarse ella y no Yolanda Díaz la vicepresidencia segunda. Una manera de imponer jerarquia. Y una muestra del talante de una Calviño que ha estado en prácticamente todos y cada uno de los enfrentamientos entre socios desde el inicio del gobierno de coalición. Un perfil incómodo que esta última semana también ha sido protagonista de un choque con otro socio de Pedro Sánchez, en este caso Esquerra, por la letra pequeña de la ley del audiovisual.

Que el martes fuentes del ministerio de Economía pusieran negro sobre blanco que Netflix y HBO no estarían obligadas a dedicar un 6% de su catálogo a obras en lenguas cooficiales cayó como un cubo de agua fría a ERC. Los republicanos consideraban que el proyecto que se aprobaba en el consejo de ministros era un “acuerdo de mínimos” que aspiraban a mejorar durante el trámite parlamentario. A pesar de que Gabriel Rufián había dado antes a entender que sabía que la norma no interpelaba todas las plataformas diciendo que él “nunca se había referido a ninguna multinacional en concreto” -en alusión a Netflix -, cuando la bola se hizo grande aquel mismo anochecer el portavoz de Esquerra en el Congreso salió a manifestar que lo que había trascendido de la Moncloa no cumplía con el acuerdo que había permitido el a los presupuestos y que, así, ERC no votaría la ley y no podía garantizar su apoyo definitivo a los presupuestos. Un choque inesperado entre PSOE y Esquerra del cual el miércoles fuentes republicanas responsabilizaban a Calviño, a quien reprochaban que había hablado más de la cuenta. También en la Moncloa había malestar por la eclosión de un conflicto que no se esperaban. La sensación, apuntan algunas fuentes, es que no era consciente de que ser tan explícita podía desencadenar una tormenta como la que sucedió.

Pero más allá del choque de esta semana, los negociadores de ERC subrayan que la posición del ministerio de Economía ha sido en general muy “dura” con la cuestión de las lenguas y que no ha cambiado de criterio hasta que “lo han obligado desde arriba”. También destacan las reticencias desde Unidas Podemos. De hecho, lel miércoles se empezaron a rehacer los puentes con una reunión que, significativamente, no contó con la presencia de Calviño. El entorno a ella, sin embargo, saca hierro a su ausencia y destaca que el gobierno negocia con las “indicaciones y asesoramiento” del ministerio. Sea como fuere, desde Esquerra remarcan que la posición del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, es otra película, y ayer mismo la secretaria general adjunta de los republicanos, Marta Vilalta, cargaba las tintas en una entrevista de Europa Press contra la vicepresidenta criticando que hiciera una “interpretación absolutamente restrictiva” de la ley, “traicionando el espíritu de las enmiendas y el acuerdo” al cual habían llegado ERC y el PSOE.

A pesar de las críticas, el equipo de Calviño cree que “no se ha montado ninguna sidral” y no quiere entrar a valorar los recelos que la vicepresidenta primera ha podido suscitar. No es la primera vez que su perfil queda señalado. A penas hace unas semanas ya fue protagonista por la voluntad de intervenir en la negociación sobre la reforma laboral con los agentes sociales. Sánchez tuvo que reunir q Calviño y a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, para acordar la posición del ejecutivo sobre esta materia y se fijó una nueva metodología de trabajo interna. Después de la tensión, se ha calmado el clima que rodea tanto la ley del audiovisual como la reforma laboral.

Unos meses antes, en septiembre , el consejo de ministros aprobó una subida del salario mínimo interprofesional a 965 euros que Calviño no veía con buenos ojos. El objetivo del ministerio de Trabajo es todavía otro aumento a principios de 2022 y habrá que ver si vuelven a aparecer resistencias. La de la reforma fiscal es otra de las cuestiones a la que Calviño no pone una sonrisa, tal como a menudo critica Unidas Podemos.

"Mitología" sobre Calviño

“Las caricaturas políticamente funcionan bien para dibujar escenarios”, pero no responden del todo a la realidad, asegura otra fuente cercana a la ministra, que rechaza el perfil técnico y con carencias negociadoras que se acostumbra a atribuir a Calviño. Incluso los que exponen las críticas admiten que hay una parte de “mitología” porque, al fin y al cabo, el margen de los ministros es limitado. No dejan de ser una extensión de la voluntad de Sánchez y negocian en nombre del presidente, expone una fuente consultada.

Así, el último año ha habido otros miembros del gobierno que han arrastrado los pies como la ministra de Hacienda , María Jesús Montero, que en septiembre de 2020 vio como el Congreso tumbaba el decreto sobre los remanentes de las corporaciones locales porque no lo había negociado. En relación a las cuentas de este 2021, prácticamente todos los grupos que han acabado votando a favor alertaron que Hacienda llegaba a la negociación con un exceso de confianza.

El esperpento de un gobierno con Vox

“Calviño es el personaje del tercer acto pero la obra es el PSOE ante el espejo de los 80”, resume una fuente consultada que vive de cerca estas dinámicas. En el trasfondo de todo, hay el fantasma de un gobierno de PP y Vox que se aparece con una cierta frecuencia a los pasillos del Congreso. La teoría del mal menor juega a favor del PSOE y algunos aliados no tienen problemas para reconocer que es lo que ha empujado a facilitar que haya presupuestos para el 2022. Aferrados a este miedo a la alternativa, los socialistas tienen pocos incentivos para hacer cesiones en las negociaciones. El último ejemplo ha sido el incendio de esta semana con Calviño por la ley del audiovisual, que sumado a lo vivido recientemente por la reforma laboral, ha supuesto que la ministra de Economía sea utilizada para ejemplificar una manera de encarar las negociaciones por parte del PSOE que, a ojos de los socios, no tiene en cuenta que la supervivencia del gobierno depende de múltiples alianzas.

Los tres últimos incendios de la vicepresidenta

Ley audiovisual

El episodio de tensión más reciente protagonizado por la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, ha sido esta semana con motivo de la ley del audiovisual. ERC ha alertado que podía poner en riesgo las cuentas.

Reforma laboral

Hace un mes Pedro Sánchez tuvo que reunir a Calviño y a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para acordar la posición del gobierno en materia de reforma laboral. Calviño quería intervenir en las negociaciones con sindicatos y patronal.

Salario mínimo

En septiembre se aprobó una subida del salario mínimo interprofesional a 965 euros que Calviño aceptó de mal agrado. También acostumbra a rebajar la urgencia que Unidas Podemos considera que tiene una reforma en fiscalidad.

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