Religión

El auge de la experiencia evangélica: "¡La fiesta que habrá hoy aquí!"

En Cataluña hay 894 centros de culto de una iglesia que ha crecido muchísimo durante las olas migratorias de los últimos 15 años

La entrada de la nave de Hillsong en Barcelona
29/08/2026 - 19:00 h.
7 min

Barcelona / Sant CugatSaray está sola. En la última fila. En un extremo de la enorme sala donde se congregan cerca de 600 personas. Cuando suena la música, canta emocionada, como si las notas brotaran de dentro. Del fondo del alma. De repente, abre las palmas y cierra los ojos. Su expresión cambia; un par de lágrimas apuntan temerosas. No disimula. Llora. Vacía el dolor acumulado. Mientras el pastor Roberto Cano habla, ella consulta el móvil. Un par descrolls a Instagram, alguna conversación de WhatsApp y sobre todo el tiempo que tardará hasta coger el bus. Unos minutos después, mientras el encuentro con los fieles de Hillsong continúa, esta colombiana de 25 años se marcha precipitadamente. Tiene que ir a Guissona a ver a los padres y tiene miedo de perder el bus. "Lloro por un tema personal, no traumático, pero un tema muy sentido", explica mientras la música vuelve a sonar con fuerza sobre el escenario del local que Hillsong tiene en el Poblenou de Barcelona. Ella conoció esta iglesia evangélica cuando vino a Barcelona a estudiar, aunque hacía meses que no acudía a los encuentros.

Según el registro de la dirección de Asuntos Religiosos, el año pasado había 894 centros de culto evangélico en Cataluña. Hace dos décadas eran 341. El gran crecimiento se dio entre 2010 y 2020, y durante los últimos años ha vivido una ligera tendencia al alza. Los flujos migratorios del nuevo milenio explican este crecimiento. "La realidad de nuestra Iglesia es como la realidad de Cataluña", explica Guillem Correa, secretario general del Consejo Evangélico de Cataluña (CEC). De los 6 a los 8,5 millones de catalanes. "Una parte muy significativa son gente venida de países latinoamericanos que ya lo eran o han tenido una experiencia de conversión", argumenta Correa, que considera, sin embargo, que este fenómeno "no debe desvirtuar" que hay una "pertenencia histórica" con "mucha gente nacida y arraigada" en Cataluña.

Es un ejemplo la Mariona. A diferencia de Saray, que llegó a Cataluña cuando tenía 10 años, ella es la quinta generación de una familia evangélica catalana. Crecer en esta tradición no la eximió de hacerse las grandes preguntas cuando era adolescente o llegaron las primeras heridas y retos de la adultez. Es entonces cuando "la fe deja de ser heredada" y pasa a "ser personal", explica. Mariona, que ahora tiene 45 años, creció en una iglesia de hermanos, después pasó por una de bautista y actualmente una de carismática. Son algunas de las familias que hay dentro del mundo evangélico. "De hecho, es preferible hablar de familias confesionales o denominaciones más que de una Iglesia evangélica", apunta el profesor de la UPF, Rubén Carrillo.

La diversidad es muy grande. Desde que en el siglo XVI Martí Lutero impulsó la Reforma protestante, han ido surgiendo diversas ramas: desde los presbiterianos, metodistas, anglicanos, baptistas y las asambleas de hermanos que se instalaron en Cataluña en la segunda mitad del siglo XIX a la diversidad actual, donde tienen mayor peso sobre todo las carismáticas y pentecostales, o entre la comunidad gitana la iglesia de Filadelfia. Para Mariona, de hecho, no se puede "interpretar" la Iglesia evangélica desde el "paradigma" de la Iglesia católica. Los parámetros son completamente diferentes y eso lleva a errores y prejuicios. Todas las familias comparten la "centralidad" de Jesús y de los Evangelios, pero las interpretaciones doctrinales –y también razones históricas y los contextos de cada país– derivan en las múltiples opciones. "No me gustan nada las etiquetas, nunca me identifico como evangélica, sino como cristiana, que ya me parece una etiqueta bastante grande", defiende ella.

