Entidades y Gobierno llegan a un acuerdo para realojar a los expulsados del B9 que estaban bajo el puente
Derechos Sociales pagará los dos meses de alojamiento en distintas ciudades de Cataluña
Badalona / BarcelonaDespués de una semana al raso y frente a la tensión y crispación entre una parte pequeña de los vecinos de Badalona en contra de la atención a los desalojados del B9, el departamento de Derechos Sociales ha firmado un convenio con las entidades para dar un techo a los que desde el sábado se han instalado debajo del puente de la C-31 y en la decena que habían ocupado el antiguo albergue municipal de Can Bufí Vell, cerrado desde hace casi dos años. El acuerdo garantiza alojamiento para los próximos dos meses en diferentes emplazamientos de Catalunya y supone también renunciar a la acogida en la parroquia de la Virgen de Montserrat, el espacio que el domingo no pudo abrirse por el bloqueo de unas pocas decenas de vecinos. "Al final ha ganado la minoría", lamentan al ARA fuentes del tercer sector.
Sin posibilidad de disponer de la parroquia, todas las partes implicadas han estado trabajando buscando nuevos espacios residenciales y, finalmente, con el consenso de los propios afectados y la intermediación de la síndica de agravios, Esther Giménez-Salinas, este martes ha empezado el dispositivo para intentar alojar el centenar largo de las 400 personas de Badalona. Así, la conselleria ha vaciado ya el albergue municipal y ha trasladado a varias localidades a quienes lo habían ocupado para resguardarse del frío y también ha desplegado un dispositivo con los servicios sociales municipales y Cruz Roja para realojar a los que están bajo el puente, en el barrio de Sant Roc. En estos momentos, se desconoce el número total de personas incluidas porque se está haciendo el recuento.
Este martes, unos minibuses han esperado aparcados junto al puente de la C-31 que suban los migrantes que aceptan la oferta institucional. Con cuatro mochilas a sus espaldas, un hombre ha traspasado el paso de peatones y se ha dirigido hacia el vehículo de la Cruz Roja, que una vez lleno ha abandonado Badalona. La escena se ha repetido durante toda la tarde. "Quiero dormir en una cama y ducharme bien", explica Lamine, proveniente de Senegal. A su lado, Kofi se sienta con la pierna enyesada. El lunes por la noche una persona le hizo daño y la tiene rota. También ha aceptado ir a un albergue.
Reticencias a marchar
Pero no todo el mundo piensa como ellos. Ballah se dedica a la chatarra y prácticamente todo lo que gana lo envía a Senegal. Enseña vídeos de sus hijos bailando, y una foto de su padre, que tiene 102 años. Dice que la familia depende del dinero que él envía cada mes y que no puede permitirse abandonar Badalona. Allí sabe dónde coger chatarra y dónde venderla. Aunque sea precaria, tiene una red que cuesta abandonar. Otros, como Mamadou, explican que simplemente temen "quedarse solos". De ir a un albergue y no conocer a nadie, ni siquiera su nueva ciudad. Fuentes de las entidades que han llegado a un acuerdo para reubicarlos explican que todavía no han tenido todo el tiempo necesario para explicarles lo que será de ellos.
Carles Sagués, de la entidad Badalona Acull, explica que son personas desconfiadas, que han sido engañadas muchas veces. Las entidades esperan que con tiempo cada vez vayan convenciendo a más ocupantes. De momento, muchos se quedan en el mismo campamento. Del mismo modo, algunos de los residentes admiten que después de un par de noches en el albergue intentarán regresar a Badalona.
Pese a que el puente de la autopista es la imagen más visible de la crisis, lo cierto es que las entidades ya han recolocado a 52 desalojados, que desde hace días están en hostales, hoteles, pisos compartidos financiados por la conselleria. "Hemos buscado por todas partes espacios de todo tipo y donde estuviera", explica Mercè Darnell, portavoz de Cáritas en esta crisis humanitaria. Entre este grupo de acogidos se encuentran los 15 de perfil muy vulnerable que debían haber entrado en la iglesia el domingo y no pudieron por la presión, insultos y amenazas proferidas por el puñado de vecinos que se concentraron.
"Nunca habíamos tenido una oposición contra Cáritas por sólo 15 personas, es inaudito", señala Darnell, con una larga trayectoria de realojo de personas sin hogar y en el encierro de migrantes de 2001. En ese momento no hubo ninguna manifestación contraria y "los migrantes eran los mismos", apunta la responsable, para quien los nuevos liderazgos políticos mundiales son los responsables de atizar el odio entre los que "lo pasan mal y no llegan a fin de mes y no se sienten ayudados".
Fuentes del sector advierten del riesgo de que la escalada de la crispación de Badalona contra migrantes pobres "cree un precedente" y de que una minoría acabe por echar por tierra esfuerzos que han costado mucho tiempo y diálogo. Darnell lamenta que se utilicen un "lenguaje criminalizador" contra el colectivo de desalojados del B9 y otras fuentes del sector critican el comportamiento del alcalde Xavier García Albiol, que atiza el ánimo de los vecinos con mensajes contra los migrantes y prometiendo que no se quedarán en Badalona, al tiempo que se presenta como mediador. También cabe destacar que los servicios sociales municipales han estado trabajando en el interior del B9 y había abierto expediente entre los más vulnerables, e incluso antes de la orden de desalojo reubicó un puñado. Sin embargo, Albiol ha repetido que su consistorio "no gasta ni un euro" en este colectivo.
Intento de empleo en otro centro
Por otro lado, este martes por la mañana la policía desalojó a un grupo de residentes del antiguo instituto B9 de Badalona después de que hayan intentado ocupar otro centro educativo en desuso de la ciudad. Según fuentes policiales, los vecinos alertaron de este intento de empleo y la Guardia Urbana de la ciudad, junto con un dispositivo de orden público de los Mossos d'Esquadra, procedieron al desalojo. Al tratarse de una ocupación que había pasado hacía pocos minutos, la policía ha intervenido. Este antiguo instituto se encuentra en la avenida Mónaco de Badalona, en el límite con Santa Coloma de Gramenet.
En total, han desalojado unos sesenta personas, entre antiguos residentes del B9 y también algunos activistas. La actuación policial se desarrolló sin incidentes remarcables, según afirman las mismas fuentes.