Barcelona

"Tengo la casa llena de orugas": el quebradero de cabeza de los vecinos del Turó de la Rovira

El Ayuntamiento trata a los árboles de la zona para combatir la plaga de procesionaria del pino

Un nido de oruga procesionaria del pino en el Turó de la Rovira.
15/01/2026
4 min

BarcelonaAl ya habitual desfile de ruidosos turistas que suben cada día a las baterías antiaéreas buscando una buena vista de la ciudad los vecinos del barrio del Turó de la Rovira de Barcelona suman estos días las molestias causadas por otro visitante: la procesionaria del pino. La eclosión de estos insectos se ha convertido en un quebradero de cabeza para los vecinos más cercanos a los árboles de la montaña, que han visto cómo se les llenaba la casa de orugas. Es el caso de Montse Jiménez, que vive en el tramo superior de la calle Mühlberg y que desde hace unas semanas ha tenido que cerrar el patio superior de la casa por la presencia de estos insectos.

Una vecina señalando un árbol afectado por la plaga de la procesionaria del pino junto a su casa.
Procesionaria del pino en el patio de una casa del Turó de la Rovira.

A simple vista se puede ver cómo los pinos que tiene junto a su terraza están llenos de las típicas bolsas que crean estos insectos para protegerse del frío. "A la mínima que hace algo de viento, es fácil que acaben cayendo aquí", dice Jiménez, que muestra restos de una de estas bolsas en el suelo y unas pocas orugas alrededor. Explica que aunque desde Parcs i Jardins han fumigado el árbol, los cañones no llegan a las partes altas del árbol y no son del todo efectivos. Javi, un vecino que escucha la conversación, le da la razón y explica que también ha tenido que dejar de tender la ropa en el patio porque se le llenaba de orugas.

También los visitantes que estas primeras semanas del año han ido a los bunkers han sufrido la plaga de procesionaria. Durante las fiestas de Navidad Laura y su familia lo vivieron en primera persona. Según explica, de repente se dieron cuenta de que uno de sus sobrinos llevaba seis orugas encima, que le causaron una fuerte irritación en la piel y que les obligaron a pasar por la farmacia. "Llovían de los árboles", explica, y añade que las escaleras que suben a la parte más alta del Turó estaban llenas de insectos aplastados.

Operarios trabajando contra la plaga de procesionaria del pino en el Turó de la Rovira.
Operarios trabajando contra la plaga de la procesionaria del pino en el Turó de la Rovira.

La procesionaria del pino tiene unos pelos que pueden causar molestos efectos urticantes si las tocamos o nos acercamos demasiado. Para los perros es más peligrosa, porque si se comen o lamen la inflamación de la lengua puede causarles asfixia. Por eso, mientras Montse Jiménez señala la presencia de orugas en varios puntos de su casa, Yami y Shiro se miran la conversación de lejos, a la espera de que su ama les deje salir a pasear. "Me hace sufrir que suban al patio y se traguen alguna oruga", explica, y dice que tampoco les quita la correa cuando pasean por la montaña para evitar sustos.

La última semana el Ayuntamiento ha intensificado los trabajos en la zona para combatir esta plaga. En el acceso a los bunkers desde la calle Mühlberg un cartel avisa de la presencia de procesionaria del pino. Fuentes municipales explican que ante la dificultad de acceder a algunas de las copas de los pinos de la zona de los bunkers y del Parc del Guinardó, se ha optado por combinar los tratamientos con endoterapia a los pinos de más difícil acceso y con atomización en el resto. Además, explican que durante estas semanas se están retirando físicamente las bolsas accesibles para minimizar el número de orugas que descienden al suelo y "las posibles molestias que puedan ocasionar".

Procesionaria en una de las bolsas que hacen en los pinos del Turó de la Rovira.

El impacto de la sequía

El martes, de hecho, se podían ver por la zona trabajadores de Parcs i Jardins con trajes protectores blancos y guantes para evitar el contacto directo con las orugas retirando manualmente algunos de estos nidos. En conversación con el ARA, el coordinador de Plagas y Maluras de Parques y Jardines, Marcos Clau, admite que este año se ha adelantado la bajada de los árboles de la procesionaria, pero subraya que es algo que ocurre de vez en cuando en función de las condiciones climáticas.

Clave explica que el fin de la sequía puede haber favorecido que este año y sobre todo el año pasado haya habido más procesionaria del pino que en los años anteriores, cuando hubo menos lluvia. Además, apunta que en el Parc Guinardó se ven más porque en los últimos cuatro años no han hecho tratamiento químico porque han estado realizando un estudio de control biológico de la plaga con algunos depredadores naturales, como murciélagos y pájaros. Ahora, sin embargo, están haciendo tratamiento de endoterapia –una inyección en el tronco que es muy eficaz– en todos los pinos con las bolsas que la procesionaria hace para protegerse del frío antes de bajar por el tronco en procesión y enterrarse para completar su metamorfosis en mariposa.

Con este tratamiento de endoterapia –que se utiliza en pinos cercanos a parques infantiles, mesas de picnic o áreas de perros porque es más efectivo que la atomización, y que resiste dos años dentro del árbol– la previsión de Clau es que el próximo año habrá mucha menos procesionaria del pino. Clau apunta que es un tratamiento "impensable" en zonas forestales por su dificultad y coste, pero que al tratarse de parques urbanos el Ayuntamiento hace un esfuerzo por minimizar las molestias de esta plaga, que además si no se controla puede acabar matando los pinos.

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