A diferencia del catolicismo, que tiene en el papa la máxima autoridad terrenal, la Iglesia evangélica no es jerárquica y tiene como fuente única de verdad la Biblia. La fe en Jesucristo es el camino a la salvación para los protestantes, que tienen pastores y pastoras que pueden casarse y tener familia, mientras que el catolicismo enseña que la fe es tan necesaria como las buenas obras, y fundamenta su estructura en los hombres y el celibato: solo hay sacerdotes que no se pueden casar. Otra de las múltiples diferencias se encuentran en el culto. La liturgia y ritual de la misa desaparece en las reuniones evangélicas, mucho más informales y en las cuales la música tiene un papel capital. "Siempre hemos sido una iglesia alegre, que se mueve, que aplaude, que canta. Lutero ya incorporó los cánticos", afirma Correa. Y Hillsong, que son pentecostales, es un ejemplo extremo. Una de sus canciones, Oceans, lanzada en el año 2013, es el principal éxito de la historia de la música evangélica: más de 665 millones de reproducciones en Spotify.

Música y datáfonos

"Ayer fuimos de fiesta al Eixample y nada comparado con la fiesta que habrá hoy aquí!". Son las diez menos cuarto de la mañana del domingo. No es el anuncio de un after. Aroa tiene 24 años y acude desde hace cuatro meses a los encuentros de Hillsong. Esta vez trae por primera vez a su prima pequeña, Yamila, de 21 años. "Venimos de lejos, de la Zona Franca", advierten antes de coger su café con leche y adentrarse en el auditorio gigante donde cerca de 600 personas compartirán dos horas de experiencia religiosa. Es el primero de los tres servicios que habrá. En total, más de 1.600 personas.

El local no tiene nada que envidiar a una gran sala de fiestas. Una cincuentena de personas forman parte de la organización. Mientras la gente entra, seis músicos y cuatro cantantes dan la bienvenida desde el escenario con canciones alegres. Detrás de ellos, una pantalla gigante custodiada por dos más laterales. Se proyectan imágenes del encuentro, mensajes llamativos, las letras de las canciones. La estética es moderna. Dibujos. Iconos. Colores. Destellos. Los potentes focos de luz juegan por toda la sala. Hay cámaras repartidas por todo el local grabando el encuentro. Al fondo, seis o siete técnicos, detrás de enormes pantallas, juegan con los sonidos y los efectos. Como advertía Aroa, es una fiesta.

La segunda canción es en catalán. Las manos al aire. A pleno pulmón. A cappella. Los cuerpos se mueven. La gente viste de manera informal. Pantalones cortos. Gorras. Muchas gorras. En primera fila un adolescente con la camiseta albiceleste de Messi. Sergio, uno de los líderes de la comunidad, camisa desabrochada y remangada, hace un parlamento en castellano de 10 minutos. Reparten pan y zumo de uva como si fuera la última cena. "No hemos venido a un karaoke", advierte. Llevan 45 minutos y todavía entra gente. Los miembros de la organización añaden dos filas de sillas más al fondo de la sala. Pocos minutos después, el público se sienta por primera vez. Incluso, Sergio regala unas chanclas de playa a una fiel que ha venido por primera vez a Hillsong. De repente, una quincena de voluntarios se colocan estratégicamente entre las filas de gente con los datáfonos en la mano. Es la hora de las aportaciones voluntarias. En la pantalla se muestran las seis maneras diferentes de colaborar.

