Obliguen a retirar los rótulos históricos de la Bodega Fermín de la Barceloneta
Las carteles, instalados en 1973, desaparecen en aplicación de la normativa del paisaje urbano
La Bodega Fermín, uno de los establecimientos con más trayectoria del barrio de la Barceloneta, ha comenzado a retirar sus rótulos históricos por orden del Ayuntamiento de Barcelona. Los carteles, instalados en el año 1973 y convertidos en una señal identitaria del local, se han visto afectados por la aplicación de la ordenanza de los usos del paisaje urbano, que limita la tipología y el volumen de los identificadores comerciales en determinadas zonas de la ciudad.
Situada en la calle Sant Carles, junto a la plaza del Poeta Boscà, la bodega forma parte del paisaje cotidiano del barrio desde mediados del siglo XX. Fundada en los años cincuenta por Fermín Puig, se ha consolidado como uno de los locales de referencia de la Barceloneta, especialmente para la cultura del vermut y las tapas. A pesar de la reforma impulsada en 2013 por las nuevas gestoras, el establecimiento mantuvo buena parte de su estética tradicional, incluidos los rótulos ahora retirados, que formaban parte de su identidad visual.
La retirada reabre el debate sobre el patrimonio comercialEn el texto, la bodega critica “la desaparición de emblemas e identificación del barrio que fue” y denuncia “criterios ocultos por una parte y sin sentido por otra” en la aplicación de la normativa municipal.
La retirada reabre el debate sobre el patrimonio comercial
En paralelo, la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico ha expresado su rechazo a la retirada de los carteles del bodega. La entidad sostiene que, a pesar de entender el marco normativo municipal, su aplicación no prevé mecanismos efectivos de excepción o moratoria para rótulos históricos. En este sentido, apunta que la misma guía de buenas prácticas del paisaje urbano admite criterios de conservación en comercios con valor patrimonial, pero lamenta que estos no tengan traducción operativa cuando se activa un expediente de retirada.
La entidad también reclama al Ayuntamiento que desarrolle herramientas específicas para proteger el patrimonio gráfico histórico y que aplique criterios de proporcionalidad antes de ordenar retiradas irreversibles de elementos con valor cultural y social.
El de la Bodega Fermín es un nuevo caso que reabre el debate sobre el equilibrio entre la regulación del paisaje urbano y la preservación del patrimonio de los barrios históricos. Mientras el Ayuntamiento de Barcelona aplica la normativa vigente, entidades y vecindario alertan de la pérdida progresiva de elementos que consideran parte esencial de la memoria visual y la identidad local de los barrios. La polémica de la Bodega Fermín se añade así a las reivindicaciones crecientes de colectivos patrimoniales que reclaman más protección para los vestigios comerciales históricos de la ciudad.