La carrera militar liderada por Trump arrastra a España
Sánchez maniobra por no disparar el gasto militar y ahorrarse el coste político que le podría suponer

MadridLos problemas que atraviesan el PSOE y Junts están haciendo posponer un debate que, tarde o temprano, llegará: ¿cómo y cuánto aumentará el presupuesto en defensa? Las próximas cuentas públicas que presente la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sea este trimestre o ya después del verano de cara al 2026, tendrán que reflejar un incremento en consonancia con las promesas del gobierno español en la OTAN. "España es un aliado serio, comprometido y cumplirá", aseguraba la ministra de Defensa, Margarita Robles, esta semana en Bruselas, donde se reunió con sus homólogos de la Alianza Atlántica. Donald Trump ya ha puesto sobre la mesa la cifra del 5% del PIB y en junio está prevista una cumbre de la OTAN donde se podría establecer el objetivo del 3%. La UE ya se plantea flexibilizar las reglas fiscales para que los estados puedan gastar más en defensa.
Después de la última cumbre en Madrid, en 2022, la Moncloa situó en 2029 como el año en el que llegaría al 2%. El nuevo horizonte que quiere fijar ahora el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha obligado a Pedro Sánchez a cambiar de estrategia. De entrada, el presidente español se muestra crítico con esta escalada y en enero advirtió de que no atizará una "deriva militarista que aboque a una nueva carrera armamentista". Este posicionamiento, en parte, se ha visto con la petición que España y otros países han hecho al Banco Europeo de Inversiones liderado por la exvicepresidenta española Nadia Calviño para que se implique en la financiación de proyectos de la industria militar y también en las maniobras para intentar que computen otras aportaciones que el Estado hace en el ámbito de la seguridad. Por ejemplo, en materia de lucha antiterrorista, aunque el ejecutivo no las ha cuantificado.
Sánchez se encuentra ahora con la contradicción de haber intentado ocultar el verdadero gasto militar –por el coste político y social que pueda tener– y ahora, en cambio, intentar convencer a la OTAN de que gasta más de lo que dice. La última vez que se aprobaron nuevos presupuestos en el Estado, a finales del 2022, Hacienda situó la cifra en 12.317 millones de euros, que es la que sale exclusivamente del ministerio de Defensa, aunque en realidad era casi el doble. Entidades como el Centro Delàs de Estudios por la Paz hace tiempo que informan del total de partidas repartidas en otros ministerios que aumentan el gasto y, de hecho, el propio gobierno español ofrece a la OTAN unos datos distintos a los que traslada a la opinión pública. Por ejemplo, incluye créditos del ministerio de Industria para I+D militar.
En el gráfico adjunto se ve reflejada una diferencia entre lo que reporta la Alianza Atlántica en sus informes y lo que concluye el Centro Delàs, porque esta entidad incorpora todo el presupuesto dedicado a la Guardia Civil –un cuerpo de naturaleza militar con funciones civiles–, los intereses de la deuda pública correspondientes al ámbito de la defensa y los gastos sobrevenidos que provienen del fondo de cono. Este capítulo ha crecido notablemente por las ayudas a Ucrania: en los últimos años se situaba sobre los 1.000 millones, pero en el 2023 fueron 2.462 millones y en el 2024 2.929, según los cálculos del Centre Delàs. Todo ello provoca que, según los criterios que se utilicen para interpretar los datos, el porcentaje sobre el PIB del gasto militar en España ya roza el 2% actualmente, aunque lo que la OTAN reconoce es un 1,28% en el 2024 y deja a España a la cola.
Los indicadores que utiliza la OTAN benefician a economías pequeñas que, proporcionalmente, dedican más a defensa y, en cambio, perjudican a países como Alemania, Italia, Francia o España que, por el contrario, aportan en "capacidad estratégica y operativa", subraya el investigador principal del Real Instituto Elcano Félix Arteaga. En conversación con el ARA, explica que el gobierno español está intentando que se valore esta contribución más cualitativa, no tanto el dinero que se destina sino lo que se hace. En este sentido, Arteaga sostiene que España cumple sobradamente con el porcentaje de inversión en material militar sobre el total de gasto en defensa (30,3%) y se sitúa por delante de la media de la OTAN (20%).
¿Está justificado el incremento?
Visto el mapa del gasto, algunos expertos reclaman aterrizar el debate sobre si está justificado ese incremento que algunos ven arbitrario. "Un presupuesto es de suma cero y, si gastas en una cosa, dejas de gastar en otra. Eso se debe explicar. Se hace a espaldas del ciudadano con el argumento de que hay un enemigo malo", critica al ARA el exjefe del estado mayor de la defensa (Jemad) y dirigente de Podem. Si con la llegada de Trump está más cerca la tregua a Ucrania, ¿está justificado el aumento? Para Arteaga, del Instituto Elcano, sí. En primer lugar, porque un alto el fuego no significa el fin de la guerra, dice. "En segundo lugar, tenemos un clima hostil de guerra híbrida, con ciberataques contra los países", prosigue, y añade: "La necesidad de gasto está justificada tanto por la amenaza como por la percepción de amenaza".
Discrepa de esa idea Rodríguez, que niega los niveles de peligro que alerta la UE. "Se ha instalado una histeria colectiva en los gobernantes europeos que Putin invadirá otros países", dice Pere Ortega, del Centre Delàs. Ambos se muestran muy críticos con lo que el ex-Jemad resume como "negocio de la guerra". "Las guerras deben durar lo suficiente para que sean rentables las inversiones de las empresas" y, a continuación, comienza el "negocio de la reconstrucción", que beneficia a la industria inmobiliaria, avisa. "Nadie garantiza que más armas den mayor seguridad", opina, en contra de la tesis de que el rearme propicia la disuasión del adversario. Los partidarios de la carrera armamentista destacan que, dado que EEUU amenaza con dejar de contribuir en la seguridad europea, los estados de la UE deben hacer un esfuerzo.
Ahora bien, ¿es viable? La vicepresidenta segunda del gobierno español, Yolanda Díaz, advertía hace unos días que España no tiene suficiente capacidad productiva y que sólo podría alcanzar las cifras que pide Rutte comprando las armas en EE.UU., "que tiene intereses económicos y empresariales propios". Por esta simbiosis Ortega cree que Trump no llegará al punto de disolver la OTAN, aunque su enemigo no es Putin –apunta Rodríguez–, sino China.