Los gobiernos no caen (casi) nunca por la corrupción
Barcelona¿Por qué no se agotan las legislaturas? La incertidumbre de unos comicios pesa y buena parte de los ejecutivos tienen intención de llegar hasta el final, pero muchos gobiernos acaban yendo a las urnas antes de tiempo. En el caso de los sistemas democráticos europeos, cerca de un 40% de las elecciones se celebran antes del final de la legislatura que marca la legislación vigente. Por tanto, hacer las elecciones antes de lo previsto es bastante habitual. Se podría caer en la tentación de pensar que los comicios anticipados tienen lugar sobre todo a raíz de factores negativos, como un caso de corrupción, pero este no sería el caso. Cuando un partido gobierna en solitario, lo hace sin mayoría en la cámara y, sobre todo, la economía va bien, la convocatoria de elecciones suele ser una ficha segura que los gobiernos utilizan para obtener la mayoría de escaños deseada.
La situación descrita se parece al caso del actual gobierno español y de su presidente, Pedro Sánchez, pero con importantes diferencias. En efecto, gobierna sin mayoría, pero no en solitario y la economía va relativamente bien a nivel macroeconómico, a pesar de que el impacto en el bienestar ciudadano es reducido o nulo (tal como reflejaba, como mínimo para Cataluña, el Informe Fénix). Los estudios hechos hasta ahora nos indican que muy a menudo los gobernantes yerran en la estrategia de convocar elecciones antes de tiempo. Los líderes tienden a sobreestimar su posición de fuerza y los votantes pueden penalizar una estrategia vista como estratégica y en beneficio particular del partido que la utiliza. Desde Adolfo Suárez en 1979 a Pere Aragonès en 2024, la historia está llena de elecciones convocadas antes de tiempo que no acaban de ir como deseaban sus promotores.
La anticipación de los comicios no es el único motivo que hace que los gobiernos acaben antes de tiempo. En un 16% de los casos el primer ministro dimite (como ha hecho recientemente Keir Starmer en el Reino Unido) y, cerca de un 15% de las situaciones, el partido del gobierno pierde una votación de confianza en el Parlamento, precisamente una de las medidas que buena parte de la oposición quiere que haga Sánchez. El rompimiento parcial de un gobierno de coalición, sobre todo cuando un socio se marcha, supone el otro motivo más habitual.
¿Caen los gobiernos a raíz de un conflicto interno o externo?
En los últimos meses, la oposición al presidente Sánchez ha argumentado diversas razones por las cuales debería dimitir y convocar elecciones anticipadas. La corrupción es una de ellas. Se mencionan, sin embargo, otros motivos, como el hecho de que el apoyo ciudadano ha retrocedido o el batacazo electoral del PSOE en las diferentes elecciones autonómicas que se han celebrado hasta ahora. Si echamos un vistazo a los gobiernos que han acabado antes de tiempo de 33 países desde la Segunda Guerra Mundial, observamos que estas razones no suelen empujar al gobierno a convocar elecciones anticipadas. De hecho, estos factores, conocidos como factores externos (porque no dependen del todo del gobierno), raramente suelen poner fin a un gobierno. Por ejemplo, solo un 10% de los gobiernos que han acabado antes de tiempo lo han hecho a raíz de un caso de corrupción u otros escándalos (como sexuales).
Según la perspectiva comparada, los gobiernos acaban antes de tiempo especialmente a raíz de dinámicas internas o partidistas. Y esto es más probable que suceda en gobiernos de coalición. El conflicto entre socios suele ser el más habitual: un 29% de los gobiernos han cerrado el chiringuito por este motivo. En un 10% de los casos el gobierno de coalición que acaba pronto se debe a luchas partidistas por el poder, es decir, por la distribución de carteras del gobierno.
¿Qué otro camino tendría la oposición? La perspectiva comparada nos dice que hay una opción: que haya conflicto entre personas del mismo partido del gobierno. Ya sea por luchas de poder o por el miedo a que todo empeore, la incertidumbre y las malas perspectivas futuras hacen que algunos se inquieten y quieran (re)mover piezas. Conseguir esta sensación desde fuera no es fácil, pero podría ser la más eficaz. Ya lo dice el adagio: en la vida hay amigos, enemigos y compañeros de partido.
El gráfico curioso de la semana
¿Dónde se fallan los penaltis?
Con motivo del Mundial de fútbol, estos días se habla mucho de penaltis. La menor calidad de juego colectivo, sumada a la tensión y los nervios de las fases eliminatorias, hace que se lancen más y se fallen también muchos. Por ejemplo, hasta cuatro penaltis se fallaron en el reciente Países Bajos-Marruecos. Curiosamente, el único Mundial de fútbol en el que no se ha ido a penaltis en ningún partido es el de 1978, el año en que se introdujo esta opción.
Según datos de OptaAnalyst, desde el Mundial de 1982 se han lanzado 292, la mayoría a la izquierda (derecha del portero). Se han fallado o los ha parado el portero casi una cuarta parte de las veces. La probabilidad de marcar gol desde los 11 metros cae al 64% en caso de que sea el cuarto jugador quien chute. Si el penalti lo chuta un sustituto que ha entrado en el tiempo añadido, lo fallará el 56% de las veces.