Barcelona
Sociedad 24/07/2021

Colau empieza los trámites para poder hacer permanentes cerca de 1.600 nuevas terrazas

El Ayuntamiento modifica la ordenanza para mantener las que se han hecho sobre calzada durante la pandemia

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Uno de los nuevos prototipos de terraza a la calle Caspe

Barcelona"Les terrazas en calzada han llegado para quedarse". Este es el aviso de la teniente de alcalde de Urbanismo de Barcelona, Janet Sanz, que asegura que su equipo ya ha empezado el proceso para hacer posible que los bares y restaurantes que en plena pandemia pudieron colocar mesas y sillas ocupando plazas de aparcamiento o carriles de circulación puedan mantenerlas sine die. A la práctica, esto supone que la ciudad podría consolidar los 1.588 permisos de terraza concedidos por vía de urgencia en espacios ocupados por el tránsito. En cuanto a las otras, las que también han salido a la calle en el contexto de covid pero sobre aceras, en principio tendrían que desaparecer a partir del próximo mes de enero, pero el gobierno municipal asegura que se valorará "cas por caso". Estas nuevas terrazas que no toman espacio a los coches son en total 2.080.

Lo que sí que ya ha empezado es el proceso para consolidar las que se han hecho sobre calzada con el objetivo de desterrar de una vez por todas los polémicos bloques de hormigón amarillo. "Pasar de la emergencia a la consolidación", según la teniente de alcalde. La comisión de gobierno aprobó jueves el proyecto normativo que recoge los cambios necesarios en la ordenanza de terrazas para poderlas autorizar. Lo que se propone es hacer obligatorio el uso de plataformas cuando la terraza se ubique totalmente o parcialmente en calzada. Se tendrán que colocar muebles homologados y tendrán que estar situadas a suficiente distancia de todos los otros elementos para garantizar la accesibilidad.

También se regula el uso de parasoles para que no puedan estar a menos de 20 centímetros del límite exterior de la plataforma y no se admite el uso de biombos ni de jardineras entre la plataforma y la acera. El gobierno municipal asegura que ha consensuado los cambios con el Gremio de Restauradores de la ciudad y prevé poder aprobar inicialmente la modificación en la comisión de Urbanismo del mes de septiembre y hacerla pasar por el pleno antes de que acabe el año para que sea vigente en enero de 2022, que es cuando caducan los permisos excepcionales de terraza. El Gremio, a su vez, da por hecho que las nuevas terrazas sobre acera que se ajusten a norma también se podrán mantener.

La nueva regulación prevé una prórroga de dos meses para que los restauradores puedan pedir la continuidad y establece un periodo de transición hasta junio del año que viene para que los locales puedan mantener las terrazas y trabajar en los nuevos modelos. A partir de entonces, quien no tenga las nuevas plataformas, que irán a cargo de los restauradores, no podrá mantener la terraza. Y los bloques amarillos tendrán que haber desaparecido del todo. El Ayuntamiento abrirá en verano una línea de subvenciones dotada con dos millones de euros para ayudar con estas adaptaciones. Se otorgarán ayudas de hasta el 50% del coste de la reforma. El consistorio ha codiseñado con cuatro empresas del sector los prototipos de plataformas que estos días ya se están probando en las calles de la ciudad.

El boom de las terrazas, que entre todos los modelos han sumado 10.174 mesas más a las 24.000 que ya había, ha generado el rechazo de entidades como la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), que critica "el lío creado en el espacio público por la expansión sin control de muchas terrazas", y ha puesto en marcha una campaña para hacer públicas las fotografías de los bares y restaurantes que se considere que hacen un uso abusivo del espacio. El gobierno municipal aprecia que las mesas y sillas colocadas sobre el asfalto han tomado casi 30.000 metros cuadrados al tránsito.

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