Sociedad 24/12/2021

“Nadie puede vivir así, nuestra vida es solo sufrimiento”

Al menos 29 familias de Salt pasarán la Navidad sin agua corriente

3 min
La Mama y su familia tienen que utilizar cubos  gordos para limpiar los platos por la falta de agua corriente

SaltoPor Nochebuena, cuando todo el mundo esté en la cama después de haber abierto los regalos del Tió, Bridget y su marido repetirán una ardua y pesada rutina: ir a buscar agua a la fuente. Viven en una vivienda ocupada de Salt –porque no han encontrado ninguna de alquiler que puedan pagar– y no tienen uno de los suministros más básicos para una vida digna. Por eso tienen que hacer tres viajes para llenar una veintena de garrafas de entre 8 y 20 litros, que suben y bajan por las escaleras con un carrete, hasta el tercer piso donde viven. Tardan más de dos horas y siempre van hacia las dos de la madrugada: “Me da vergüenza que todo el mundo vea que no tengo agua, y por la noche no hay casi nadie”, admite mirando al suelo. 

Ellos tienen que repetir los viajes cada dos días, pero Mama y su marido tienen que ir a la fuente dos veces por la mañana y tres por la noche, y también utilizan el mismo sistema: un carro y cinco garrafas de 20 litros. Estos dos casos no son excepcionales en Salt: al menos hay 27 familias más en su situación, según ha contabilizado el Sindicato de Vivienda, que reclama al Ayuntamiento que, si no les puede ofrecer un alquiler social, al menos les instale contadores sociales. “Muchos municipios como Blanes, Girona o Terrassa han puesto contadores sociales, no puede ser que en Salt haya familias viviendo en condiciones miserables y el Ayuntamiento no haga nada”, critican desde el sindicato. En octubre , todos los afectados lo solicitaron a través de una instancia, y ahora el consistorio está estudiando las peticiones para comprobar que cumplen diferentes criterios “como, por ejemplo, informes de vulnerabilidad y pobreza energética”, según fuentes del Ayuntamiento . 

Ducharse y fregar los platos con cubos de agua

Mama tiene cinco hijos de entre 4 y 16 años. La hija mayor todavía está en Gambia, su país de origen: no puede tramitar el reagrupamiento familiar hasta que no tenga papeles y un contrato de alquiler. “No puedo trabajar porque lo primero que preguntan es si tengo NIF, y no puedo alquilar un piso porque te piden un contrato laboral”, dice con un tono de desesperación. Su marido tiene trabajo, pero con su sueldo no pueden pagar los 500 o 600 euros de alquiler que valen los pisos de media en Salt. Hace tres años, supieron que el piso donde ahora viven, en la calle Francesc Macià, había quedado vacío y se instalaron. Pero no tienen agua corriente, cosa que les complica inmensamente las tareas diarias más simples: tienen dos cubos muy grandes en el suelo de la cocina para fregar los platos, dos más en la bañera para ducharse y una garrafa junto al váter.  

La misma imagen se repite en casa de Brigdet, en la calle Àngel Guimerà. Ellos tienen 3 hijos, uno de 11 años y dos gemelos de 4 años, que juegan con el móvil ante el radiador de butano mientras su madre explica como se lo montan para ducharse. “Pongo a hervir agua en una olla y cojo otro cubo con agua fría, para irlas mezclando”. En la instancia que presentó al Ayuntamiento, adjuntó un informe del pediatra: su hijo tiene la piel atópica y necesita unas pautas de higiene imposibles de cumplir sin agua corriente. 

Bridget ahora ha encontrado trabajo en un desollador, pero es solo por unos días y con el sueldo de su marido no se pueden permitir los precios actuales. Cuando le preguntamos de si ha pedido un alquiler social, su reacción nos impacta. Se pone de rodillas con las manos suplicando y, entre llantos, exclama: “Por favor, un alquiler social, por favor, por favor… Esto no es vida”. Una súplica casi calcada a la de Mama, que, al final de la entrevista, se echa a llorar: “Lo tenemos fatal para conseguir papeles, fatal para alquilar un piso, fatal para todo. Nadie puede vivir así, toda nuestra vida es solo sufrimiento y más sufrimiento”. 

La familia de Mama son musulmanes y no celebran la Navidad, pero Bridget y los suyos sí que harán una comida especial con arroz y pollo como platos principales. Después, cantarán una canción navideña nigeriana –su país de origen– y pedirán un deseo: “Que salga agua cuando abrimos el grifo”. 

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