Sociedad 13/01/2021

"Ahora es más importante podernos calentar que ganar cuatro duros"

Los supervivientes de la nave de Badalona sufren la oleada de frío acampados en el solar donde vivían

Cesc Maideu
4 min
Campament de gent al descampat de l'antiga nau que es va cremar al desembre de 2020

Badalona"Esto era mi habitación", explica Moustapha Bou señalando hacia el suelo. "Aquí tenía el colchón y aquí la maleta con toda la ropa", continúa describiendo, ahora haciendo círculos con el dedo: "Es como si todavía lo viera". En realidad, lo que ve es el cemento del suelo de un solar donde antes estaba la nave de Badalona calcinada hace un mes. "Justo aquí empezaban las escaleras, todavía tengo la imagen de decenas de personas bajando para huir del fuego", continúa Moustapha. Ahora hay tres tiendas de campaña y, cuatro metros allá, se sientan en círculo un grupo de personas calentándose junto al fuego y charlando. "Y allá había más habitaciones", explica señalando de lejos una zona donde ahora hay alimentos que les traen las asociaciones y los vecinos. Hace un mes era una nave ocupada por unas 150 personas y ahora es un solar donde hay una veintena de tiendas de campaña. Las personas que viven aquí continúan siendo las mismas.

Son las seis de la tarde y el termómetro marca 5 grados. "Durante el día tenemos suerte del fuego, el problema llega cuando tenemos que ir a dormir", asegura. Recuerda que él las ha pasado de todos colores. "Fui en patera desde Senegal hasta las Canarias. Conduje yo el barco, porque tengo títulos de navegación, y una vez en España me enviaron a la prisión tres años", narra. En este momento llegan cuatro palés más al campamento. Cada palé es un rato más de calor para los acampados, que decidieron volver al solar de la antigua nave –ahora totalmente derribada– antes de las fiestas de Navidad para esquivar una orden de desalojo que amenazaba con echarles de la plaza próxima donde se instalaron después del fuego.

Ali controla las llamas. "Soy un manitas", explica. Añade, orgulloso, que es versátil y que se adapta a cualquier oficio. Si antes la mayoría se dedicaban a la chatarra, la madera ha pasado a ser la prioridad. "Es más importante podernos calentar que ganar cuatro duros", apunta. Todos van muy abrigados y aquellos que no han encontrado un gorro llevan la capucha puesta permanentemente. Hay dos barbacoas portátiles que sirven de hogar. "Aquí cocinamos y nos calentamos, es un dos por uno", explica con ironía en Moustapha. Ponen ollas con agua encima de las barbacoas para cocinar. El viento hace que salten chispas pero continúan inamovibles ante el fuego. Algunas manos a veces tocan la llama. "Están tan frías que no notas que quema", dice Mamadou.

Una nau ocupada al barri del Gorg de Badalona

El problema llega cuando todo el mundo tiene que entrar en las tiendas y el fuego se apaga. "Duermo con cinco mantas encima", describe Moustapha. Unas grandes bolsas de basura almacenan las mantas que les traen los vecinos y algunas asociaciones. Moustapha duerme al raso para que la gente mayor no pase frío: "Tengo 34 años y hasta hace poco dormía en una nave. Decidí ceder mi cama a una persona mucho mayor que yo para que no pasara tanto frío. Ahora duermo en una tienda de campaña pero él, que lo necesita mucho más que yo, tiene un techo". En las naves también se pasa frío, pero nada es comparable a dormir al raso. "Aquí al menos tenemos electricidad y podemos conectar algún radiador", explica Fernsi, que vive en una nave okupada a una cincuentena de metros de la acampada.

Su pequeño espacio

Cuando pasas ante el solar donde estaba la nave quemada todavía se ven las vallas de la empresa que la derribó. "Las hemos dejado para tener un poco de privacidad", explica Ali. Una veintena de tiendas están repartidas por una plataforma de grava. El espacio alrededor es de tierra. "Solo nos podemos quedar en este espacio de cemento porque es la base de la antigua nave y los propietarios no ponen problemas. Los otros terrenos tienen otros propietarios y ya nos han denunciado. No nos podemos arriesgar a tocarlos", comenta Moustapha. Hace un mes estaban justo en el mismo lugar que ahora. Pero por el camino han perdido cinco compañeros y un techo. El fuego quemó todo lo que tenían y ahora, un mes después, el fuego les calienta y les da vida.

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