"Nos abocan a cerrar": en riesgo uno de los comercios más antiguos de los alrededores de la Sagrada Família
La obligación municipal de derribar un escaparate de hace cincuenta años amenaza la viabilidad de la floristería Soriano
BarcelonaEn el tramo inferior de la avenida Gaudí de Barcelona, junto a la Sagrada Família, se pueden contar una decena de bares y restaurantes, tres tiendas de souvenirs, un par de heladerías, dos agencias de viajes, una tienda de productos derivados del cannabis y un quiosco donde cuesta encontrar periódicos y revistas. También está la floristería Soriano, prácticamente el único comercio de este tramo callejero que no está enfocado al turismo. Abierto hace casi ochenta años, este emblemático establecimiento está ahora en riesgo. Y lo está, paradójicamente, por el compromiso del Ayuntamiento de Barcelona de preservar el comercio de proximidad en una de las zonas más masificadas de la ciudad.
Los problemas por la floristería empezaron a principios de 2024 cuando, en su intento de hacer frente al desbarajuste paisajístico que a menudo son los negocios dirigidos al turismo –con carteles que sobresalen de la fachada, iluminación no autorizada y banderolas de estética dudosa–2, la de la avenida Gaudí y algunas de las calles colindantes. Aquella redada se saldó con 156 expedientes a locales por un total de 336 incumplimientos de la ordenanza, la gran mayoría menores y fáciles de solucionar. Otros, como el de la floristería Soriano, no.
La clave de este conflicto que amenaza la viabilidad de este comercio histórico radica en el pequeño escaparate de vidrio que forma parte de la tienda desde el año 1973 y que sobresale unos 30 centímetros de la fachada. Este elemento era legal cuando se construyó, pero dejó de serlo a finales de los noventa a raíz de la modificación de las normativas sobre paisaje urbano en la ciudad. Sin embargo, nunca nadie lo comunicó a la floristería hasta ahora, que el Ayuntamiento le exige retirar el escaparate y recuperar el aspecto original del edificio tal y como era hace más de cincuenta años. Una operación que podría suponer una inversión mínima de 60.000 euros.
"Nos abocan al cierre", lamenta en conversación con el ARA Xavi Soriano. Él representa a la tercera generación de su familia que gestiona un negocio que ahora podría tener los días contados. "No sé si podremos llegar en enero", apunta, y asegura que el Ayuntamiento ya le ha avisado de que si no cumple con la ordenanza tendrá que hacer frente a multas coercitivas que podrían ser quincenales. Fuentes del consistorio subrayan que el expediente sigue abierto y que se trabaja para "encontrar soluciones". "En ningún caso han recibido ya ninguna multa coercitiva ni recibirán sanciones cada quince días", remarcan.
Hasta 20.000 euros de subvención
Entre las soluciones que plantea el Ayuntamiento se encuentra, por ejemplo, la posibilidad de que el consistorio se haga cargo a través de una subvención de parte del coste de derribar el escaparate. Al tratarse de un comercio ubicado en una de las quince áreas que el gobierno municipal ha delimitado como Espacios de Gran Afluencia –las zonas más masificadas de la ciudad–, la ayuda puede ser de un máximo del 50% del coste de la reforma con un tope de 20.000 euros. Una cantidad que Soriano considera insuficiente, ya que el presupuesto de la intervención que se le reclama es de 60.000 euros que podrían ser más si afecta a un techo que divide la tienda en dos alturas.
A la espera de cómo se resuelve el conflicto entre la floristería Soriano y el Ayuntamiento, pues, la ciudad ve cómo puede perder otro establecimiento que lleva décadas abierto. En este caso, además, la herida sería doble porque supondría el cierre de una de las pocas tiendas de proximidad que sobreviven a la presión turística en torno a la Sagrada Família, un espacio que recibe entre 18 y 22 millones de visitantes cada año.