Financiación

Cómo renunciar a 4.700 millones de euros para Cataluña

La portavoz Míriam Nogueras y el diputado de Junts Josep Maria Cruset.
09/01/2026
Jefe de Política
3 min

BarcelonaEs evidente –como le gusta decir a Oriol Junqueras– que la propuesta de nuevo modelo de financiación no da la clave de la caja a Catalunya: no habrá concierto económico ni tampoco un modelo singular al margen del resto de autonomías. Pero también es evidente que aportará más recursos a las arcas de la Generalitat: según los cálculos del ministerio de Hacienda, casi 4.700 millones de euros en el 2027. A partir de estas dos evidencias entramos en el capítulo de las opiniones, en el que los políticos eligen bando para intentar destruir los argumentos de su rival.

Juntos tenía básicamente dos opciones para reaccionar al pacto entre ERC y el PSOE por la financiación (ninguna de las dos implicaba alegrarse, ya que el mérito se lo llevan republicanos y socialistas). La primera, la que han elegido, era cargar frontalmente contra un modelo que no termina con el déficit fiscal de Catalunya y centrarse exclusivamente en señalar las "mentiras" y contradicciones de Esquerra, que vendió el pacto para investir a Salvador Illa como la solución definitiva a la infrafinanciación catalana. La segunda, más prudente, habría sido criticar al nuevo modelo al considerarlo insuficiente, pero abrirse a negociarlo huyendo de maximalismos (nadie conseguirá replicar el concierto vasco, al menos a corto plazo).

El sonoro portazo de los junteros al nuevo modelo implica que ahora tendrán que explicar cómo se renuncia a 4.700 millones de euros. O lo que es lo mismo, que cuando pasen los días y se enfríe la visceralidad inicial del debate, Junts tendrá que explicar cuál es la alternativa que puede sumar una mayoría alternativa. No por dentro de cinco años –la duración que tendría el nuevo modelo, según la ministra de Hacienda–, sino para pasado mañana. Si sus votos en el Congreso no fueran decisivos, podría mantener la posición sin demasiado problema –es lo que puede ocurrir con varios gobiernos autonómicos del PP–, pero la aritmética que le ha dado poder de negociación en otras ocasiones, se convierte ahora en una pesada losa. Probablemente haber salido en tromba contra el nuevo modelo les impedirá votar a favor si, al menos, quieren mantener la coherencia que aseguran que ha perdido ERC.

Las contradicciones

Los republicanos llevan tiempo aprendiendo a convivir con las contradicciones que, probablemente, les han perjudicado en los últimos años en las urnas. El propio Junqueras es una de las dianas favoritas de cualquier hemeroteca. Él es el mismo que hace algunos años rechazaba cualquier negociación con el gobierno español porque no se fiaba del cumplimiento de los pactos y lo que ahora, en cambio, aplaude las bondades del acuerdo con la Moncloa –con fotografías con Pedro Sánchez y con Salvador Illa incluidas en el pack. Sin embargo, una vez asumido por prácticamente todo el mundo que la independencia de Catalunya no es una cuestión que se dirimirá en los próximos años, la posición pragmática de los republicanos les ofrece un punto de partida más cómodo.

"Si alguien vota en contra, los recursos se les quedará el ministerio de Hacienda, en lugar de ir a parar a los bolsillos de las familias", ha exclamado Junqueras este mismo viernes, apuntando al dinero que van a perder las políticas sociales de la Generalitat, "hospitales, escuelas, centros de investigación, dependencia"... Este será, de hecho, el principal ataque a la línea de flotación de los junteros, que también recibirán presión por parte de los poderes socioeconómicos, con los que el presidente de la Generalitat ya se reunirá esta tarde. "Quizá haya algo más de café, pero sigue siendo café para todos", replican desde Junts, que seguro que ya están buscando una mejor respuesta.

stats