La legislatura catalana

Junts mira a Waterloo amb tot per fer

El nuevo curso político arranca la semana que viene con más incógnitas que certezas, también sobre el papel de Puigdemont

El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo.
29/08/2026 - 13:18 h.
3 min

BarcelonaCerró el curso con una cumbre de alcaldes y cargos locales, con cierta inquietud, y lo abre con la incertidumbre que generan el grueso de incógnitas abiertas. Junts iniciará el curso político la próxima semana mirando hacia Waterloo. Más allá de estar a la espera de la aplicación de la amnistía, aún hay que desatar decisiones capitales para el futuro inmediato de la formación. A estas alturas, fuentes de la dirección de Junts relatan que no se prevé ningún congreso extraordinario para hacer cambios en el partido, a pesar de los rumores en algunos sectores, ni tampoco una reunión inminente para tomar grandes decisiones de la cúpula juntaire.

El próximo período de sesiones debería estar marcado por el regreso del expresidente Carles Puigdemont, después de nueve años de exilio. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea debería facilitarlo, pero, de momento, el Tribunal Supremo continúa haciéndose el sordo. El partido se activará precisamente la próxima semana con una reunión de la ejecutiva permanente –el meollo de la dirección– y la continuará el jueves con la ejecutiva nacional –la dirección ampliada–, además de otras reuniones ordinarias con presidentes de veguerías o las jornadas del grupo parlamentario que se prevén para la semana del 7 de septiembre en Cataluña.

Hace casi tres años que la ley de amnistía marca de lleno a Junts, que va posponiendo decisiones estratégicas a la espera de que su líder pueda volver a Cataluña. El Tribunal Constitucional se posicionará definitivamente a partir del 22 de septiembre, un posicionamiento que debería condicionar del todo la decisión del juez instructor Pablo Llarena. Si todo va bien, los juntaires deberán decidir el rol del expresidente del Govern. Para empezar, si asumirá el cargo de jefe de la oposición al gobierno de Salvador Illa, que ha quedado vacante los dos primeros años de legislatura. Puigdemont mantiene el escaño de diputado en el Parlament, pero no está claro si ejercerá esta condición, participando del día a día del debate parlamentario.

A la larga, también habrá que definir si será el candidato a las próximas elecciones catalanas: fuentes de la dirección lo dan por hecho, pero reconocen que dependerá de la voluntad de Puigdemont, que hace tiempo que se ha alejado del foco mediático. No da una rueda de prensa desde enero por la crisis de Rodalies y sus apariciones públicas son mínimas, con la excepción de las redes sociales.

Las elecciones municipales de 2027 son el reto electoral más próximo y eso aleja una posible convocatoria inminente de un congreso extraordinario, que sirva para introducir cambios más profundos en un partido al que las encuestas hace tiempo que están dando un toque de atención. En el mundo local, los críticos con el rumbo actual tampoco participarán ahora de "revueltas internas" precisamente por eso.

Avalancha de retos

Just antes de la parada estival, el secretario general de Junts organizó una cumbre con una veintena de alcaldes y cargos locales para analizar la situación del partido. El contexto era relevante, dada la debacle pronosticada en diversas encuestas como la de el ARA en mayo o la del CEO en junio por el auge de Aliança Catalana. Internamente, está extendida la impresión de que el partido tiene un rumbo y liderazgo claro en Madrid, con Míriam Nogueras como directora de orquesta, pero, en cambio, no lo tiene en Barcelona.

El partido no ha encontrado la manera de contrarrestar el crecimiento de Aliança, pero sí que ha podido culminar el reagrupamiento convergente municipal, con acuerdos con Impulsem, PDECat en numerosas localidades como Mollerussa, o incluso el Partit Nacionalista de Catalunya de Marta Pascal en Girona, donde la exconvergente Carles Ribas hará tándem con Gemma Geis. En Barcelona y Tarragona, los alcaldables Jordi Martí y Jordi Sendra también representan la tradición convergente, victoriosos después de enfrentamientos internos y de haber sido puestos en duda por la dirección.

El otro gran reto es la relación con Aliança por diferentes motivos: el cortafuegos que defendió, desde Prada, el secretario general, Jordi Turull, que abogó por la "batalla" total de valores, choca con una parte del mundo local, que admite que "nadie dejará de ser alcalde por no contar con Aliança". Y aún se añade otro factor, ya que la manera de plantarle cara desde el Parlament no está nada clara. "Estamos en un impás, todo está por hacer porque todo pende de lo mismo", relata una fuente. Y esto quiere decir que están todos pendientes de Puigdemont. La primera pieza del dominó debería activarse este mes de septiembre, pero el contador para medir el éxito o el fracaso de Junts ya hace tiempo que está en marcha.

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