Perros intoxicados por drogas en heces y vómitos en la calle
Los animales pueden ingerir restos contaminados mientras pasean y los veterinarios piden extremar precauciones en época de festivales
BarcelonaLa semana pasada el Petit probó por primera vez la marihuana y las benzodiacepinas y lo hizo en contra de su voluntad. Es un ratonero mallorquín de nueve años, muy inquieto y cariñoso, que vive con el Manel y su familia desde que su anterior dueño murió. Como siempre va de aquí para allá y es un culo inquieto, en casa se asustaron al verlo mustio y adormilado después del paseo. La señal que hizo saltar todas las alarmas fue que se le escapó el pis. El Manel no quiso esperar más y se lo llevó de urgencias, donde para su sorpresa sospecharon inmediatamente de una intoxicación por droga.
"En casa nadie se droga y no le he visto comer nada raro", recuerda que respondió al veterinario de guardia. El test, sin embargo, confirmó las sospechas del profesional, que advirtió que este tipo de intoxicaciones son más frecuentes de lo que se piensa y que hay que tener cuidado. En la calle, los animales pueden ingerir heces o vómitos de personas que han tomado alguna droga y, en algunos casos, necesitan atención veterinaria para recuperarse.
"Siempre ha habido intoxicaciones de este tipo, pero no todas las drogas que consume la gente llegan a las heces. El THC sí que llega, aunque deben ser cantidades importantes", explica la veterinaria y vocal de la junta del Colegio de Veterinarios de Barcelona María Elena García. La experta explica que con la llegada del calor hay más actividad en la calle y, de rebote, estas intoxicaciones aumentan, ya que los animales están más expuestos a este tipo de sustancias. No siempre es por culpa de las heces humanas: a veces son restos de droga que quedan directamente olvidados en el parque y que el animal se come.
Según la experta, las intoxicaciones por drogas más duras se encuentran más en vómitos que en cacas. Por ejemplo, cuando empieza un festival de música, se recomienda no pasear a los perros por la zona donde se celebra porque pueden comer (y, de hecho, lo hacen). Según García, las intoxicaciones por cocaína son las más graves. "Según cómo llega el animal a la clínica, ya sabemos qué tipo de droga es", asegura.
De la misma manera que Manel supo identificar que algo no iba bien con su perro, la experta dice que los signos de una intoxicación son inmediatos y se pueden detectar fácilmente. "Generalmente, durante las primeras horas, si después de ir al parque el perro hace movimientos extraños con el cuerpo, está adormilado, está incómodo o cae como de lado, ya sospechamos que se ha comido algo que no debía, normalmente THC [el principal compuesto del cannabis]", concreta la experta. Ella recomienda controlar sobre todo las señales neurológicas, que a veces van acompañados de otras físicas, como vómitos o diarreas. En el caso de Petit, pasó toda la noche en observación hasta que los profesionales confirmaron que ya no había restos de la intoxicación. Ahora ya vuelve a ser el perrito movido de siempre.
Lavabos públicos
Cuando un perro con una intoxicación llega a la consulta veterinaria, los profesionales intentan tranquilizarlo si está nervioso y comienzan a estudiarlo para aclarar si puede haber tomado alguna sustancia. "Hay casos de propietarios que consumen drogas y que vienen asustados porque han visto cómo el perro comía de ello", relata García, que explica que es clave saber la dosis exacta que ha ingerido. En estos casos los animales necesitan terapia de soporte y de fluidos hasta que pasan los efectos. Son intoxicaciones que, tal como vienen, se consiguen remontar. En casos leves, incluso, el perro llega a la consulta después de horas de intoxicación y se descarta ingresarlo porque su vida no corre peligro. "Seguramente le pasará de golpe cuando acabe de metabolizar todo lo que le queda en el cuerpo", dice la experta.
Con todo, los dueños de perros no están tranquilos y piden soluciones. Es el caso de Daniel, que cuando pasea a Gustavo por según qué zona de Barcelona tiene que ir "con cincuenta ojos abiertos" para que no se coma nada. Cita zonas de Montjuïc o del parque de la Ciutadella, así como el parque de Joan Miró. Él cree que, para evitar que los animales entren en contacto con heces contaminadas, el Ayuntamiento de Barcelona debería habilitar más lavabos públicos para las personas que se ven obligadas a hacer sus necesidades en la calle cuando los bares están cerrados.