Prisiones

El día a día en una prisión saturada: "Hay tensión incluso para hacer cola para desayunar"

En enero abrirá un nuevo centro abierto en la Zona Franca con 400 plazas

La prisión de Quatre Camins, en La Roca del Vallès
15/09/2026 - 07:01 h.
3 min

BarcelonaLas prisiones recurren a todas las opciones que tienen para albergar a más de 9.500 internos, una cifra que acapara el 95% de la capacidad total del sistema. La saturación en muchos módulos afecta al día a día de los presos y de los trabajadores, y las fuentes penitenciarias consultadas por el ARA coinciden en que ser más en el mismo espacio favorece que haya más tensiones y conflictos. "Acaba habiendo más situaciones de tensión por cosas que fuera de una prisión ni pensarías. Por tener que hacer cola para el desayuno, porque otro se ha terminado la leche... Cuando son muchos, las pequeñas tensiones son más difíciles de ver y pueden desencadenar incidentes", explica al ARA una educadora penitenciaria. "Hay más movimiento, más picaresca, y la ratio de profesionales sigue siendo la misma", añade.

Otro trabajador del sistema penitenciario, un funcionario de vigilancia, valora que el hecho de que los módulos estén al límite hace más compleja la labor y evitar posibles tensiones. "El margen de plazas libres es muy poco, y se acaban teniendo que mezclar presos por diferentes delitos y de diferentes religiones en una sola celda", asegura este trabajador. Fuentes penitenciarias explican que incluso los módulos que están más llenos deben tener un par de celdas vacías por seguridad, y además hay internos que por orden médica de salud mental deben vivir solos.

El coordinador de la sección de Prisiones del sindicato IAC-CATAC, Carles Membrado, añade que hay que tener en cuenta que las plazas que hay en los talleres, la escuela y los cursos que pueden hacer los internos son limitados. "Cuando se llenan, el exceso se va al patio, y los patios son espacios de ocio, no educativos", y por eso reclama reforzar el personal. Membrado explica que en la prisión de mujeres Wad-Ras, donde también hay presas trans que normalmente no comparten celda con el resto de presas, la falta de espacio ha hecho que en algunos casos hayan dormido en la misma celda.

Un equipamiento que debe paliar esta situación es el nuevo centro abierto de la Zona Franca de Barcelona para internos en semilibertad, que debía estrenarse este mes, pero ahora se prevé para enero, cuatro meses más tarde, con 400 plazas de inicio que se ampliarán progresivamente hasta 800. Además, la Generalitat ha anunciado que instalará dos módulos más dentro del perímetro de Mas d'Enric, que estarán listos en 2028, aunque el departamento de Justicia ya se plantea instalar más para cubrir el aumento de población penitenciaria.

Sanciones y "credibilidad"

Como ya explicó el ARA, uno de los lugares donde más se nota la falta de espacio son los departamentos especiales de régimen cerrado (DERT), pensados para internos en primer grado –el más estricto– o que están en aislamiento por alguna sanción. Que haya más incidentes también implica más internos sancionados. Diversas fuentes han explicado a este diario que algunos centros están poniendo a los presos sancionados en la enfermería o en el módulo de ingresos por falta de espacio en los DERT. En otros casos, los aislamientos se hacen en los módulos habituales "para no saturar el DERT", asegura otra fuente. Desde la UGT Prisiones, Montse Balaguer alerta que esto puede dejar algunas sanciones a medio cumplir y que podría conllevar una pérdida de autoridad de los funcionarios. "Si una sanción por robar un móvil son catorce días, no puedes dejarla en siete porque pierdes la credibilidad", asegura la portavoz del sindicato mayoritario en el sector.

De hecho, fuentes penitenciarias coinciden en que también hay más expedientes por incidentes y que últimamente también se detectan más drogas y móviles en los presos. Balaguer valora que a raíz del acuerdo sindical tras el asesinato de la cocinera Núria López en Mas d'Enric en 2024 se tomaron medidas como instalar escáneres corporales para detectar objetos no permitidos en la prisión, y también inhibidores de drones para impedir que sean un medio para hacer llegar la droga y los móviles. Esto ha hecho que se detecten más estas situaciones y, por tanto, haya más internos sancionados, pero Balaguer advierte: "Si después la sanción queda a medias y vuelves al módulo porque no hay espacio para cumplirla, no sirve. No hace falta ser más autoritario, pero sí cumplir, no ceder".

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