"Muerte y destrucción" en Adamuz: la peor tragedia ferroviaria de la década golpea al pequeño pueblo andaluz

Los familiares de los fallecidos y los desaparecidos disponen de puntos habilitados para obtener respuestas

Miembros de la Guardia Civil española, junto a otros efectivos de emergencias, trabajan junto a uno de los trenes implicados en el accidente, en el lugar del descarrilamiento mortal de dos trenes de alta velocidad cerca de Adamuz, en Córdoba
19/01/2026
2 min

Adamuz / CórdobaCuando recuerda la escena e intenta describirla, le salen palabras sueltas. "Muerte". "Destrucción". "Manos". Cada palabra es una imagen de una noche dramática. Gonzalo Sánchez tiene 46 años y es de Adamuz, una pequeña población de Córdoba que apenas supera los 4.000 habitantes. Sus vecinos le alertaron del terrible accidente entre dos trenes de alta velocidad que había tenido lugar en su término municipal y que se ha saldado con al menos 39 víctimas mortales y 150 heridos. El choque no estuvo ni cerca de una estación ni en una zona urbana, sino en un hoyo entre campos de olivos y bosque, a kilómetros del pueblo y de difícil acceso. Sánchez cogió su quad y se fue por si necesitaban ayuda, y se encontró con una escena: "Muerte y destrucción".

Gonzalo Sánchez recuerda haber visto manos moviéndose, otras congeladas, y muchos heridos gritando para que les ayudaran a sacar a algún familiar atrapado entre las vías del tren y los hierros del convoy. "Ayuda, ayuda", dice que no paraban de gritar. Él ayudó cargando heridos en el quad y yéndolos llevando hasta el hospital de campaña que se montó junto al paso de las vías del tren. Hizo viajes y viajes. Llevó a seis personas al vehículo, que todavía tiene algunas gotas de sangre. De repente, la conversación con Gonzalo se detiene porque Alberto le pide ayuda. Hace 24 horas del accidente, pero todavía existen muchas incógnitas.

La incógnita de Alberto es si sobrevivirá su amiga embarazada de cinco meses. Toda la familia iba al tren y ahora todos esperan que consiga salir de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital. Alberto es de Madrid, pero ha venido hasta Adamuz para buscar al Boro. Es un perro, un schnauzer miniatura que viajaba con su amiga y su familia. En el momento del impacto el perro desapareció. Por las redes sociales ha corrido el rumor de que lo han encontrado y que está sano y salvo, por lo que ha venido de Madrid a buscarlo. Sin embargo, ningún vecino dice saber nada.

Gonzalo con su quad.

Búsqueda de respuestas

Alberto se acerca al quad de Gonzalo y le enseña una foto del perro. Gonzalo le dice que no sabe nada y le da un teléfono para que pruebe suerte. Alberto no quiere hablar de cómo está su amiga. Antes de venir a Adamuz ha pasado por el hospital pero no ha podido verlo.

La noche en esta localidad ha sido complicada. En el polideportivo municipal todavía están las mantas y la comida que los voluntarios habían traído para los afectados. Sin embargo, la mayoría ya se han ido. Algunos en casa, otros en puntos habilitados para identificar a las víctimas mortales y obtener información sobre los desaparecidos.

Mientras, una muchedumbre de vehículos de la Guardia Civil y la Unidad Militarizada de Emergencias (UME) va subiendo una carretera llena de curvas que conduce al lugar del accidente. Nadie puede ocurrir. Sólo por caminos de tierra puede verse, de lejos, un dispositivo de emergencias extraordinario. El de este domingo es uno de los siniestros ferroviarios más graves en Europa en los últimos años. El peor accidente en España fue el del 2013 en Santiago de Compostela (Galicia), que dejó 80 muertos y más de 130 heridos.

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