El pastor Cano sube al escenario cuando ya llevan 1 h y 10 minutos de encuentro. Es un andaluz con gorra de NY que usa el humor desde el comienzo. Los símiles que ha elegido hoy para hacer llegar el mensaje de la Biblia van sobre el café. Y tiene una mesita sobre el escenario con diversos tipos de café para ser más efectivo. En la pantalla, instantáneas de cafés sabrosos, como si fueran publicaciones de instagramers expertos. Durante el parlamento, suenan bocinas, timbres, el silbido de un tren de vapor. Todos los detalles están cuidados. Parece un monólogo bien trabajado de un teatro de moda. El lenguaje es llano, directo, de calle, lleno de anglicismos. La gente apunta en la libreta o toma notas en el móvil. Una chica da el pecho a su bebé con naturalidad.

Cuando el pastor acaba, vuelve la música para decir adiós. La gente desfila mientras fuera esperan los que entrarán al segundo encuentro: toman un café en el bar que tiene el local, otros vagan por la tiendecita de merchandising o ojean los libros que hay a la venta o miran los cuadros que hay en una pequeña exposición fotográfica. El enorme local tiene una zona para niños, un espacio para juegos de consola y auditorios menores. En el exterior, una gran pintada da la bienvenida a los fieles: Jesús, esperanza para la humanidad. "Nos gusta el espíritu alegre y juvenil, es más normal de lo que algunos se piensan, ¿verdad? El mensaje es más fácil de entender", dice Rosa, de 36 años. Desfila hacia casa con su marido John y su hijo. Esta familia originaria del Perú hace un año que descubrió Hillsong después de mucho tiempo en otra iglesia evangélica.

Sin embargo, no todas las iglesias evangélicas son como Hillsong. Muchos locales de culto están situados en bajos austeros de edificios residenciales. O incluso en polígonos industriales alejados. En octubre del año pasado se hizo famosa la iglesia Elim de Girona porque acabó yendo el futbolista Dani Alves después de salir de la cárcel. El brasileño dio un sentido discurso en el que aseguró que había hecho "un pacto con Dios" y que "en medio de la tormenta", haciendo referencia a su paso por la cárcel, siempre "hay un mensajero de Dios" que te ayuda a encontrar el camino. Precisamente, el psicólogo Miguel Perlado sostiene que la Iglesia evangélica ofrece un contexto idóneo para recibir personas que han atravesado "momentos de crisis" o de "problemas personales" porque "habla mucho de nacer de nuevo".

Mujeres y homosexualidad

La presencia de la mujer es transversal y hay pastoras que lideran las comunidades evangélicas. No hay distinciones por género. En cambio, el posicionamiento sobre la homosexualidad y el aborto es muy diferente. Carrillo insiste en la diversidad dentro de la Iglesia evangélica, no hay "una sola iglesia" con una posición prefijada por unas élites. "La mayoría de las iglesias evangélicas presentes en Cataluña mantienen posiciones conservadoras en materia de sexualidad y bioética, pero el protestantismo es internamente plural y existen denominaciones históricas, como la Iglesia Evangélica Española, que han adoptado posiciones más inclusivas, especialmente respecto a las personas homosexuales", dice el profesor de la UPF. Después de un largo circunloquio, Correa se remite a lo que determina "la palabra explicada y revelada por la Biblia" para defender el posicionamiento crítico que mayoritariamente tiene la Iglesia evangélica ante la homosexualidad o el aborto: la tradición protestante ha tenido "como fuente de inspiración solo la Biblia".

El debate en torno a estos temas sigue abierto y algunas corrientes internas tienen posicionamientos más respetuosos con la comunidad LGTBI. Sin embargo, son minoritarios. Como también lo es el catalán. En Hillsong solo dos canciones –en realidad la misma cantada dos veces– fueron en catalán. Los parlamentos eran todos en castellano. En otros centros de culto el catalán sí que es predominante, pero sigue siendo una "asignatura pendiente", admite Correa: "como lo es en toda la sociedad catalana". El secretario general del CEC considera que la lengua "dominante lamentablemente no es el catalán", a pesar de que se están promoviendo alabanzas y grupos en este idioma para reavivarlo a través del cántico, ya que la "música es muy atractiva" para integrar a la gente y animarles a aprender un idioma.

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