Sociedad 18/09/2021

Un macrobotellón en la UAB colapsa carreteras y trenes y causa desperfectos en el campus

Los Mossos, que no intervinieron, califican la fiesta ilegal de "vergüenza colectiva"

4 min
Centenares de jóvenes se reúnen en un macrobotellot al campus de la Universitat Autònoma de Barcelona

Unas 8.000 personas se han concentrado este viernes por la noche y durante la madrugada en un macrobotellón en el campus de la Universitat Autònoma de Barcelona, en Cerdanyola del Vallès. La convocatoria corrió a través de las redes sociales y hablaba de una fiesta en la facultad de ingeniería, pero cuando los jóvenes llegaron vieron que no había ni música ni DJ's y que la fiesta no existía. Aún así, han celebrado un macrobotellón con música y alcohol que se ha alargado hasta la madrugada.

El evento ha provocado el colapso en las carreteras que dan acceso al recinto y la saturación en la línea de tren de los Ferrocarriles de la Generalitat que tiene parada en la estación de Bellaterra. Según han explicado algunos usuarios de los FGC en las redes sociales, los vagones iban llenos de jóvenes que salían de fiesta, algunos de los cuales bebían, cantaban y fumaban en el interior del convoy. Los primeros trenes de la mañana todavía registraban un importante número de jóvenes procedentes de la fiesta que volvían hacia Barcelona.

Los Mossos se desplazaron a la zona con varias dotaciones para controlar los accesos e intervenir en algunas de las peleas que se han registrado. Este dispositivo se desarrolló en colaboración con los miembros de la seguridad privada de la universidad, que se encargaron de controlar el desarrollo de la fiesta en el interior del recinto universitario.

Según ha informado el servicio de emergencias, se han realizado 10 asistencias médicas, todas leves, debido a contusiones e intoxicaciones etílicas.

La universidad estudiará cómo evitar macroencuentros

Según ha explicado el rector de la Universidad, Javier Lafuente, a Radio1, el rectorado se enteró de la fiesta viernes por la tarde y pusieron en marcha las acciones que pudieron: "Intentamos cerrar parkings, avisamos a los Mossos y organizamos los sistemas de seguridad que tenemos en la universidad".

El director de los Mossos, Pere Ferrer, ha dicho que el macrobotellón en la UAB es una "vergüenza colectiva" después de un año y medio de pandemia. "La vergüenza que todos tendríamos que sentir porque miles de personas se convocan en una fiesta como esta, cuando todavía estamos en pandemia, no es menor", ha reflexionado Ferrer. "Se perimetraron los accesos para evitar que entrara más gente, pero como no entramos en el campus, no hemos podido hacer identificaciones de las personas que seguramente han acabado haciendo algún tipo de daño", ha explicado el director de la Policía. "A las seis y media de la mañana ya no quedaban grupos importantes y empezó poco antes de la medianoche", ha añadido Ferrer.

"Estamos haciendo una actividad preventiva. Cuando hay conocimiento de una posible fiesta, nos avanzamos y cubrimos el espacio para que no se pueda hacer en aquel lugar. Pero cuando ya se está celebrando con tanta gente, la actuación policial es inviable", ha constatado el director de los Mossos, que ha recordado que están haciendo "un esfuerzo extraordinario" para evitar los botellones. "En los turnos por la noche, estamos teniendo un 20% más de presencia policial, que se está haciendo con horas extras. Esto es un sobrecoste de 3 millones de euros para la Generalitat para que los policías tengan más presencia en el territorio", ha finalizado Ferrer.

Este sábado desde las 6 de la mañana los equipos de limpieza están trabajando para arreglar los desperfectos y recoger la suciedad que han dejado los jóvenes. "No ha habido destrozos importantes, pero sí menores. Por ejemplo, se ha arrancado una valla", ha explicado, y ha dicho que hasta lunes no se sabrán los costes de los desperfectos. Lafuente ha dicho que la universidad estudiará acciones para evitar futuros botellones en el campus: "Haremos lo imposible para que no pase otra vez. Nos preocupa porque tenemos un Campus abierto con muchos espacios y se hace muy difícil de controlar", ha reconocido Lafuente. La celebración de la macrofiesta en la universidad coincide con el mantenimiento de las medidas que limitan la actividad del ocio nocturno en Catalunya con motivo de la pandemia el último fin de semana del verano. Hace apenas una semana que se han retomado las clases universitarias.

"¿Por qué no hay control en los andenes?"

Las quejas por el macroencuentro en el campus de la UAB ya se han hecho patentes durante esta pasada noche en los dos últimos trenes de FGC entre Barcelona-Plaça Catalunya y Sabadell (S2), con los vagones a rebosar de jóvenes para ir al campus de la UAB. "Viernes noche. La gente aplastada en el tren BCN-Sabadell de FGC y mucha juventud que ya no puede subir y que se queda tirada en los andenes. El próximo y último en 45 minutos. ¿Servicio público?", ha denunciado un usuario en Twitter. "¿Por qué no hay control en los andenes y en los trenes? Acabo de salir del tren S2 que parecía una discoteca. Hay jóvenes fumando (marihuana), bebiendo whisky con pegamento, cantando y gritando. Desde Plaça de Catalunya hasta Bellaterra, ¡qué horror!", ha apuntado otra usuaria @Annasriii.

También ha habido problemas en el núcleo de Bellaterra con muchos coches aparcados al exterior del campus de la UAB, alterando la calma nocturna de los vecinos. "¿Qué hacéis Mossos que no tenéis unidades de orden público ya en Bellaterra y UAB? Esto es una locura, centenares de jóvenes pasando por dentro de las casas para llegar al botellón!!! Ya no sé dónde más llamar", ha comentado indignado el usuario @mikelpuchol.

En Madrid, más de 25.000 jóvenes se reúnen en la Complutense

La macrofiesta de la UAB no es la única de esta madrugada. Cerca de 25.000 personas, según fuentes de la Policía Municipal, se han encontrado este viernes en un macrobotellón en la Universidad Complutense de Madrid. Las mismas fuentes indican que la Universidad no les informó previamente de la convocatoria, por lo que no se preparó ningún operativo.

La convocatoria de la fiesta corrió por WhatsApp. Una vez la policía llegó al recinto los jóvenes comenzaron a irse, pero muy lentamente porque no había medios de transporte disponibles a esa hora.

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