Un estudio clínico internacional en el que ha participado el Ace Alzheimer Center Barcelona ha demostrado que actuar sobre la proteína tau ayuda a ralentizar la progresión del Alzheimer en sus fases iniciales, lo que abre una nueva vía a tratamientos capaces de modificar el curso de la enfermedad. Los resultados, presentados esta semana en la Conferencia Internacional de la Asociación del Alzheimer (AAIC), apuntan al potencial de la terapia experimental diranersen (BIIB080), diseñada por la biotecnológica Biogen para reducir la producción de esta proteína vinculada al deterioro cognitivo. Los investigadores observaron una reducción significativa y sostenida de la proteína tau en el cerebro de los pacientes, así como señales de freno en el deterioro cognitivo y funcional, especialmente en los que recibieron la dosis más baja.
Nuevo revés para la llegada de los primeros medicamentos contra el Alzheimer al Estado
El gobierno español y las comunidades autónomas rechazan la autorización del Leqembi y el Kinsula, los únicos fármacos que ralentizan la enfermedad
BarcelonaHace un año que en Europa hay dos medicamentos aprobados para ralentizar el avance del Alzheimer, pero los pacientes catalanes todavía no se han podido beneficiar porque aún no están autorizados en el Estado, que continúa negociando sin éxito el precio con las farmacéuticas. Esta semana ha habido una nueva reunión que ha terminado sin acuerdo. La comisión interministerial de Precios de los Medicamentos ha rechazado que sean incluidos en la sanidad pública al considerar que "el beneficio clínico demostrado es muy limitado" y que el coste de los fármacos "es muy elevado para el valor clínico que aportan", según explican fuentes del ministerio de Sanidad. Los dos medicamentos están aprobados en una cincuentena de países, entre ellos Estados Unidos, Japón, China y el Reino Unido, y son los únicos que hasta ahora han demostrado que pueden cambiar el curso de la enfermedad.
El secretario de estado de Sanidad del gobierno español, Javier Padilla, cree que se deben adoptar decisiones que tengan en cuenta no solo la existencia de una innovación terapéutica, sino también "la solidez de la evidencia científica, la seguridad de los pacientes y la capacidad real del sistema para implantar el tratamiento con las garantías necesarias". También pone énfasis en asegurar unas condiciones económicas que "permitan un acceso equitativo y sostenible para el conjunto de la ciudadanía". Igualmente, ha reivindicado que el ministerio de Sanidad mantiene su disposición a continuar dialogando con las compañías para encontrar una solución que haga posible la incorporación de este medicamento al Sistema Nacional de Salud. De hecho, fuentes del ministerio aseguran que desde Sanidad se ha dado apoyo a su financiación, pero que otros actores de la comisión –donde están las comunidades autónomas y otros ministerios– la han rechazado.
Padilla ha explicado que la negociación de estos medicamentos ha sido una gran prioridad para el ministerio. "De hecho, si se hubiera alcanzado un acuerdo, nuestro país habría sido previsiblemente el primero de Europa en financiarlo, ya que en estos momentos ninguno de estos dos medicamentos dispone todavía de financiación pública en ningún estado miembro", ha asegurado el secretario de estado. Por eso, insiste en que el procedimiento español "no ha supuesto un retraso respecto a otros países".
Por otra parte, la Confederación Española de Alzheimer y Otras Demencias (CEAFA) ha lamentado la decisión del gobierno español y las comunidades autónomas porque considera que están condenando a los pacientes de Alzheimer "al abandono". A su parecer, la decisión que han tomado es "injustificable", ya que considera que estos medicamentos son "el mayor avance científico" contra la enfermedad y ya están disponibles en más de medio centenar de países. "España se sitúa, de nuevo, al margen de la innovación biomédica negando a miles de personas la única opción terapéutica capaz de demorar la evolución de la enfermedad", ha criticado con contundencia.
Ralentizar los síntomas
Para entender el funcionamiento de estos nuevos fármacos hay que comprender cómo actúa la enfermedad. El Alzheimer se caracteriza por la acumulación inusual dentro y fuera de las neuronas de un péptido (un fragmento de proteína) llamado beta amiloide y de la proteína conocida como tau. No se sabe por qué ocurre, pero muy probablemente esto es lo que hace que las células se estropeen y el cerebro se atrofie poco a poco. Los fármacos se llaman Leqembi y Kinsula y utilizan anticuerpos para atacar las placas de beta amiloide y ralentizar el deterioro cognitivo de las personas que tienen síntomas tempranos de la enfermedad.