Sociedad 20/02/2021

Todos los sindicatos de los Mossos reclaman una reunión urgente con Sàmper porque están "al límite"

Malestar en la policía catalana por la falta de apoyo político ante los disturbios

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Un cordón con agentes de la Brimo de los Mossos durante la tercera noche de protestas por Hasél en Barcelona.

BarcelonaYa hace cuatro días que empezaron las protestas en Catalunya contra el encarcelamiento de Pablo Hasél y todas las noches han acabado con disturbios en diferentes ciudades. La actuación de los Mossos d'Esquadra ha recibido críticas de los partidos políticos, incluido JxCat –que gestiona Interior–. Esto, sumado a las declaraciones del conseller de Interior, Miquel Sàmper, que pedía una revisión “urgente” del modelo de orden público, ha generado malestar en la plantilla hasta el punto que han circulado mensajes llamando a dejar de trabajar –porque no tienen derecho a huelga–, aunque de momento no constan bajas. Este viernes el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, ha defendido a la policía pero ha anticipado cambios, y la cúpula del cuerpo se ha reunido en el complejo central Egara y ha mostrado preocupación por la violencia en la calle y hacia los agentes.

De hecho, este sábado todos los sindicatos de los Mossos han hecho público un comunicado en el que reclaman una reunión urgente (si puede ser, este mismo fin de semana) con el conseller Sàmper para buscar una "solución inmediata" en la situación generada a raíz de los disturbios de las últimas jornadas porque dicen que están "al límite". Aseguran que los ánimos al cuerpo están "muy crispados" después de las críticas a su actuación en las manifestaciones por Hasél.

“Parece que siempre seamos los malos de la película. Estamos hartos y cansados de muchos años”, dice el secretario general del Sindicat de Comandaments dels Mossos (Sicme), Jordi Silva. “No se habla de la violencia cuando hemos recibido ataques en una comisaría y a los compañeros. Se habla solo de revisar el modelo cuando es de los más muy valorados por la ciudadanía”, añade. Sàmper calificó de “violencia gratuita” y condenó “con negrita y en mayúscula” los disturbios el día siguiente de la primera noche. Pero desde entonces no ha vuelto a comparecer y la plantilla echa de menos más apoyo: “De todos los estamentos políticos y democráticos contra la violencia de algunos grupos”, considera Silva. “Queremos coherencia. No son los Mossos los que dirigen Interior”, cuestiona el portavoz del sindicato SPC, David Miquel.

Los agentes ven que la policía, coincidiendo con las protestas por Hasél y las negociaciones para el nuevo Govern, se ha situado en medio del debate. Miquel reprocha a los políticos que solo hagan críticas a los antidisturbios “cuando saben que no pueden prescindir del orden público”. “En una manifestación defendemos las instituciones, sus sedes y el resto de la ciudadanía de los grupos violentos. ¿No se quiere que hagamos esto?”, se pregunta Silva. El portavoz de Uspac, Albert Palacio, asegura que “lo único que se busca es el rédito de formar un Govern”. “Si en la siguiente concentración no estuviera la Brimo y la ARRO, ¿qué pasaría? No lo quieren entender”, lamenta Palacio, que, a pesar de este enojo, deja claro: “No llamaremos a dejar de trabajar de forma masiva, pero damos voz al maltrato continuo hacia los Mossos”.

El portavoz de Fepol, Toni Castejón, piensa que los llamamientos internos a dejar de trabajar por el malestar de los últimos días “son un aviso”. “Nunca hemos visto que llegue a pasar porque somos profesionales, pero nos han desautorizado tanto que esto está sobre la mesa”, alerta.

Hará falta “escatir” responsabilidades

En un intento de aplacar este ruido en el cuerpo, Aragonès ha subrayado que una “eventual mala actuación policial no puede manchar” el trabajo de los 17.000 agentes de la policía catalana que trabajan para “proteger la seguridad y los derechos y libertades de la ciudadanía”. El debate sobre los antidisturbios ha sido, de entrada, por el caso de una chica de 19 años que perdió un ojo en la marcha de martes en Barcelona y que sufrió la herida cuando los Mossos disparaban balas de foam, pero todavía no hay ningún informe que confirme que la causa es uno de los proyectiles. Aun así, Aragonès ha anunciado que, cuando se constituya el Govern, hará falta “escatir” (purgar, limpiar) responsabilidades si ha habido “malas prácticas”.

El vicepresidente ha intentado así transitar el complicado escenario que tiene delante si quiere ser el futuro presidente de la Generalitat, puesto que no quiere llegar al frente del ejecutivo enfrentado con los Mossos pero necesita los votos de la CUP –que tiene los antidisturbios en el punto de mira– para ser investido. Con Junts cuestionando también la actuación policial y defendiendo un cambio de modelo incluso por boca de Sàmper, la redefinición de Interior se ha convertido en el asunto más espinoso de las negociaciones para la investidura. El margen de maniobra es escaso, pero sobre la mesa estará en los próximos días el impulso de un debate sobre los proyectiles de foam y los dispositivos de orden público, la necesidad de auditar las malas praxis de algunos agentes y cambios puntuales en los Mossos. Del consenso alrededor de estos aspectos dependerá la investidura de Aragonès pero también la paz interna en el cuerpo.

Apoyo de los mandos

Desde la cúpula de los Mossos, en la reunión de este viernes todos los mandos que han intervenido han expresado su apoyo a la plantilla. Según fuentes del cuerpo, el jefe de la policía, el mayor Josep Lluís Trapero, ha querido hacer explícito este apoyo a los agentes de la comisaría de Vic y a todos los que se han encontrado en una situación de peligro, aparte de pedir estar próximos en unos días que ha definido de “complicados”. A pesar de constatar que son un objetivo de las manifestaciones por ser los representantes de la autoridad, han dicho que esto no condicionará la actuación de los antidisturbios. El problema, sin embargo, es que no tienen claro cuánto pueden durar los disturbios ni si en los próximos días las concentraciones irán perdiendo afluencia y esto ayudará a diluirlas.

A pesar de que en la tercera noche de las protestas los Mossos solo lanzaron 14 proyectiles de foam –en las dos anteriores fueron 420–, fuentes del cuerpo han descartado que se haya dado ninguna indicación de utilizarlos menos. La cúpula ha dicho que son “los máximos interesados” en aclarar la causa de la pérdida del ojo de la chica y ha mostrado la predisposición de huir del corporativismo y ser autocríticos. Ha considerado que corresponde a la sociedad, al Parlament y al Govern decidir el modelo de orden público y que los Mossos “se adaptarán”.

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