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El uso del preservativo cae entre los adolescentes

La unidad especializada de infecciones sexuales del Vall d'Hebron atiende a 345 jóvenes desde 2019

Dos adolescentes abriendo un preservativo. Según la última encuesta del Ayuntamiento de Barcelona, un 11,6% de los jóvenes no utilizan ningún método anticonceptivo.
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BarcelonaLa edad en la que se tienen relaciones sexuales se ha adelantado, hay una falta de conocimiento en prevención de infecciones de transmisión sexual y el uso del preservativo ha ido disminuyendo en los últimos años entre los adolescentes. Es el escenario perfecto para que las infecciones de transmisión sexual sean cada vez más frecuentes en menores de edad, por lo que el Hospital Vall d'Hebron puso en marcha una consulta de infecciones sexuales específica para pacientes de entre 13 y 17 años en 2019. En este tiempo ya ha visitado a 345 adolescentes, 41 de los cuales el año pasado. Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son un problema de salud pública en toda Europa, y en Cataluña por primera vez se diagnosticaron más de 40.000 casos en un año.

Aunque sobre todo afectan a grupos de edad más mayores, los adolescentes son una población vulnerable, y los profesionales insisten en la importancia de fortalecer las políticas de prevención y educación sexual para disminuir el riesgo de contagio. "Vienen tanto chicos como chicas de orientaciones sexuales muy diversas, y las infecciones más frecuentes, como ocurre entre la población adulta, son la clamidia y la gonococia", ha explicado la pediatra de la unidad de patología infecciosa e inmunodeficiencias del Hospital Vall d'Hebron Maria Espiau.

Desde el año pasado, que se hizo extensivo el programa Drassanes Exprés, se pueden obtener los resultados tres horas después de haberse hecho las pruebas, con el objetivo de agilizar los diagnósticos, evitar complicaciones derivadas de la infección y promover la educación sexual para evitar nuevos contagios. "El tratamiento, por suerte, es relativamente sencillo y fácil de hacer", dice la experta. De hecho, ella cree que hay más pacientes que podrían beneficiarse de este circuito específico para adolescentes que han desplegado en el Centro de Salud Internacional y Enfermedades Transmisibles de Drassanes.

En el caso de la clamidia, el tratamiento es un antibiótico oral que se debe tomar durante una semana. Y en el caso de la infección gonocócica, es un tratamiento inyectable con una sola dosis. Espiau ha advertido que estas infecciones tienen consecuencias si no se tratan. La experta ha remarcado que no se debe generar alarma ni miedo, pero que hay que saber que algunas de estas infecciones pueden afectar la fertilidad, provocar dolor pélvico o aumentar el riesgo de contagiarse de otras infecciones sexuales, por lo que es importante cumplir el tratamiento.

La mitad son casos positivos

El año pasado, la edad media de los adolescentes atendidos fue de 16 años, y el motivo principal de la consulta fue hacerse una prueba diagnóstica de infección sexual, tanto en pacientes asintomáticos como en pacientes que tenían síntomas compatibles con alguna infección. También atendieron a adolescentes que habían tenido contacto con personas con ITS o que habían sufrido violencia sexual. A 22 de los 41 adolescentes que asistieron a la consulta se les diagnosticó una ITS, algunos de los cuales presentaban más de una infección: detectaron seis casos de gonorrea, doce casos de clamidia, dos casos de sarna, dos casos de sífilis, un caso de tricomoniasis y un caso de molusco contagioso.

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