Seguridad
Sociedad 04/02/2022

Los delitos sexuales se disparan un 36% en Barcelona

Los Mossos desarrollan un plan piloto para prevenir esta violencia y mejorar la inteligencia policial

3 min
Una mujer paseante  por una calle de Barcelona por la noche en una imagen de archivo.

BarcelonaLa recuperación parcial de la normalidad durante el 2021 ha dejado atrás los registros delincuenciales bajo mínimos del primer año de pandemia, con el confinamiento más estricto vigente. En el último año los delitos han crecido un 10% en Barcelona en comparación con el 2020, pero todavía continúan lejos del 2019, cuando se hablaba de una “crisis de seguridad”: se registran un 35% menos. La mayoría de los delitos han subido respecto al primer año del covid y los delitos sexuales son uno de los que más han aumentado –en porcentaje–. El año pasado se denunciaron 264 agresiones sexuales y 526 abusos en la ciudad, mientras que en 2020 fueron 200 agresiones y 379 abusos. En conjunto, esta tipología de delitos se han disparado un 36%. También son de los pocos que incluso han crecido en comparación con el 2019 con un aumento de un 13%.

Pero la jefa de los Mossos d'Esquadra en Barcelona, la comisaria Marta Fernández, precisa que no todos los delitos sexuales denunciados en 2021 se cometieron en el último año. Los datos de los balances de la policía hacen referencia al momento en el que se presentó la denuncia pero no cuándo se cometió el delito. Esto, en la violencia sexual, supone una distorsión porque de las 790 agresiones y abusos que se denunciaron el año pasado, 48 no pasaron en 2021. En cambio, a pesar de que los registros del 2019 recogen 695 agresiones y abusos, con las denuncias de los dos años posteriores los Mossos han visto que en realidad aquel año se cometieron 802 delitos sexuales. Fernández atribuye este decalaje al “miedo o vergüenza” o al hecho de que pueden ser delitos continuados que se denuncian al final. Con el confinamiento las víctimas denunciaron menos y a veces estaban forzadas a encerrarse en casa con su agresor.

Aun así, Fernández relativiza esta distorsión porque la violencia sexual tiene una cifra negra muy alta –que la policía desconoce–: se calcula que no se denuncian entre el 80% y el 90% de los casos. “Nos tiene que preocupar el fenómeno en sí, no la subida o la bajada”, avisa. El 30% de los delitos sexuales del último año en Barcelona fueron en el marco de la pareja y otra parte importante pasó en el ámbito nocturno. Las discotecas estuvieron cerradas la mayoría de los meses y la comisaria explica que, con la pandemia, la violencia sexual se ha producido en los botellones y en las fiestas en los domicilios, donde el agresor y la víctima coinciden y el delito se acostumbra a cometer dentro de una vivienda.

Para intentar prevenir más esta violencia, como adelantó hace una semana el comisario en jefe de los Mossos, Josep Maria Estela, en una entrevista en el ARA, la policía impulsa un plan piloto en Barcelona que quiere extender a Catalunya. Según Fernández, los agentes harán formación en los centros escolares, darán charlas en el ámbito del ocio nocturno y patrullarán, tanto uniformados como de paisano, en las zonas de la ciudad donde se concentran personas. La comisaria dice que hay que incidir en el origen de los delitos sexuales y poner el foco en los “potenciales autores”. El plan también pretende mejorar la inteligencia policial sobre esta violencia porque Fernández admite que “falta información”. Los Mossos han visto que el 10% de las víctimas del año pasado habían sufrido sumisión química: les habían drogado con la bebida.

El director general de los Mossos, Pere Ferrer, defiende que la inteligencia policial sume varios ámbitos, como por ejemplo los centros sanitarios, para definir estrategias para reducir los delitos sexuales y tener “una visión más amplia”.

Batlle mete prisa al Estado

El balance se ha hecho este viernes durante la Junta Local de Seguridad de Barcelona, donde el teniente de alcaldía de Seguridad, Albert Batlle, ha pedido con urgencia al gobierno español que reforme el Código Penal para endurecer las penas contra los ladrones multirreincidentes: “No entendemos este retraso”. Batlle considera que hacerlo “quitaría a mucha gente de la calle” que cometen robos a menudo con violencia que, según él, afectan la percepción de seguridad de la ciudad. En el último año se ha detenido a 213 multirreincidentes en 997 ocasiones.

El jefe de la Guardia Urbana, el intendente mayor Pedro Velázquez, también ha explicado que en 2021 han recibido más de 42.000 llamadas por molestias, el doble que antes del covid, la mayoría por fiestas en domicilios. Además, en todo el año pasado, los agentes desalojaron más de medio millón de personas –551.000– que participaban en botellones.

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