Comunidad de Madrid

El pesebre que acabó con una bandera de España (y sin Niño Jesús) por orden de Esperanza Aguirre

La Comunidad de Madrid no pone actualmente ninguna bandera en el nacimiento, pero el ayuntamiento de la capital madrileña sí

Un visitante en el pesebre de la Comunidad de Madrid de este año.
06/01/2026
3 min

BarcelonaCon 500 figuritas, 60.000 luces y un presupuesto de 45.000 euros, el pesebre de la sede de la Comunidad de Madrid es el mayor de la capital española. El de este año tiene de todo: desde la Anunciación hasta la llegada de los Reyes Magos, pasando por una reproducción del templo de Debod y las pirámides de Guiza en el episodio bíblico de la huida a Egipto –e incluso una figura del papa Francisco–. Lo que no tiene ese pesebre, a diferencia del del Ayuntamiento de Madrid, es una bandera española. Ahora bien, esto no siempre ha sido así: hubo un año en el que los 120 metros cuadrados de la instalación aparecieron rodeados de una enorme rojigualda, tal y como se hace con el nacimiento del consistorio madrileño desde 2019. Sin embargo, todo ello se debió a un equívoco protagonizado por la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre.

Isabel Díaz Ayuso en la inauguración del pesebre de la Comunidad de Madrid de 2025.
José Luis Martínez-Almeida con el pesebre del consistorio en Cibeles en 2023.

Corría el 2004 y Aguirre fue a visitar el recién inaugurado pesebre. Tras echar un vistazo a las edificaciones de la instalación, entre parajes desérticos y kilos de musgo, comentó que echaba de menos "la bandera". Al menos, eso es lo que entendieron los funcionarios de la Comunidad de Madrid, que se apresuraron a comprar varios metros de tela con una doble franja roja y una amarilla para recubrir todo el perímetro.

Ahora bien, cuando la presidenta se encontró la base del pesebre recubierta con la enseña estatal, inmediatamente pidió explicaciones. Nadie entendió su extrañeza: los trabajadores le dijeron que se habían limitado a seguir sus órdenes. En ese momento, ella aclaró que lo que había echado de menos no era "la bandera", sino la figura de la lavandera que habitualmente se coloca en los ríos de los pesebres (en castellano, la lavandera). La historia es un tema recurrente cada vez que se acercan las fiestas a los despachos de la administración madrileña: "No sé si es anécdota o leyenda, pero sí comentario desde tiempos inmemoriales", explica al ARA una fuente que llegó a la Casa de Correos, sede del gobierno regional, más de diez años después –informa Andrea Zamorano.

La pugna con Ruiz-Gallardón

La historia la relató unos años después la propia Aguirre durante la inauguración del pesebre del 2007, tal y como recogió la prensa local presente. Aquel año tampoco se tuvo que dar un paseo para fiscalizar la composición, a cargo de la asociación de pesebristas. Ese día el pesebre se quedó sin Niño Jesús: Aguirre exigió que lo sacaran. En primer lugar, dijo, porque era una incoherencia que apareciera antes del 24 de diciembre, día del nacimiento de Jesús. Y, en segundo lugar, porque la figura tenía un tamaño "excesivo", los ojos cerrados y "las cejas pintadas". El vicepresidente de la asociación de pesebristas se mostró dispuesto a sustituirla por una más pequeña pasada Nochebuena.

Las inspecciones en el pesebre se convirtieron en una práctica habitual de Aguirre cuando llegaban las fechas navideñas. Al año siguiente, en el 2008, también intentó sacar al Niño Jesús del establo. Se encontró, sin embargo, que la figurita estaba unida a la de la Virgen, por lo que no fue posible sustraerla; una apuesta artística que los belenistas mantuvieron que no había sido en ningún caso "intencionada".

Otra anécdota que recogen las crónicas periodísticas es la satisfacción que tuvo Aguirre cuando una de las visitantes aseguró que le gustaba más el pesebre de la Comunidad de Madrid que el del Ayuntamiento, en Cibeles. Quien gobernaba era entonces Alberto Ruiz-Gallardón, el gran enemigo político de Aguirre dentro del PP. De hecho, fue Ruiz-Gallardón quien encargó en el 2004 un pesebre de 200 piezas para el consistorio. Aguirre no quiso quedarse atrás (lo que ella mandó hacer tenía 300) y, además, al año siguiente regaló a la princesa Leonor un pesebre completo, de parte de la Comunidad de Madrid.

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