Barcelona

La joya escondida del Eixample que Barcelona quiere recuperar

El Ayuntamiento tiene en marcha la recuperación del Taller Masriera, que acogerá también la nueva biblioteca Sofia Barat

Fachada del taller Masriera, en el Eixample de Barcelona.
11/01/2026
4 min

BarcelonaPasa desapercibido para muchos de los que pasean ajetreados, pero en la calle Bailèn de Barcelona, ​​junto a la renovada calle Consell de Cent, se esconde una de las joyas más preciadas del Eixample: el Taller Masriera. Amparedado entre bloques de pisos y medio oculto por la vegetación del jardín delantero, se levanta un templo clásico presidido por seis columnas imponentes. Un cuerpo extraño en medio de la trama residencial del distrito más poblado de la capital catalana. En el pasado, un taller muy importante de joyas y uno de los epicentros culturales de la ciudad. Desde hace más de una década, un edificio cerrado. El ARA ha podido visitar el interior de este espacio icónico que Barcelona está en camino de recuperar.

Para entender la importancia de este edificio hay que hacer algo de historia. De estilo neoclásico, el templo fue construido en 1882 por el arquitecto Josep Vilaseca i Casanovas. Lo hizo por encargo de los hermanos Josep y Francesc Masriera y Manovens, integrantes de una familia de artistas e industriales que se habían formado como pintores, escritores, industriales y orfebres. Inspirándose en la Maison Carrée de Nimes, quisieron que Barcelona dispusiera también de su propio templo dedicado al arte. Por eso, durante los primeros años sirvió como taller de pintores y escultores en la capital catalana.

A principios del siglo XX la fisonomía del edificio empieza a cambiar. De la mano de Lluís Masriera, hijo de Josep Masriera, el éxito de la joyería familiar se dispara. Esto hace que decidan trasladar el obrador al Taller, que crece con dos volúmenes laterales y un volumen en un solar trasero. El templo deja de ser un edificio a cuatro vientos. Será más adelante, en los años 20, cuando el Taller Masriera adopte la otra función por la que será conocido. Una reforma lo transforma en un pequeño teatro, llamado Studium, donde actuaba la Compañía Belluguet, impulsada por el propio Lluís Masriera.

Vista del teatro que hay en el interior del Taller Masriera

El estallido de la Guerra Civil acabó con la época de esplendor de este teatro del Eixample, que a pesar de reanudar la actividad a partir del año 1939 ya no volvió a ser lo que era. En los años cincuenta, la entidad católica Centro Social de Actividades Culturales y Religiosas compró el edificio e instaló allí una comunidad de religiosas de la Sociedad del Sagrado Corazón. En 2009, esta comunidad decidió ceder la finca a la Fundación Pere Relats. El objetivo de hacer una residencia no prosperó –las características del edificio no lo hacían fácil–, y finalmente en 2020 el Ayuntamiento de Barcelona –entonces liderado por Ada Colau– adquirió el Taller Masriera con la promesa de realizar un equipamiento.

Entrada principal del Taller Masriera, en Barcelona.

Hoy en el Taller Masriera se pueden observar vestigios de toda esta historia. Parece un edificio detenido en el tiempo. Contribuye a esa sensación un ejemplar de La Vanguardia del año 1975 que se mantiene sobre una de las butacas de las últimas filas de la sala de teatro. También los muebles antiguos modernistas que presiden el vestíbulo, con las paredes de un color azul eléctrico que llama la atención. Si no fuera por el polvo y los desperfectos, el teatro –con algunas paredes desconchadas– parece a punto de acoger una función pese a que hace años que no se representa ninguna. En los armarios queda todavía algún objeto que atestigua el paso de las monjas por el edificio.

El proyecto del futuro

Pero esta imagen congelada debe cambiar pronto. El espacio debe convertirse en un nuevo equipamiento sociocultural para la Derecha del Eixample, que acogerá la nueva biblioteca Sofia Barat –que se trasladará desde su ubicación actual–, recuperará el teatro-sala de actos y ofrecerá un espacio comunitario y vecinal. El proyecto da respuesta a una larga reivindicación vecinal, que llevaba años reclamando que el Taller Masriera reabriera sus puertas como equipamiento para un barrio donde cuesta hacer otros nuevos.

El pasado mes de mayo el Ayuntamiento de Barcelona, ​​de hecho, anunció el proyecto ganador para la remodelación del Taller Masriera. La UTE formada por Estudi Länk Arquitectes y DATAAE se llevó el concurso con un proyecto que apuesta por la recuperación del templo original y por dar protagonismo también al jardín. "Queremos conseguir un edificio lo más vivo posible, que tire al paseante a entrar", explican los arquitectos en conversación con el ARA.

Recreación de cómo será el vestíbulo del Taller Masriera con la reforma.

En este objetivo jugará un papel clave el nuevo acceso. El proyecto prevé convertir el vestíbulo en una nueva terraza-ágora que difumine la distancia entre la calle y el equipamiento, haciendo que a través de las columnas se vea el acceso al Taller. También quiere recuperarse conceptualmente la idea original del edificio rodeado por un jardín. Por eso se reharán las diferentes ampliaciones y añadidos que se hicieron en el templo y se sustituirán por una nueva arquitectura ligera, aireada y ajardinada.

El objetivo del Ayuntamiento es acabar el mandato con el proyecto ejecutivo aprobado para poder llevar a cabo la rehabilitación completa del espacio a partir de 2027.

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