La jueza que fue concejala del PP en Madrid y que era partidaria de legalizar la prostitución

María Tardón ha abierto ahora una investigación en la Audiencia Nacional para investigar la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta

María Tardón, en una imagen de archivo
12/09/2026 - 20:02 h.
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MadridMaría Tardón (Zarzuela del Pinar, Segovia, 1957) es jueza de la Audiencia Nacional desde el 2018, cuando tomó el relevo de Carmen Lamela, la magistrada que en septiembre del 2017 envió a los Jordis a prisión. Tardón, madre soltera y una apasionada del cine, ha hecho cameos en cinco películas y ha completado muchas etapas del Camino de Santiago. Empezó a trabajar a los dieciséis años en una empresa de chocolate mientras estudiaba derecho a distancia y hace 39 años que ejerce de jueza. Tuvo solo un paréntesis de cuatro años para dar el salto a la política como teniente de alcaldía de Seguridad con el PP de Madrid de 1999 al 2003. Ahora está en la primera línea de la actualidad porque investigará la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta y su pasado en el PP ha llevado al ministro Óscar Puente a “dudar de su imparcialidad”.

En el Ayuntamiento de Madrid tenía competencias de Tráfico, de la Policía Municipal y de los Bomberos. En una entrevista en aquella época, se abrió a legalizar la prostitución: “Por aquí tiene que venir la solución. Si tú legalizas una actividad, también estableces las normas de ejecución. Si no se legaliza, es imposible ordenarla”, dijo a El País. Más tarde, pasó por la Audiencia de Madrid con competencias exclusivas en Violencia sobre la Mujer y fue vocal del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. Recientemente, en la Audiencia Nacional, fue la encargada de investigar a Gonzalo Boye y de enviarlo a juicio por un supuesto blanqueo en una trama sobre narcotráfico.

¿Cómo es como jueza?

Una abogada que ha coincidido con ella en la Audiencia Nacional en otras causas explica al ARA que es de trato “muy cercano” y “muy amable”. Considera que es una jueza “muy rigurosa” con resoluciones “muy motivadas” que “descienden al detalle”, pero admite que tiene una alta carga de trabajo que la hace ser “especialmente lenta”. “Le faltan horas al día”, remacha. Otro abogado coincide en que su trato con investigados y abogados es “muy agradable”.

En cambio, un letrado que coincidió con ella en los juzgados de Madrid hace treinta años tiene una opinión bien distinta. Recuerda que investigó la falsificación de los papeles de Laos, que propiciaron la entrega de Luis Roldán –exdirector de la Guardia Civil– a España para que fuera investigado por corrupción. Él cree que la instrucción fue “anómala y descabellada” y pretendía “comprometer” al gobierno español: “Nunca me ha parecido una mujer sensata o razonable y una buena jurista”, concluye.

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