LA GOVERNABILIDAD DEL ESTADO
Política 16/12/2020

El problema de Sánchez con el ejército se extiende a militares en activo

Defensa minimiza un vídeo con saludos fascistas de soldados uniformados

Mariona Ferrer I Fornells
4 min
El president del govern espanyol, Pedro Sánchez, i el conseller de l’Interior, Fernando Grande-Marlaska, davant de càrrecs de l’exèrcit durant la celebració de la Pasqua Militar.

MadridLa ley de derechos y deberes de miembros de las fuerzas armadas de 2011 establece que todos los militares están sujetos al deber de “neutralidad política” y no pueden fundar ni afiliarse a partidos, además de mantener “estricta neutralidad pública en relación a la actuación de los partido políticos”. La norma cubre solo a militares en activo, por eso las últimas semanas solo han salido a la luz manifiestos y conversaciones de mandos retirados. El gobierno de Pedro Sánchez mantiene por activa y por pasiva que los partidarios de proclamas golpistas son solo “cuatro gatos” octogenarios y no afectan a un ejército “plenamente constitucional y democrático”. Pero el problema de Sánchez con las fuerzas armadas no hace más que crecer y empieza a extenderse a militares en activo con actitudes de extrema derecha.

La difusión de dos nuevos vídeos de soldados uniformados haciendo saludos fascistas y cantando una canción vinculada a la División Azul reabrió el miércoles el debate sobre el papel de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que acusa a los partidos que alertan de vestigios franquistas en las fuerzas armadas de tener “prejuicios”. A pesar de las últimas polémicas, Robles no ha impulsado ninguna investigación interna en el ejército por si hay movimientos en marcha para intentar derribar al actual ejecutivo. Se ha limitado a traer el chat a la Fiscalía para que decida si es constitutivo de un delito de usurpación de funciones. Considera que se puede considerar un chat público y no privado, pero fuentes de Defensa apuntan al ARA, en cambio, que los militares -también en activo- tienen el derecho a hacer lo que quieran en reuniones privadas. Además, aseguran que son personas más abiertas que los civiles porque “han viajado más”.

Es lo que consideraron este miércoles desde el ministerio sobre el vídeo de la fiesta de la Inmaculada del año pasado en el cuartel militar de Paracuellos del Jarama, en la sierra de Madrid, difundido por el digital En Marea. Fuentes de Defensa pusieron en entredicho las imágenes en las que se ve a un grupo de jóvenes, algunos uniformados y otros vestidos de paisano, de fiesta en una carpa militar cantando y bailando una de las canciones de Estirpe Imperial, una de las bandas neonazis españolas más populares. Ahora bien, horas más tarde, y después de que Podemos exigiera una depuración, fuentes del ejército de Tierra aseguraron a Europa Press que ya se adoptaron medidas disciplinarias “en su momento”.

En el vídeo en el cuartel militar suena una versión de la Katiuixka rusa, adaptada con letra de los soldados españoles de la División Azul que participaron en la Segunda Guerra Mundial. No es la primera vez que esta canción la entonan militares recientemente. Y el 9 de diciembre se difundió otro vídeo en el que se veía a militares cantando la canción Primavera, de Estirpe Imperial, durante unas maniobras el día antes.

Solo 9 sanciones en 4 años

Pero a pesar de estas actitudes, son mínimas las sanciones dentro del ejército español por motivos políticos. Entre 2017 y 2020 solo se ha sancionado a nueve militares en activo por publicar artículos de opinión en redes sociales, páginas web o revistas. Y uno de ellos, expulsado definitivamente este año bajo las órdenes de Robles, fue por firmar un manifiesto antifranquista en 2018 después de que centenares de cargos retirados firmaran otro manifiesto a favor de Franciso Franco con ocasión del traslado del cuerpo del dictador del Valle de los Caídos.

Se trata del excaporal Marco Antonio Santo, que firmó “Salud y República” al final del manifiesto. “Firmé en nombre de los que tienen miedo, en nombre de los que creemos que no se puede alabar un genocidio”, defendió cuando se le comunicó la expulsión definitiva. El exteniente Luis Gonzalo Segura vivió un periplo similar en 2015 después de denunciar en un libro la corrupción dentro del ejército. En conversación con el ARA, Segura afirma que las celebraciones con cánticos fascistas son habituales en el ejército, y contrasta el papel de Robles, a quien acusa de “mentir” por haber asegurado que el ejército es plenamente democrático, con el del ministerio de Defensa alemán, que en los últimos tres años ha expulsado a más de 300 militares y ha llegado a disolver un cuerpo de élite. “En España se encuentran con que no podrían hacer frente a ello porque tendrían que expulsar a miles”, dice, y advierte de que pronto saldrán grupos de WhatsApp similares de soldados en activo. La única vez que el ejército intentó analizarse fue en 2000, cuando se hizo un informe sociológico en las academias en las que se reflejó la endogamia del cuerpo. Ahora no se está haciendo ningún análisis interno exhaustivo a pesar de las múltiples cartas que se han hecho llegar al rey.

El caporal Jenner López todavía no ha sido expulsado, pero sí suspendido durante al menos seis meses. No por denunciar actividades fascistas, sino por intentar mejorar las condiciones laborales a través de una plataforma. La primera vez que se quejó, su sargento le dijo que era una “sandía”. Así denominan en el ejército a los militares que son verdes por fuera y rojos por dentro. La ley de la carrera militar establece los privilegios que tienen los militares retirados, pero no sus deberes. Robles podría impulsar una reforma, pero, como alerta Segura, se interpretaría como una purga y el ruido de sables sería todavía más intenso. Además, apunta que al PSOE ya le va bien brandar el ejército de vez en cuando para señalar a la izquierda que hay límites infranqueables.

Robles ya evitó apoyar al ministro del Interior en junio cuando cesó al coronel Diego Pérez de los Cobos. Tal como recordaba ayer el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, el nombre de la ministra aparecía en el polémico chat de militares retirados en una operación llamada Albatros. Pero no para criticarla, sino como posible presidenta de un gobierno de concentración. “Ya no son cuatro abuelos, son soldados en activo”, alertó Rufián.

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