China festeja a Pedro Sánchez
El presidente español viaja a Pekín para fortalecer vínculos en un momento de máxima confrontación con los Estados Unidos
MadridLa visita que Pedro Sánchez hace a partir de este lunes a China no es como las anteriores. No tanto por la magnitud de los acuerdos que se puedan derivar ni porque sea una visita excepcional –es la cuarta vez que va en los últimos tres años–, como por el trato que le brindarán las autoridades chinas. Se trata de un viaje "oficial", calificado así en términos diplomáticos, en el que han invitado a su mujer, Begoña Gómez, y en el que se organiza un banquete a raíz de su visita al Gran Salón del Palacio del Pueblo, donde se producen los acontecimientos diplomáticos más importantes. No es fútil la ceremonia en la cultura china: para Pekín, las formas y la escenificación son muy importantes. El banquete será el colofón de una visita que comenzará el lunes con una conferencia en la Universidad Tsinghua y una visita a la tecnológica Xiaomi y a la Academia China de las Ciencias, y que seguirá el martes con una reunión –y el banquete– al más alto nivel entre Xi Jinping y Pedro Sánchez. Por la tarde, todavía habrá otra comida con el mismo formato con el primer ministro, Li Qiang.
La embajada china, consultada por el ARA, remarca la relevancia del viaje: "España es un socio clave de cooperación dentro de la Unión Europea –afirma la embajada– y apuesta por profundizar continuamente la confianza política mutua y ampliar la cooperación pragmática". Traducción: más relaciones económicas. Para la Moncloa, la recepción que hará China a la delegación española también es una muestra de cómo ha avanzado la relación bilateral –siempre de acuerdo con los intereses de la Unión Europea, remarcan– en un clima de máxima confrontación con los Estados Unidos. El Sánchez vs. Donald Trump ya reconocido a nivel mundial.
Rafael Dezcallar, que fue embajador de España en China desde 2018 hasta 2024 –ya durante el gobierno de Sánchez– y es un diplomático con una larga carrera a sus espaldas, apunta en una conversación con el ARA que los chinos son "muy buenos" a la hora de tratar a los visitantes. "El banquete de recepción es un gesto normal cuando los chinos quieren ser simpáticos", aclara, lo que refleja el buen momento de las relaciones España y China. Ahora bien, introduce matices: "Están en un buen momento, pero ya hace muchos años que hay una buena relación política".
Para Dezcallar, España no se puede dejar llevar por los "gestos" y debe concentrarse en la "sustancia", que implica intentar abrir los mercados asiáticos a la economía española, un elemento clave para equilibrar el déficit comercial, ahora muy favorable a China. Pone de ejemplo una frase que dijo el mismo Pedro Sánchez cuando visitó el Foro de Boao en marzo de 2023, cuando él todavía era embajador, y donde también se reunió con Xi Jinping: "Que se abra Oriente para que no tenga que cerrarse Occidente". Es decir, para evitar tentaciones proteccionistas, es necesario que China también sea un mercado para Europa.
Fuentes del gobierno español confirman esta voluntad de aumentar el flujo comercial. Aunque no revelan si durante el viaje habrá acuerdos concretos, su petición consiste en pedir que Pekín permita un volumen más elevado de comercio de productos agrícolas –hacen una valoración muy positiva de los acuerdos para exportar almendra y kaki– y en sondear nuevas inversiones. De hecho, el acuerdo de regionalización que se firmó en 2025 permitió seguir exportando cerdo de las zonas libres a pesar de la crisis de peste porcina en Cataluña.
Ahora bien, el balance final todavía sigue siendo malo para España: mientras en 2025 las importaciones se elevaban a 50.250 millones de euros, las exportaciones a China solo alcanzaban los 7.972 millones –de acuerdo con datos de la Fundación Consejo España-China. De hecho, de ahí la tensión comercial que existe con la Unión Europea, que considera que China practica una competencia desleal. Por ello, Dezcallar interpreta que el gobierno español se mantiene en la línea de la UE. Y advierte: "La política china es intentar dividir la UE y actuar bilateralmente con los países europeos, mientras que el interés de Europa es ir unida".
el 51% de los españoles creen que EE. UU. son una amenaza para Europa, mientras que solo el 25% lo creen respecto a China.
El marco de la Unión EuropeaSergi Vicente, fundador de Compass Spain –consultora especializada en relaciones con China– y excorresponsal de TV3 durante doce años en Pekín, remarca que los dos países buscan lo mismo: respeto al derecho internacional y estabilidad para el comercio. "España se ha hecho muy china en el sentido pragmático", dice a ARA, ya que ha asumido la máxima de no-interferencia sobre los asuntos internos de cada país. "España hace bien de no depender solo de un gran mercado como Estados Unidos o los países occidentales, debe diversificar", remarca.
¿Cómo afecta la relación con Estados Unidos?
de noviembre en Estados Unidos: si Trump sale debilitado, la Moncloa podrá salir triunfante de una apuesta arriesgada.
Y es que los engranajes de relaciones habituales se han mantenido. Recientemente, los Estados Unidos han nombrado un nuevo embajador en España, Benjamin León, que se ha reunido ya con el vicepresidente, Carlos Cuerpo. Un encuentro que, según fuentes conocedoras, fue muy bien. Como punto a favor, el nuevo representante norteamericano es de origen cubano –se exilió en Miami–, no tiene la barrera del idioma y mantiene un vínculo emocional con España por ser descendiente de canarios. Los datos económicos también avalan la normalidad a pesar de las amenazas arancelarias de Trump: los EE. UU. todavía son el primer inversor en España y el comercio bilateral asciende a 70.000 millones de dólares. Sí que ha habido un efecto en la opinión pública: según una encuesta de Politico, el 51% de los españoles creen que los EE. UU. son una amenaza para Europa, mientras que solo el 25% lo creen respecto a China.
El marco de la Unión Europea
A diferencia de la situación actual, Rupérez fue embajador entre el 2000 y el 2004 en Estados Unidos, en época de José María Aznar y cuando Madrid tuvo mejor relación con Washington –con la alianza por la Guerra de Irak como máxima expresión. En este sentido, aunque bendice que haya una buena relación entre España y China, considera que el gobierno español se equivocaría si situara Pekín como un socio preferente. Apuesta por esperar que los Estados Unidos dejen de lado la "imprevisibilidad" que caracteriza a Trump y reforzar, sobre todo, la autonomía estratégica europea para pasar página de la dependencia. "España debe seguir apostando por el mundo occidental y democrático y China no está en ninguno de los dos. Hacerlo socio preferente en lugar de Estados Unidos es dudoso", sentencia. Otro exembajador con una larga trayectoria diplomática resume que la prueba del algodón sobre la apuesta de Sánchez serán las elecciones de medio mandatode noviembre en Estados Unidos: si Trump sale debilitado, la Moncloa podrá salir triunfante de una apuesta arriesgada.